desQbre – La Competencia Social en los niños.

¿Qué es la competencia social?

incertidumbreLa capacidad de una persona de llevarse bien con otras personas se llama la competencia social. La competencia social de un niño puede verse afectada por su capacidad de comunicarse con otros niños y con adultos. Las percepciones de un niño o niña sobre sí misma en relación con su familia, sus compañeros y el mundo, también afectan su competencia social.

¿Por qué es tan importante la competencia social durante la niñez?

La capacidad de un niño pequeño de relacionarse con otros niños contribuye mucho a todos los aspectos de su desarrollo. El éxito que experimenta un niño al relacionarse con otras personas podría representar “el mejor factor de predicción durante la infancia sobre la adaptación durante la edad adulta”, señala W. W. Hartup. Por ejemplo, “Los niños que por lo general no caen bien a sus compañeros, que manifiestan agresividad y perturban las actividades de la clase, que no pueden conservar buenas amistades con otros niños y que no pueden establecerse en el grupo de sus compañeros, corren riesgos graves” (Hartup, 1992, pág. 1). Una gran cantidad de investigación durante los últimos 20 años sugiere que los niños que no manifiestan un nivel básico de competencia social para los 6 años de edad, podrán tener problemas con las relaciones durante la edad adulta (Ladd, 2000; Parker y Asher, 1987). Los riesgos a largo plazo para un niño que no puede relacionarse bien con otros niños podrían incluir una mala salud mental, bajos logros académicos y otras dificultades en la escuela y un historial de problemas con el trabajo (Katz y McClellan, 1997).

Por otro lado, es probable que un niño goce de una mejor salud mental y relaciones más fuertes y que tenga más éxito en la escuela y el trabajo si tiene muchas oportunidades de fortalecer su competencia social jugando, conversando, resolviendo los desacuerdos y colaborando con compañeros y adultos. No es necesario que el niño tenga muchísimos amigos. La calidad importa más que la cantidad en las amistades de los niños. Si tienen al menos un amigo íntimo, los niños usualmente tienden a incrementar sus sentimientos positivos hacia la escuela con el paso del tiempo (Ladd, 1999). Es posible que algunos simplemente sean más tímidos, más inhibidos o más cautelosos que otros. Se puede hacer a los niños sentirse muy incómodos al empujarlos a relacionarse con los compañeros. Un niño o niña probablemente superará la timidez si los adultos en su vida manejan la situación con tranquilidad y comprensión, a menos que su timidez extremada le impide gozar de muchas de “las cosas buenas de la vida” como fiestas, comidas con las familiares o excursiones.

¿Cómo desarrolla un niño la competencia social?

El desarrollo social de una persona comienza al momento de nacer. Hasta las criaturas recién nacidas empiezan a interactuar con las personas que las rodean al responder a las voces y al llorar para comunicarles a los cuidadores que necesitan algo. Los bebés miran a la gente a los ojos y sonríen a quienes los alimentan, los cargan o juegan con ellos.

Los adultos y los niños mayores, sin querer o no, sirven como modelos para los niños más pequeños sobre cómo comportarse hacia otras personas. De hecho, lo que los niños pequeños observan a otras personas hacer, tiene una gran influencia en su comportamiento social.

La mayoría de los niños experimentan un gran aumento en sus habilidades sociales durante la etapa preescolar. Es importante tener en cuenta que los niños de la misma edad, tal vez no tengan el mismo grado de competencia social. La investigación demuestra que los niños tienen personalidades y temperamentos distintos desde el nacimiento. Algunos niños hacen frente a desafíos especiales al interactuarse con compañeros y adultos. Un niño con un impedimento visual tal vez no pueda “leer” los gestos y expresiones faciales de los compañeros. Un niño con dificultades del oído, el habla o el lenguaje podría tener problemas con las conversaciones diarias que ayudan a los niños a entablar amistades.

