El milagro de la vida, para algunos un largo viaje

Cuando me planteé en serio la maternidad no imaginaba el camino que comenzaba a transitar, un camino largo, sombrío y plagado de decepciones.

Mirando a mi entorno pensaba que más pronto que tarde estaría hecho. Con suerte en unos meses estaría en ello y con menos suerte en poco más de un año. Jamás imaginé que a ese año seguirían otros, alguna que otra desagradable prueba médica, tres ciclos de inseminación artificial y que acabaría en una larga lista de dos años de espera para acceder a un programa de fecundación in vitro en la sanidad pública, una lista de espera con tantas condiciones como para rellenar una hoja entera y en la que no tienen cabida las parejas homosexuales y la mujeres solteras. El tiempo tampoco corría a mi favor, si cumples los cuarenta te quedas fuera y el riesgo de que en cualquier momento un político caprichoso decidiera rebajar el límite de edad nos empujo a plantearnos la opción de la sanidad privada.

A lo largo de ese camino me encontré con un médico, que sin ser especialista me dijo tajantemente «no vas a tener hijos, plantéate la adopción», con multitud de personas que ante embarazos ajenos me preguntaban « ¿y tú, no te animas?», para rematarlo con un «bueno, tú tranquila, ya llegará, tienes que tener paciencia, es porque no estás relajada, cuando te relajes…» de verdad, desechemos esta pregunta de nuestras conversaciones y más aun estas respuestas, son  extremadamente dolorosas para una mujer que desea ser madre.

El tiempo siguió pasando sin embarazo y sin un diagnóstico que lo descartara, entonces comencé a llorar con cada nuevo bebé, con cada nuevo anuncio de embarazo. Yo nunca me había preocupado por la maternidad, nunca había manifestado un interés especial y sin embargo esto cada vez ocurría con más frecuencia y no era capaz de controlarlo, me sentía poseída por algo que no tenía nada que ver conmigo. Entendí que no iba nada bien el día que tuve que abandonar una fiesta porque una pareja anunció su embarazo, me marché un momento pensando en relajarme pero no fui capaz de volver. Al día siguiente tenía claro que no iba a poder sola con todo aquello (y que la gente que me rodeaba, a pesar de sus buenas intenciones tampoco podría ayudarme), así que me puse en contacto con un buen especialista y pedí ayuda, comencé entonces a transitar otro camino, un camino de aprendizaje, ilusión y confianza.

Los nacimientos se sucedían uno tras otro, cada vez había más bebés a mí alrededor, algunos incluso llegaban por  sorpresa. Sí, una mujer de mi entorno llevó a termino su embarazo sin ni siquiera saber que estaba embarazada, esto que parece una leyenda urbana no lo es, conozco una mujer (y la conozco bien), que un día se presentó en la consulta de su ambulatorio con un fuerte dolor de regla y el doctor que allí se encontraba le dijo «claro, está usted de parto». Ella, mientras empujaba para parir en la camilla de un ambulatorio, pensó que soñaba, y yo, al día siguiente mientras mi madre me lo contaba, sentí que la vida se reía de mí.

Acudí a una comida con un grupo de cinco parejas y al llegar tres de ellas anunciaron su embarazo (para algunos ya era el segundo). Sonreír y dar la enhorabuena mientras te abofetean tres veces seguidas es todo un reto. Tuve que hacer un esfuerzo enorme para no marcharme.

El mismo día que mi tercera y última oportunidad de inseminación artificial fracasaba, una de mis primas anunciaba su embarazo, no fui capaz de darle la enhorabuena hasta muchos meses después. Cada noticia de embarazo caía sobre mí como una losa de mil kilos y me producía una mezcla de sentimientos encontrados, alegría y frustración que no sabía manejar.

Y había quién seguía insistiendo con los nervios «ya sabes que los nervios no son buenos…», y yo pensaba « ¿qué nervios?, estoy tan agotada que no tengo fuerzas ni para estar nerviosa».

