Cómo conseguir que mi hijo me escuche

“¿Cómo te ha ido hoy en el colegio?” Si hiciéramos un estudio estadístico sobre la pregunta que más hacemos los progenitores a nuestros hijos, seguramente ésta estaría en el primer puesto. Como también en el primer lugar encontramos la respuesta que generalmente dan: “normal”. Así que nos enfrentamos a una pregunta que encierra una irrevocable respuesta. Pero, ¿cuáles son los motivos? Vamos a ver algunos.

Ante todo, cada niño (en realidad, cada ser humano, incluso si realizan actividades distintas), cuando regresa de la escuela necesita que le den la bienvenida, que se le felicite, regodearse. Sólo después de esta “celebración”, el adolescente puede comenzar a hablar de lo que ha hecho durante la mañana. Por norma general, si mostramos que estamos muy interesados en su persona, en sus necesidades, en su estado de ánimo, y no sólo en su actividad, seguramente obtendremos mejores resultados, y también mayores satisfacciones.

Abraham Maslow, psicólogo estadounidense, habla de ello en su teoría de las necesidades primarias, que se hizo famosa porque ha sido la primera en la cual se ha estudiado a personas sanas para entender su bienestar. La conclusión fundamental de esta teoría es que una persona que tiene éxito en su vida, tiene éxito a la hora de satisfacer sus necesidades en cada nivel. Voy a exponer una breve síntesis de este aspecto: podemos imaginar tres niveles de necesidades. Tras el primer nivel, entendido como necesidad fundamental (comida y descanso), encontramos, en el segundo nivel, la seguridad, el afecto y la socialización, mientras que en el tercero hallamos la autoestima y la realización. Maslow habla, en este caso, de un principio fundamental: ¡no existen niños malos, ariscos, maleducados!

Hay niños que no han satisfecho sus propias necesidades y muestran un comportamiento disfuncional para manifestar su desagrado. Por este motivo, antes de avasallar a tu hijo con esta famosa pregunta, pregúntele mejor, cómo se siente, cual es la causa. Abandone el modo de “piloto automático” y colóquese, por un instante, en su lugar, saludándolo sin interrogarlo. Sé que al principio será difícil pero bastará con practicar un poco…

Otro aspecto fundamental para ser escuchado es… ¡escuchar!

Si ha leído nuestros artículos anteriores, sabrá que el ejemplo es un aspecto fundamental en el crecimiento de un niño. ¿Quiere ser escuchado? Bien, ahora prepárese para escuchar realmente y de manera activa. Atención: escuchar no es una técnica, sino un verdadero estado de ánimo. Fundamentalmente, es una actitud decidida de sincero interés hacia el otro, es un modo de ser. Obviamente, y a pesar de no ser una técnica, la escucha activa cuenta con una serie de características que, una vez respetadas, mejoran sensiblemente la comunicación. Las características básicas son:

– Qué podamos realmente de escuchar. Si no es un buen momento, o surge una urgencia que nos impide escuchar, es mejor dejarlo para después.

– Evitar emitir juicios y dar soluciones. Se llama escuchar porque usamos los oídos, no el razonamiento. Es importante escuchar y captar la situación.

– Confiar en la capacidad de nuestro hijo.

– Aceptar el estado de ánimo del niño. Su quieres colocarte en la posición del oyente activo, debes oír y aceptar la reacción que pueda tener. Se debe dejar libertad para que se exprese, ello hará más satisfactorias las relaciones diarias.

En el instante en el que entremos en la condición de oyentes, será más fácil que nos escuchen.

Ahora, vamos a ver cuáles son los peores enemigos de la comunicación y, por tanto, del oyente:

Los sermones. Un sermón es el mejor modo para que no nos escuchen. El niño percibe sólo su “petulancia” pero no su significado. El sermón les aburre y les hace sentirse inadaptados.