Las relaciones dentro de la familia también pueden afectar el comportamiento social de un niño. Un comportamiento apropiado o efectivo en una cultura podría ser menos apropiado o efectivo en otra. Por lo tanto, los niños de diversas herencias culturales y familiares, podrían necesitar ayuda para superar sus diferencias y para hallar maneras de aprender unos de otros y de gozar de su compañía. Los maestros podrían ayudar al crear en sus aulas comunidades abiertas y francas donde se aceptan las diferencias.

Mucha investigación sugiere que el juego de aparentar puede contribuir al desarrollo social e intelectual de los niños pequeños. Cuando hacen la cuenta de ser otra persona u otra cosa, practican asumir puntos de vista ajenos. Cuando juegan aparentando juntos, los niños frecuentemente se turnan, discuten para llegar a acuerdos y toman decisiones cooperativas. Tales hallazgos sugieren que los niños en programas de cuidado deberían tener oportunidades regulares del juego social y el juego de aparentar. Los maestros podrían observar y vigilar las interacciones de los niños.

¿Cómo se puede evaluar la competencia social de un niño?

La lista de verificación de más abajo se creó para ayudar a maestros y cuidadores a comprobar si la competencia social de un niño se está desarrollando bien. Esta lista no está destinada a prescribir el comportamiento social correcto, sino a ayudar a los maestros a observar, comprender y apoyar a los niños cuyas habilidades sociales todavía se están formando. La lista se basa en la investigación sobre los elementos de la competencia social de niños pequeños y en estudios que comparan el comportamiento de niños que caen bien a sus compañeros, con el de otros que no les caen tan bien. (Katz y McClellan, 1997; Ladd y Profilet, 1996; McClellan y Kinsey, 1999).

La lista abarca muchos atributos que indican el desarrollo social adecuado si usualmente caracterizan al niño. La enfermedad, la fatiga u otros factores de estrés podrían ocasionar variaciones a corto plazo en la aparente competencia social de un niño. Tales dificultades tal vez solamente duran unos días. Se sugiere que los maestros y cuidadores evalúen a cada niño a partir de su frecuente contacto directo con el niño, su observación del mismo en una variedad de situaciones e información aportada por sus padres y otros cuidadores.

Si un niño parece manifestar la mayoría de los atributos de la lista, probablemente no necesitará ayuda especial para superar las dificultades ocasionales. Por otro lado, un niño que manifiesta pocos atributos de la lista podría sacar provecho de estrategias iniciadas por los adultos y destinadas a ayudarlo a entablar relaciones más satisfactorias con otros niños.

Lista de verificación de atributos sociales

I. Atributos individuales

El niño:

  • Usualmente tiene buen estado de ánimo.
  • Usualmente viene al programa de buena gana.
  • Usualmente hace frente adecuadamente a los rechazos y otras decepciones.
  • Evidencia tener interés en otras personas.
  • Manifiesta la capacidad de tener empatía.
  • Demuestra tener un sentido del humor.
  • No parece tener sentimientos extremos de soledad.

II. Atributos de habilidades sociales

El niño: 

  • Se relaciona en formas no verbales con otros niños sonriendo, diciendo adiós con la mano, meneando la cabeza, etc.
  • Espera una respuesta positiva al acercarse a otras personas.
  • Expresa sus deseos y preferencias claramente; menciona los motivos de sus acciones y posturas.
  • Sostiene sus propios derechos y necesidades de una forma apropiada.
  • No se deja intimidar fácilmente cuando otros niños lo acosan.
  • Expresa las frustraciones y el enojo efectivamente, sin discusiones que se intensifican y sin lastimar a otras personas.
  • Puede acceder a grupos mientras están jugando o trabajando.
  • Entra en una conversación ya en marcha sobre cierto tema; hace contribuciones relevantes a actividades ya en marcha.
  • Mantiene relacionas positivas con uno o dos compañeros; manifiesta la capacidad de interesarse sinceramente por ellos, y los extraña si están ausentes.
  • Tiene intercambios con otras personas donde tanto ofrece como recibe información, sugerencias o materiales.
  • Negocia y hace compromisos con otras personas de maneras apropiadas.
  • Puede conservar amistades con uno o más de sus compañeros, aún después de tener desacuerdos.
  • No llama la atención sobre sí mismo de maneras inapropiadas.
  • Acepta a compañeros y adultos que tienen necesidades especiales y goza de su compañía.
  • Acepta y goza de la compañía de compañeros y adultos que pertenecen a etnias distintas de la suya.

