Amistades Competitivas … Amigas y Rivales

Qué hay tras las amistades competitivas…Amigas y rivales

 
La destacada psicóloga Pilar Sordo aborda el tema y da las claves para comprender y revertir esta dañina tendencia en el comportamiento femenino. La progresiva masculinización de la mujer, la rabia contenida por el afán competitivo y una marcada envidia inconsciente gatillan esta conducta que va en alza. Pero la amistad desvirtuada tiene solución. Encuéntrala a continuación.

Camila y Leonor son amigas del alma y viven etapas similares. Ambas pasaron los 30 años, tienen una feliz familia constituida y una próspera carrera profesional. También se mantienen bellas y estupendas, aunque una tiene más arrastre que la otra con el sexo opuesto. Pero por cada peldaño de la vida que sube Camila, Leonor la quiere alcanzar y, ojalá, superarla. Camila también envidia a su amiga, que cambió su auto por otro nuevo por lo que ya piensa en vender el suyo y comprarse otro mejor para no quedar atrás. La competencia no da tregua. La rivalidad entre estas amigas, aunque en silencio, es una guerra declarada.

La escena recién relatada es mera ficción, aunque cualquier coincidencia con la vida de alguien que conoces o con tu propia experiencia es más que probable.

Así se vive en la sociedad capitalista del Siglo XXI, donde el éxito y la consecución de metas es asunto de vida o muerte. Aunque por siglos los hombres fueron quienes llevaron la batuta de la productividad y la competitividad, en los últimos años la mujer viene pisando fuerte en la sociedad, ganando cada vez más espacios e injerencia. La otrora mujer consagrada al hogar y a la crianza de los hijos hoy dio lugar a la próspera empresaria o a la líder innata.

Quiero ser mas que tú

Este cambio en el rol social del sexo femenino es lo que la psicología llama la masculinización de la mujer, que por cierto le quita feminidad. Toda persona tiene un lado femenino y otro masculino, en el caso de las mujeres hay una marcada tendencia por la masculinización –trabajar, producir- en desmedro de lo femenino, ligado a la crianza, a la contención y al engendrar vida. Por ello es que las amigas tienden en este contexto social a una rivalidad y competitividad soterrada, pero fuerte entre ellas.
Ser más bella, exitosa y con más logros que mi amiga parece el lei motiv de muchas mujeres de la época moderna.

La reconocida psicóloga Pilar Sordo confirma esta tendencia de las amistades competitivas. “La competencia entre las amigas ha aumentado durante este último tiempo, debido al aumento de la masculinización de las mujeres. Este cambio en su rol social genera además mucha rabia en su relación amistosa y emocional. Entonces cada una de ellas quiere probar que es más capaz y exitosa que la otra en todos los ámbitos; en la pega, en la conquista de hombres, en quien es más bella y estupenda, etcétera”, sostiene la especialista.

Pero además de la masculinización, qué hay detrás de este afán competitivo entre amigas. Para Sordo la competitividad va de la mano de la envidia. “La razón de dicha competencia es una envidia inconsciente, y sobre todo la dificultad para manejarla. Entonces la envidia no expresada ni consciente se traduce en competencia”, sostiene la autora del best seller “Viva la diferencia”.

Marcha atrás

En estos términos la amistad en su más profundo sentido ya se ha desvirtuado, la amiga más bien es vista como una rival a vencer. Cómo revertir esta amistad competitiva, o al menos controlar los factores que la gatillan.

La psicóloga y habitual columnista en importantes medios escritos sugiere mejorar la comunicación verbal entre las amigas, pero sobre todo trabajar y fortalecer la propia seguridad personal. “Así evitamos que la envidia se gatille, que es el factor fundamental en la competitividad entre amigas”, dice la especialista en Psicología de la Mujer.

Pero una mejor comunicación verbal no pasa por decirle a la otra “Yo te envidio”, más bien es un proceso personal e interno que implica superar la envidia o la inseguridad, para así comunicarse mejor con la amiga sin un afán de rivalidad.
Por último Pilar Sordo insiste en el concepto de seguridad personal, de aceptarnos con nuestros éxitos y fracasos. “La seguridad personal se trabaja, entre otras cosas, viviendo situaciones que pongan a prueba mis habilidades. Como mujer
debo darme cuenta de cuáles son mis fortalezas y debilidades, sin pretender ser lo que no soy. Sobre todo es necesario reírse de una misma”, concluye.

 
 
 
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