Empecé a sentirme mejor cuando comencé a hablar abiertamente de la situación, cuando empecé a expresar libremente que deseaba ser madre y no podía, cuando empecé a explicar en que consiste la inseminación artificial, a la que me había sometido en tres ocasiones con resultado negativo, en que consiste la fecundación in vitro, el número de inyecciones que debía pincharme cada día, (nada menos que 3 inyecciones diarias que yo misma preparé y me pinché cada tarde durante 7 días en cada uno de los intentos) y que el primer intento también había fracasado, o no, porque fue éste, él que le dio la pista a mis doctoras para averiguar la posible causa de tanta decepción (que por cierto, nada tenía que ver con la paciencia o los nervios).

Quiero dar las gracias a todos aquellos que han caminado a mi lado, al principio, al igual que a mí, les costó aprender a gestionarlo, a pesar de la cercanía se sentían distantes, deseaban poder hacer algo, ayudar de alguna forma y sin embargo sentían la impotencia de no poder concretar sus deseos de una manera visible, «poder hacer algo que sirva para algo», pero poco a poco fueron aprendiendo, y han sido una compañía imprescindible; a mi hermana, que lo ha sufrido desde la distancia y que esperaba mis cartas con impaciencia, cartas cargadas de sentimientos que yo escribía y que para mi suponían un desahogo importante; y a mis padres, ellos desde luego sobresaliente desde el primer día, tal vez porque en su día, aunque de otra forma experimentaron la dificultad, lo han hecho de una forma magnífica, excelente. Y a esas parejas que habiendo transitado antes que yo por este camino, me animaron y compartieron su experiencia conmigo para darme su fuerza, y en cuyo ejemplo me apoyaba para no perder la esperanza, no les nombro por respeto a su intimidad, pero ellos saben a quienes me refiero.

Mi marido, en este camino tan difícil de transitar emocionalmente, lleno de baches, caídas, llantos y decepciones, fue poco a poco aprendiendo a manejar mis emociones (además de cargar con las suyas), ardua tarea que aprendió hasta el punto de que cada vez que yo me caía, él me devolvía la ilusión, cada vez que me flojeaban las fuerzas, él era fuerte por los dos y lejos de alejarnos, toda esta experiencia nos ha hecho más fuertes, nos ha unido aun más. Te amo porque reflexionas y siempre das con la fórmula, porque siempre tienes un bote de salsa extra para mí.

Muchas mujeres siguen insistiéndome en la paciencia porque el embarazo se hace muy largo, y yo pienso que tal vez ellas tengan mucha experiencia con la maternidad, pero paciencia… yo sé lo que es esperar durante 15 días un mes tras otro durante años, para que el resultado siempre fuera el mismo, decepción; y el mes siguiente repetir de nuevo, dejar pasar los días hasta que la frustración casi se olvida y entonces toca empezar de nuevo y otra vez, «Zas! en toda la boca». Paciencia, sobre paciencia yo tengo un master (o dos).

Hay quién me dice «lo ves, al final todo llega», pero no, yo sé que no es cierto, y si no, que se lo digan a todas esas  parejas que siguen en el camino inmersos en largos y complejos procesos de adopción No, sé que no todo llega y por ese motivo cada día doy gracias a la vida por haberme concedido este deseo (no son pocos los días en que sigo llorando de la emoción) y a la ciencia por haberlo materializado; no permitamos que nuestros mejores científicos y técnicos se marchen porque de verdad que los necesitamos, sin ellos nada de esto habría sido posible.

Hablo de esto porque creo que hay demasiado silencio y hablar de ello abiertamente fue lo que en mi experiencia me llevó a sentir mejor, desde aquí quiero decir a cualquier mujer que esté pasando por algo así que puede contar conmigo y mi experiencia, que sé como se siente y que luche hasta donde crea que va a poder llevar sus fuerzas, pero que durante ese periodo trate por todos los medios de no perder la ilusión, esta es una carrera de fondo y como ya he dicho, es cierto que no todo llega, pero sólo el que no se rinde mantiene sus opciones de victoria; un reto difícil, lo sé, pero también sé que en este momento tengo una fortaleza que no tenía antes, yo misma me sorprendí de mi enorme capacidad para superar la tremenda decepción que supuso el primer ciclo de in vitro.