III. Atributos de las relaciones con los compañeros

El niño:

  • Usualmente es aceptado por otros niños en vez de ser descuidado o rechazado.
  • Usualmente es respetado por otros niños en vez de ser temido o evitado.
  • A veces es invitado por otros niños a unirse a sus juegos, sus amistades o su trabajo.
  • Es mencionado por otros niños como amigo suyo o una persona con quien les gusta jugar o trabajar.

Referencias:

  • Hartup, W. W. (1992). Having friends, making friends, and keeping friends: Relationships as educational contexts. ERIC Digest. Champaign, IL: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education.
  • Katz, L. G., & McClellan , D. E. (1997). Fostering children’s social competence: The teacher’s role. Washington, DC: National Association for the Education of Young Children.
  • Ladd, G. W. (1999). Peer relationships and social competence during early and middle childhood. Annual Review of Psychology, 50, 333-359.
  • Ladd, G. W. (2000). The fourth R: Relationships as risks and resources following children’s transition to school. American Educational Research Association Division E Newsletter, 19(1), 7, 9-11.
  • Ladd, G. W., & Profilet, S. M. (1996). The child behavior scale: A teacher-report measure of young children’s aggressive, withdrawn, and prosocial behaviors. Developmental Psychology, 32(6), 1008-1024. EJ 543 361.
  • McClellan, D. E., & Kinsey, S. (1999) Children’s social behavior in relation to participation in mixed-age or same-age classrooms. Early Childhood Research & Practice [Online], 1(1). Available: http://ecrp.uiuc.edu/v1n1/mcclellan.html.
  • Parker, J. G., & Asher, S. R. (1987). Peer relations and later personal adjustment: Are low-accepted children at risk? Psychological Bulletin, 102(3), 357-389.

Fuente: http://www.illinoisearlylearning.org/faqs/socialcomp-sp.htm

desQbre – Sufre por amor, pero sólo lo justo

¿Quién no ha sufrido un desengaño, una rotura, un abandono amoroso? ¿Quién no ha pensado que nada merecía ya la pena, que no podría vivir sin el ser amado, que ya nunca sería capaz de querer a otra persona?

El sufrimiento amoroso es natural, pero no hay que exagerarlo. Hoy en día la resolución o desaparición de los problemas más elementales (de salud, supervivencia, etc.) para la mayoría de la sociedad han creado nuevas patologías que llenan nuestras mentes de dolor y adicciones desconocidas hace siglos.

Pero regodearse en la desgracia, empeñarse en no salir del pozo, auto compadecerse o dedicarse a llorar por las esquinas no son las soluciones ni el camino. Hay formas de sufrir menos y convertir la amarga experiencia del desamor en un viaje más llevadero e incluso provechoso para la persona.

El psicólogo Walter Riso, especializado en terapia cognitiva y docto en bioética, ha publicado recientemente el libro Manual para no morir de amor, en el que desgrana algunos ‘consejos’ para superar las rupturas de la mejor manera posible (dentro de lo doloroso).

Cuando una persona enamorada descubre, de un día para otro, que ya no es objeto del amor de su pareja, lo mejor que puede hacer es asumirlo. Como explica Riso en una entrevista con El Confidencial, “lo más importante es el realismo afectivo”, es decir, ver las cosas como son “y matar la esperanza inútil”.

La esperanza no es lo último que se pierde

Parece duro y contradictorio decir así, a bocajarro, que lo primero que hay que hacer es precisamente perder la esperanza, pero es una de las mejores formas de evitar el “sufrimiento inútil”, el irracional.

Si conseguimos deshacernos de ese tipo de sufrimiento que sólo nos hace perpetuarnos en los recuerdos, creer que la persona amada va a volver y analizar nuestro comportamiento hasta la obsesión, tendremos gran parte del camino ya andado.