El ofrecimiento de ayuda. La típica frase es “voy a enseñarte cómo se hace”, hace sentir al niño incapaz. ¡Acepta que aprenda de los errores! Será una de las razones de su crecimiento.

La comparación. “Mira bien a tu hermana”, “tu amigo sí que es bueno”, “eres tan bueno como mi madre”. Frases como esas, ya sean positivas o negativas, crean un efecto desastroso en el niño. Si son positivas, pueden conducir al niño a sufrir una gran ansiedad por tener que actuar correctamente, por no hablar de la gran expectativa que genera. Por el contrario, si son negativas, pueden generar odio hacia la persona con la que se compara y, si no se consiguen los resultados esperados, puede llevar a la frustración y una baja autoestima.

Estos tres enemigos se pueden vencer fácilmente, basta con sustituirlos por una escucha activa e interés sincero, haciéndole entender que será imposible no hacer nada malo. Lo importante es cometer el menor número de errores posibles y aprender de los ya cometidos. En el fondo, somos distintos de las moscas, tenemos un cerebro más desarrollado y podríamos evitar la propia muerte que se produce cuándo éstas insisten en chocar contra el cristal de la ventana sin saber que ésta está cerrada.

Y recuerda que “todos los adultos fueron niños alguna vez (sin embargo pocos de ellos se acuerdan)” Antoine de Saint-Exupéry.

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Fuente: MundoPsicologos.com

¿ Somos responsables nosotros mismos de nuestra motivación?

Si buscamos en el diccionario la palabra motivación encontraremos la siguiente acepción “Fuerza interna que brota en el interior de los individuos y que les lleva a conseguir incentivos para satisfacer sus necesidades”

El primer autor que habló sobre la motivación fue un psicológo humanista llamado Abraham  Maslow estableciendo una teoría sobre las necesidades del ser humano.

Maslow estructuraba su teoría en una pirámide que consistía en que una vez conseguidas las necesidades de cada uno de los peldaños que componían la pirámide se buscaban nuevas necesidades. Las necesidades superiores surgirian a partir de la cobertura de las básicas.

Pero otra dimensión que afecta a la motivación es las potencialidades de cada ser humano unas ocultas y otras desarrolladas. Este potencial será lo que resulte en cada uno para ser personas motivadas o no serlo . Cuando uno puede desarrollar aquello que le apasiona no necesita ningún factor motivador externo .  Por ello creo que somos nosotros mismos quienes somos los potenciadores de ser personas motivadas como un todo interno.

Es importantisimo vivir motivados tener fines , objetivos porque si fuese de otra forma nuestra propia salud mental se puede ver afectada.

Una persona debería plantearse como las empresas la vida sus objetivos en planes futuros , visionando su futuro dentro de unos años y imaginándose como le gustaría ser sabiendo que el camino no será recto que tendrá que buscar soluciones , alternativas , cambiar estrategias y incluso su fin y misión.

Las personas que tienen clara su misión por muy pequeña que sea son personas motivadas porque se levantan cada mañana sabiendo lo que quieren obtener y lo que quieren hacer.

La motivación es un factor personal importante para la realización personal y para la felicidad que es el fin último que buscamos y es responsabilidad de cada uno hacerlo posible .

En las sociedades actuales la motivación parece que ya está cubierta porque procuramos cubrir todas nuestras necesidades con lo cual es un poco dificil encontrar  objetivos.

Estos objetivo suelen estar asociados a elementos materiales o objetivos pero diferentes estudios han demostrado que para estar motivados los impulsos y objetivos deben ser emocionales debe venir provocado por la parte espiritual porque lo material provoca una satisfacción acotada en un corto periodo de tiempo.

Pasos para motivarse

  • Busca cuáles son tus potencialidades
  • Desarrolla tus potencialidades en un ambiente agradable
  • Ten una misión
  • Confia en tus capacidades y sé fiel a ti mismo

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Fuente: Begoña Viña  – Observatorio de empleo