Aún queda mucho por caminar, pero de momento disfrutemos con alegría de este regalo y soñemos con la nueva y hermosa vida que está por llegar.

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Aportación de Colaboradores : Mónica Lopez

Miedo a los exámenes: ¿cómo enfrentarse a un suspenso?

Se acerca el final de curso y son muchos los alumnos que, ante la llegada de los últimos exámenes del año, tienen miedo de tropezar, fracasar y sobre todo suspender.

Aunque pensar en la derrota antes de tiempo ya es sinónimo de una mala praxis emocional, lo cierto es que no superar una evaluación tampoco debería convertirse en un drama familiar que se alargara durante todo el verano. Ser realistas y entender por qué se ha producido ese suspenso es fundamental para actuar con rapidez y comprender que el objetivo principal del aprendizaje es siempre el instinto de superación.

Afrontar la calificación con realismo: ¿qué es lo que ha pasado?

Puesto que no es lo mismo obtener un insuficiente en las materias de lengua o matemáticas que en las de plástica o educación física, el primer paso que debe llevarse a cabo antes de exagerar las consecuencias del suspenso es averiguar si existe alguna dificultad de estudio escondida detrás de esa baja calificación. Puede que el alumno presente problemas en alguna área determinada de aprendizaje, por lo que la mala nota no sólo servirá para advertir al niño y a la familia, sino que deberá tomarse como referente positivo para mejorar e incidir sobre las dificultades del alumno.

¿Puede el valor de una persona reducirse a una nota?

La respuesta es no. De hecho, la mayor parte de pedagogos recomiendan que los padres animen a sus hijos a seguir intentándolo para superar el bache académico, convirtiendo el suspenso en un pequeño obstáculo que deberá sobrepasarse con esfuerzo, voluntad y dedicación. La sensación continuada de fracaso, que en ocasiones es compartida por los niños y por sus familiares, no lleva a ninguna parte, por lo que resulta fundamental que se apoye al alumno para que éste aprenda a superar la decepción y utilice todos sus recursos personales para centrarse en la consecución del éxito académico.

Hablar con el tutor y establecer un nuevo plan de trabajo

Una vez analizadas las causas que han provocado el suspenso del alumno, es recomendable acudir al colegio para contrastar opiniones con el profesor de referencia o tutor. Él podrá guiar al alumno sobre los errores cometidos y los cambios de actitud o de disciplina necesarios para superar la asignatura, incidiendo sobre todo en la creación de una buena estrategia de organización que le permita asumir sus responsabilidades dentro de un clima positivo y reforzado.

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Fuente: MundoPsicologos.com

Descubre el Secreto de Por Qué Algunos Logran lo que se Proponen sin que Nada los Detenga

Lograr nuestras metas, objetivos o sueños, representa en muchas ocasiones una tarea difícil de conseguir porque requiere de un fuerte compromiso, esfuerzo y determinación de nuestra parte.

Sin embargo, hay quienes logran lo que quieren, sin que nada les detenga. En muchas ocasiones se llega a pensar que estas personas tienen mucha suerte y que nacieron con habilidades que muchos no tienen.

Lo cierto es que, todo eso es totalmente falso, porque todos los que logramos lo que nos proponemos pasamos por una serie de etapas que nos llevan a caer y levantarnos, nos obligan a aprender y superarnos a nosotros mismos.

Pero…¿Qué es lo que nos impulsa a seguir adelante sin que nada nos detenga?

El Secreto es… Tu VOLUNTAD. ¡Eso es todo! Todo éxito empieza en la voluntad de la persona… La persona que triunfa cultiva su voluntad día a día porque sabe que es base solida para lograr lo que se propone. Mientras que el que no logra su objetivo se rinden ante cualquier obstáculo por la flaqueza de su fuerza de voluntad interior.