Por supuesto el dolor permanece durante un tiempo (el luto, según Riso, va de los seis meses al año, dependiendo de la cultura y de la persona), pero se puede sobrellevar. ¿Cómo? Hay que hacer un esfuerzo, poner la voluntad a trabajar, “pelear, dominar la depresión y luchar contra ella”, según Riso. “Es como cuando tienes que pincharte una medicina para sanarte, no quieres, pero tienes que hacerlo”.

En el caso del desamor, es lo mismo. Seguramente no apetezca salir, hablar con nadie, arreglarse o participar en eventos sociales. Pero hay que hacerlo, uno tiene que obligarse a sí mismo, porque quedarse en casa es una solución mucho peor que, además, seguramente nos lleve a ese “sufrimiento inútil” de recordar y hundirnos en la melancolía.

Pero hay más formas. El Manual para no morir de amor, publicado por Zenith, desmenuza los siguientes principios:

1- Aprender a perder, aunque duela

2- Si ya no te quieren, retírate dignamente

3- En los amores imposibles, la esperanza es lo primero que hay que perder

4- Evita el sesgo confirmatorio del “aún me quiere”

5- ¿Para qué humillarte? Huye de ello

6- Rodéate de gente que te ame

7- Aléjate de todo aquello que te recuerde a tu ex

8- Aplica la técnica del stop y corta por lo sano todos los pensamientos negativos

9- Si tienes hijos, únete a ellos.

10- Recuerda tanto lo bueno como lo malo, no idealices a la persona

 Estos son los principales ‘remedios caseros’ para luchar contra el desamor, pero a veces resultan difíciles de aplicar. En ese caso Riso aconseja fervientemente recurrir a la ayuda profesional para ‘curarse’ de esta “enfermedad socialmente aceptada” que es el desamor. De hecho, confiesa, el 40% de las consultas en psicología tienen que ver con el dolor del corazón.

Pero hay otra técnica, de lo más popular, para olvidar a los ex: reemplazarlos. Como asegura Riso, precipitarse a buscar un sustituto o sustituta para tratar de apaciguar el corazón herido no suele ser la mejor opción. “Si el amor reciente todavía está vivo y navegando por la memoria consciente o inconsciente, la reciente adquisición no le hará ni cosquillas y no tendrá dónde ni cómo prosperar”, explica.

¿Porqué, entonces, hay tanta gente que se echa en brazos del primero que pasa? Por tres causas principales, en opinión del psicólogo: necesidad de ser amados, baja tolerancia al dolor afectivo o revanchismo. Esto provoca lo que en psicología recibe el nombre de “estrategia de Tarzán”, que consiste en encadenar una pareja con otra y no ‘soltar’ a una persona hasta que no le hayamos encontrado un sustituto, al igual que el personaje no suelta una liana hasta haberse agarrado a la siguiente.

Pero tampoco es lo más aconsejable, aunque, obviamente, cada persona es un mundo y necesita un proceso distinto.

Eso sí, si el proceso es natural y sano, las fases que experimentará la persona abandonada serán, más o menos, las siguientes: aturdimiento, intento de recuperar a la persona amada, rodeo de la depresión y, finalmente, reorganización de la vida. Así, como augura Riso, “el amor enquistado será absorbido por el organismo de manera natural y sin necesidad de martillazo alguno”.

Para entonces se habrá superado el sufrimiento, pero que nadie se crea que puede evitarlo del todo. Más allá del sufrimiento, el dolor es la ‘sanación’ que ofrece la naturaleza, y por eso es importante vivirlo y dejarlo fluir, aunque sin dejar que se desmadre

Fuente: “El Confidencial” (Alejandra Abad) – http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011/10/01/sufre-por-amor-pero-solo-lo-justo-76553/

 

 
 

desQbre – Bullying o Acoso escolar

El bullying o violencia escolar es un término que proviene de la palabra inglesa “bull” que significa toro, o sea que significa torear, desafiar, provocar.

Se trata del hostigamiento sistemático mediante insultos, amenazas y golpes, que suele hacer un alumno o un grupo de alumnos de una escuela a otro, que es una víctima que por lo general no se defiende.