La voluntad es el ÁNIMO, INTENCIÓN o RESOLUCIÓN de hacer o no hacer una cosa, o de cumplir un propósito.

Ahora, para encender tu fuerza de voluntad se necesita de un combustible poderoso… y ese es “Una meta”, pero no te hablo de una meta cualquiera, te hablo de un meta sujeta a un fuerte deseo ardiente de lograr lo que deseas. Sin ese deseo ferviente no hay voluntad posible.


Tu fuerza de voluntad te permite eliminar toda postergación, y hacer lo que tengas que hacer aunque no tengas ganas.

AFORTUNADAMENTE, La voluntad se puede cultivar. Así es, tu puedes incrementar tu propia fuerza de voluntad integrando nuevos hábitos en tu vida.

La voluntad está muy ligada con los hábitos. Existen buenos y malos hábitos, Estos últimos nos limitan y van en contra de nuestros propósitos, y los primeros son los que nos fortalecen y nos impulsan a movernos. Por tanto es necesario crear hábitos saludables y esto se obtiene haciendo una actividad de forma continua para que se vuelva un piloto automático en tu vida.

Si te acostumbras a hacer siempre aquello que es más conveniente para ti, fijando tu atención en los resultados que obtendrás a largo plazo, observarás que en situaciones en que la marea aumente, tu podrás vencer los obstáculos y mantenerte firme hasta lograr tu objetivo.

3 Cosas que puedes hacer para cultivar tu fuerza de Voluntad:

Visualiza tu meta: Imagina todo el placer que te aportará lograr tu meta, como cambiará tu vida, de que cosas disfrutarás, con quien compartirás tu triunfo, que personas vez a tu lado.

La visualización es una herramienta extraordinaria para fortalece tu fuerza de voluntad.

Mientras más pienses en los resultados de tu objetivo, más lo atraerás a ti.

Únete a grupos de personas que estén en tu misma sintonía de crecimiento: Ser miembro de un grupo de emprendedores o personas empoderadas en su transformación personal, te permite elevar tu voluntad. La buena energía se transmite y nada mejor que estar rodeado de ella.

Mantente a la Expectativa: Piensa cada día que algo grandioso va a pasar. Si te mantienes en posición de recibir lo que has pedido a Dios, al Universo o a tu Poder Superior, aumentará tu voluntad. Cuando el éxito parece cercano, la voluntad se reanima.

Los resultados de cultivar tu fuerza de voluntad, son sorprendentes, porque te permite hacer inmediatamente lo que necesitas hacer, tanto si te gusta como si te disgusta.

Uno de los lemas que uso constantemente para mantener mi voluntad en elevados niveles de acción es “Ahora o Nunca”. Esto me permite moverme cada día en lo que necesito hacer para lograr lo que quiero. Dejar las cosas para mañana es engañarte a ti mismo.

 

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Fuente: Yusmairot Castilla – nuevo Dínamo

La aceptación lo resuelve casi todo

En mi opinión, en muchas ocasiones nos estancamos en una pataleta infantil del ego, del todo inútil, porque no queremos aceptar la realidad.

Negar la realidad, que es un modo de autoengaño, no sólo es inútil, sino que es contraproducente.

Y el dolor, el sufrimiento, y todos sus sinónimos, son el fruto de la no aceptación de la realidad.

Si una persona pierde a un ser querido se manifiestan en ella toda una serie de sentimientos o emociones –afección, desolación, disgusto, abatimiento, tristeza, nostalgia, etc.-, que son de los humanos y son naturales, pero la permanencia del dolor o el sufrimiento son producto de una persistencia en no querer aceptar lo que ha sucedido que, aunque indeseado, es real.

Ya sé que cuando los sentimientos están por medio desbaratan todas las teorías -porque se niegan a tratar con lógica racional y fría una cuestión que se convierte en asunto del corazón-, pero es conveniente ir metiendo en el caos sentimental algunas razones que vayan mitigando, muy poco a poco, el dolor y el sufrimiento que sólo nos van a llevar a un estado emocional quebradizo y desacertado del que seremos los más directos sufrientes.

Sí, ya sé que cuando los sentimientos se meten por medio desbaratan todas las teorías, pero esa de que si no se llora mucho, y si no se alargan la aflicción y el lamento es que se quiere menos a la persona que falta, no está acertada del todo. Es mejor que el recuerdo de quien ya no está nos deje la sensación de amor que nos unió, el cariño que sentimos, lo bueno que fue mientras duró, y el amor que provoca cuando se le recuerda, que estancarnos en la desdicha de su ausencia.

Su fuésemos capaces de aceptar con naturalidad cualquier situación, sobre todo las menos agradables, nuestro estado de ánimo y emocional estarían más equilibrados, más en paz y justicia.

Y no me refiero a una rendición incondicional ante las cosas indeseadas que suceden, ni a una sumisión a los hechos que no permita ni siquiera la expresión del sentimiento humano que despiertan.

Fallece un ser querido… ¡y qué se le va a hacer! Y que no se interprete esto como el pensamiento de una persona desnaturalizada y sin sentimientos. Se ha de hacer el duelo de su ausencia, pero ese duelo, tras los pasos habituales que hay que realizar, nos ha de llevar a la aceptación de su ausencia, como algo natural, como algo irreparable y como algo cierto.

Fallece un ser querido… ¡y yo también voy a fallecer! y el mundo seguirá exactamente igual sin mí, y otras personas seguirán cantando a pesar de mi ausencia, y otros se casarán o se irán de viaje aunque yo no esté, y otros ni siquiera sabrán quién soy yo ni les importaré. Y a quien no entienda esto bien, le recomiendo un paseo por un cementerio.

Me despiden del trabajo… ¡y qué se le va a hacer! pasar por todos los estados de rabia, o ira, o indignación, o lo que sea que provoque –y no evitar todo ello, sino pasar todo el proceso de cualquier duelo-, pero no estancarse en ese estado, sino pasar a la mayor brevedad posible al paso positivo que es serenarse para comenzar a buscar el siguiente trabajo, preferiblemente con el convencimiento de que va a ser mejor que el anterior.

No me ama la persona que me gustaría que me amara… ¡y qué se le va a hacer! pues lo mismo que ya se ha descrito en el párrafo anterior para llegar lo antes posible a la conclusión de que no se le puede imponer a alguien que nos ame, y que en el mundo hay muchas personas que nos pueden amar y a las que podríamos amar con toda la intensidad que sabemos hacerlo, o más, así que hay que plantarse una sonrisa de fe y esperanza –los tristes y amargados no despiertan pasiones en los otros…- y ponerse a la búsqueda de esa persona.

No soy tan alto como quisiera –esto no tiene remedio-; tengo unos kilos de más –a esto sí se le puede busca solución-; no me gusta mi carácter –esto también tiene arreglo-; no me van bien las cosas –se puede hacer algo por cambiarlo-; etc. etc. etc.

Aceptación no quiere decir rendición ni sumisión. Quiere decir que se comprende y se admite que eso es lo que hay en este momento y no se niega ni se elude. Eso sí, tras la aceptación, casi siempre ha de aparecer la opción de modificar las cosas, de mejorarlas, o de intentar verlas con otros ojos u otra perspectiva. Y, sin duda, la opción de quitarle el adjetivo calificativo y dejarlo en el hecho sin más.

Como todo lo escrito son generalidades, sería interesante que revisaras en ti cómo te afectan las cosas que no aceptas, que vieras si es agradable persistir en esa actitud si es de algún modo dañina, si crees que sería mejor que actuaras de otra forma, y que valorases la posibilidad de aceptarlo sin más –y que no te duela- o la de de esforzarte en cambiarlo, si ello es posible o aunque sea un poco imposible.

A partir de ahora ya es un asunto tuyo.

Te dejo con tus reflexiones…

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Fuente: Aportación de colaboradores: Francisco de Sales – www.buscandome.es

Escapar o Cambiar, Esta Es La Cuestión

Jim Rohn dijo una vez: “Me parece fascinante que la mayoría de las personas planifican sus vacaciones con mucho más cuidado que sus vidas. Quizás eso se debe a que escapar es más fácil que cambiar”.

Jim Rohn tiene tanta razón con esta frase. Y vamos, no sólo lo hacen con sus vacaciones, lo hacen con una fiesta, o una cena. Preparan la ropa que van a llevar, los zapatos, hasta el peinado. Todo con detalles.

Lamentablemente, no somos tan detallista a la hora de planear nuestro futuro. Sólo unos cuantos lo hacen, siendo específicos solo el 5% son los únicos que lo hacen, y son ellos los únicos que se ven beneficiados, alcanzando sus metas y viviendo el estilo de vida que siempre han querido vivir.

Es increíble como a la hora de hacer un cambio en nuestras vidas vacilamos, sabemos que necesitamos de un experto que nos ayude, pero dudamos en hacerlo, pensamos en el dinero que vamos a gastar. Queremos hacer cambios pero a la hora de comprometernos no estamos dispuestos a hacer ese compromiso, preferimos seguir perdiendo el tiempo.

Y mi pregunta es…

Si nos sentamos a planear un evento, que sólo será un día o unos días, en donde la satisfacción es momentánea.

Escribiendo en una Agenda ¿No crees que es mejor sentarse a planear el cuidado de tu propia vida? Esa si te dará una satisfacción permanente, te dará la satisfacción de sentirte feliz, en paz y en armonía contigo mismo. Pensamos en el dinero que vamos a gastar invirtiendo en nosotros mismos, en nuestro crecimiento personal, y yo pregunto: ¿Cuánto vale tu felicidad? ¿Cuánto vale tu tranquilidad? ¿Cuánto vale tu estabilidad? ¿Cuánto vale para ti atraer a tu lado un amor duradero y pleno? ¿Cuánto vale tu autoestima? ¿Cuánto vale para ti aumentar tus ingresos?

Invertir en ti mismo, es lo mejor que puedes hacer en tu vida. El Universo siempre te devuelve lo que haces por ti mismo con creces, y lo mejor es la sensación de satisfacción que experimentas tú…Esa satisfacción de amor hacia a ti, de alegría, de paz, de armonía con ti propio ser. Eso, Eso no se compara con nada en este mundo.

Ahora tu decides ¿Quieres planificar un evento? donde la satisfacción es momentánea O ¿Quieres planificar tu propia vida? donde la satisfacción es permanente.

Si decides planificar tu futuro, este es el momento de hacerlo, planifica tu propia vida, tomate el tiempo para sentarte y establecer tus metas para el próximo año. El siguiente paso es ponerte en acción y esperar lo mejor.

Tu decides, Escapar o CAMBIAR!

En tus manos está tu felicidad, tu propia vida

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Fuente:  Yusmairot Castilla – Nuevo Dinamo

Cinco verdades que te ayudarán a tomar las riendas de tu vida

Todos sabemos que la vida no es color de rosa, solo que algunos no lo reconocen hasta que la amarga realidad se les presenta cruda e inesperada. Entonces, ¿cómo enfrentar las situaciones difíciles en las que sientes que el mundo se te viene encima? Encuentra aquí algunas claves que te pueden ayudar a colocarte al mando de tu existencia, a dejar de ser espectador de la vida, para convertirte en el protagonista de cada uno de tus días.

1. Para ganar es necesario arriesgar.

Quien no arriesga, no gana. Pareciera ser una simple frase, pero el contenido es fundamental. Conlleva hacerle frente a tus miedos por fracasar. Sin embargo, no hay nada mejor que actuar, en vez de paralizarte. Y cuando las cosas no salen como lo has esperado, es mejor saber que por lo menos lo intentaste, en vez de quedarte con la duda de “¿Qué hubiera pasado si lo hubiera intentado?”

Si analizas la vida de triunfadores que han revolucionado al mundo, podrás advertir que muchos de ellos se han enfrentado a riesgos que no cualquiera se atrevería a tomar. Sin embargo, ha valido la pena, pues han tomado esos riesgos para ser mejores y lograr un crecimiento personal.

2. La  felicidad está donde tú lo decidas.

No te encierres en los aspectos negativos de la vida diaria. Si decides ver lo positivo, puedes disfrutar de una tormenta encontrando todos sus beneficios. Está en tus manos determinar si lo que tienes en el momento es lo más preciado. La oportunidad que dices estar esperando puede estar justo enfrente de ti. No la dejes pasar solo porque esperas el momento “preciso” que, según tu perspectiva, puede nunca llegar.

3. Sufrir es duro, pero siempre conlleva una lección.

A veces el sufrimiento pareciera ensañarse con los más vulnerables. Pero toda experiencia, por mala que parezca y nos haga sufrir, nos puede dejar lecciones de por vida. Lo importante es siempre estar abierto a esas experiencias, y sacarle el mayor partido para fortalecer el espíritu.

En ocasiones pareciera que nos tocó vivir en el lado de los perdedores, pero si te dedicas a observar verás que cada persona tiene sus propios sufrimientos y que, en muchas ocasiones, el sufrimiento de los otros es mucho mayor que el tuyo. Hay sufrimientos y dolores que no se pueden evitar; lo importante es que no nos paralicen y que nos ayuden a crecer como personas.

4.  El camino de mil leguas comienza con el primer paso.

Si quieres avanzar, es preciso que lo hagas poco a poco, pero con constancia y seguridad. Si te cuesta trabajo alcanzar tus metas, avanza gradualmente. Lo más importante es querer hacerlo. Puede costarte trabajo en un principio, debido a tus malos hábitos, pero una vez dado el primer paso, solo tienes que seguir así, a paso lento, pero firme, con mucha seguridad. Emprender aun la acción que te pueda parecer más insignificante vale la pena, si tiene como objetivo lograr tu propósito.

5. A veces vale más estar sol@, que mal acompañad@

En algunos casos, aun los seres queridos pueden resultar un obstáculo para los propósitos que uno desea realizar. Solo piensa esto: si ha llegado el momento en que tienes que definir tu vida, para tus propios intereses, debes hacer lo que más te conviene. Y suele ocurrir que aquello que a uno le conviene le resulte difícil de aceptar a quienes te rodean. La opción, por más difícil que parezca, puede ser únicamente tuya.

Estas son solo algunas de los aspectos a tomar en cuenta cuando se trata de forjar tu destino. Reflexiona sobre ellos y date la oportunidad de tomar las riendas de tu propia vida.

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Autor: Claudio Navarro – la mente es maravillosa.com

5 pautas para comunicarte con tu jefe sin temor

¿Cuántas veces te has parado a pensar en lo que le dirías a tu jefe y finalmente no te has atrevido? Si sigues leyendo encontrarás algunas pautas mediante las cuales la próxima vez sí se lo dirás.

¿Te atreves?

Sí, yo también me he encontrado en tal situación. No solamente con mi jefe, sino con mis clientes en mi vida anterior de consultoría. Parece nos han inculcado la creencia del servilismo, de que el cliente siempre tiene la razón, y por supuesto también nuestros superiores…

¿Qué consigues pensando que tienes que agradar a tu entorno? ¿De qué te sirve que tu jefe no sepa de tus inquietudes? Piensa… Te doy un minuto.

Puede que primero hayas respondido “De nada” y tras pensarlo un poco más con el silencio provocado por la coach, hayas extraído más conclusiones como las siguientes: “Sólo consigo sentirme frustrad@”, “Me sirve para no enfrentarme a él/ella, para no moverme de mi zona de confort”. ¡Menuda zona de confort! Seguramente en esa zona de confort estás tú con tus pensamientos, tus bucles, tu ira externa e interna, sin avanzar, sin progresar, sumid@ en tu autogenerada negatividad.

Esto nos pasa todos los días. Cuando tenemos que discutir un presupuesto, cuando tenemos que solicitar más recursos para llevar a cabo los proyectos de los que somos responsables, cuando queremos solicitar una jornada reducida, cuando deseamos conciliar más nuestra vida personal y profesional y no sabemos cómo plantearlo…

Te doy varias pautas, a ver qué te parecen:

1. Piensa que tu jefe es una persona: ¿qué virtud tenemos las personas? Entre muchas otras, capacidad de diálogo. Diálogo, según wikipedia, es “El diálogo es una forma oral y/o escrita en la que se comunican dos o más personajes en un intercambio de información entre sí.”

¿Y si la próxima vez planteas la conversación como una comunicación, un intercambio de información, es decir, un diálogo? No pienses en que es una petición, una queja, un reproche. Piensa en que vas a exponer la situación ante una persona como tú, con su carne y sus huesos, con sus problemas y sus preocupaciones, con sus alegrías y tristezas.

Sois dos personas. Sitúate a su nivel. ¿Quién te dice que no lo estás para poder mantener una conversación con él o ella? ¡No espera menos de ti!

2. Encuentra el momento: crea rapport, crea sintonía. Para ello busca el momento apropiado, de modo que quien tienes delante tuyo pueda estar receptivo, pueda estar por ti. Esto no viene dado, hay que crearlo. Entra rompiendo el hielo, comenta una jugada previa, pregúntale cómo se encuentra, consulta si puede estar por ti.

3. Plantea tu asunto en cuestión: expón tu preocupación sin temor. Plantea qué está ocurriendo. Crea contexto.Ponle en antecedentes, explícale el marco, qué está ocurriendo. No entres con la queja o la petición directamente. ¿Qué te pasa a ti cuando te entran directamente con demandas y lamentos? ¿No preferirías unos minutos previos de explicación coherente para poder entender la situación?

4. Plantea soluciones a tal asunto: cada vez más se nos solicita en el trabajo que seamos proactivos, creadores, generadores de ideas.  Aplícate esto cuando tengas que exponer un tema ante tu superior. Apórtale alternativas, soluciones, ideas. Que vea que lo has trabajado. Sé inteligente, lleva las soluciones a tu terreno. Piensa en argumentos que puedes ofrecer para defenderlas, y prepara argumentos también para las que esperes que te vaya a ofrecer él/ella.

5. Mantente firme en tu actitud:  sé fuerte. Has llegado hasta aquí con todo tu esfuerzo, fíjate en lo que has logrado. ¿Qué puedes conseguir flojeando? No significa que tengas que conseguir tener la razón. Significa que te mantengas firme en tus argumentos, en tu pensamiento, en lo que tú crees. Comparte con tu interlocutor cómo te sientes al respecto, ponte en su lugar también. Ofrécele trabajar juntos en una solución común. Co-crea con él/ella. No significa que te salgas con la tuya, sino que continúes con la actitud que te ha hecho lograr llegar hasta este punto.

Ahora recuerda un momento en el cuál no conseguiste compartir con tu jefe lo que deseabas. ¿En qué punto te quedaste? ¿Llegaste a pensar que eras capaz de dialogar con él/ella? ¿Preparaste el momento? ¿Creaste contexto? ¿Planteaste soluciones? ¿Te mantuviste firme en tu actitud de colaboración y co-creación?

Permitidme una última reflexión…

¿Comenzó este temor a comunicarnos con nuestros superiores en la infancia con nuestros propios padres?Seguramente sí. ¿Cuántas veces no les hemos reprochado algo o compartido algún pensamiento por el temor a que nuestros padres no estuvieran de acuerdo? Me hago esta reflexión ahora mismo desde el punto de vista de madre.Consigamos que nuestr@s hij@s vivan en la creencia del diálogo, de la comprensión, del razonamiento, de buscar soluciones juntos, de colaborar, de co-crear.

Ayudémosles a adaptarse a la nueva era de la colaboración, del networking, sin temor, siendo personas fuertes, poderosas, capaces de ofrecer soluciones, alternativas, sin miedo a que no se las acepten, a que no les escuchen.

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Fuente: Carmen Fernandez Coach