Esta actitud de intimidación solapada, es practicada generalmente lejos de la mirada de los adultos y logra el objetivo de someter y abusar de esa persona en forma impune.

Este no es un fenómeno nuevo ya que existe desde hace mucho tiempo, pero ahora se produce con más frecuencia y con consecuencias más graves que antes, favorecido por el aumento de los niveles de violencia en las grandes ciudades y por un mayor descuido familiar debido a la ausencia de los padres en el hogar y al mayor porcentaje de familias disfuncionales que existen.

Recientemente un adolescente de la localidad de Temperley de solamente doce años se disparó una bala en la sien en su domicilio, supuestamente debido al hostigamiento del que era objeto.

Efectivamente, su abuelo adjudicó la responsabilidad de este hecho al colegio debido al acoso escolar que su nieto estaba sufriendo.

Este joven había pedido permiso a la directora para no asistir a las clases de gimnasia porque sus compañeros lo hacían objeto de atropellos, burlas y golpes, pero ésta se lo había negado no dándole ninguna importancia al asunto.

Aunque el acoso escolar es un tema que mortifica a muchos y hace miserable su vida en la escuela, es difícil que sea el único motivo para cometer un suicidio, salvo que se trate de alguien que además tenga otros problemas graves en su casa o que padezca de un trastorno psicológico serio.

Sin embargo, este hecho ha puesto en evidencia que si están dadas las condiciones necesarias, el acoso escolar puede desencadenar un suicidio y también generar un monto de violencia difícil de controlar en personas de carácter inestable que los puede llevar a cometer homicidios múltiples, como ha ocurrido repetidas veces en otras partes del mundo y lamentablemente también en nuestro país.

Hasta ahora, en general, los maestros o profesores no suelen darle importancia a los enfrentamientos que tienen los alumnos en los colegios secundarios y en las escuelas primarias; pero un hecho de esta naturaleza obliga a reconsiderar esta postura y a ser más cuidadosos en estos casos.

Existe un vacío legal sobre este tema que hace que el acoso escolar no sea considerado un delito, a pesar de las consecuencias extremas que puede ocasionar.

Estos hechos de violencia exigen crear el marco legal que garantice el derecho que tiene todo ser humano a la educación, sin sufrir discriminación, agresión o agravio alguno, que le impida asistir a clases con libertad y buena disposición, y le reste la oportunidad de desarrollo y crecimiento.

Estos chicos que son hostigados en la escuela por un grupo de vándalos, generalmente no los denuncian por temor, pero comienzan a manifestar su descontento negándose a asistir a clases.

Llegan a sufrir malestares físicos, insomnio, dolores de cabeza y trastornos abdominales; y suelen estar deprimidos y nerviosos y hasta cambian de carácter.

Pueden aparecer lesionados sin explicación, perder sus pertenencias y bajar su rendimiento académico.

Urge el tratamiento serio de este grave problema a nivel interdisciplinario dándole la importancia que merece para comenzar a tomar las medidas necesarias que eviten posibles repeticiones de este triste episodio que hoy enluta a una familia e involucra a una escuela en una tragedia.

Fuente: “La Nación”; “Violencia en las aulas”; “Bullying, un drama que crece en silencio”; Sebastián Lalaurette,; http:/psicologia.laguia2000.com

 

 
 

Adolescentes y la experimentación con drogas

La adolescencia representa un período clave de transición que transcurre en su mayor parte durante la segunda década de la vida. En el proceso entre la dependencia del niño y la plena autonomía del adulto, el adolescente experimenta múltiples cambios en su crecimiento físico, su fisiología y sus destrezas cognitivas y emocionales. Estos cambios ocurren en un contexto social dominado por los iguales. El cerebro adolescente y su conducta es el producto de la interacción entre genes y experiencias que se expresan durante este período de desarrollo.

La cuestión clave es: por qué los adolescentes se involucran en conductas problemáticas. Algunas teorías defienden que se debe a un predominio de los rasgos de búsqueda de sensaciones y riesgos que estarían incrustados en la arquitectura cerebral del adolecente. De manera alternativa a esta visión determinista, nuestra aproximación es que las conductas problemáticas pueden considerarse funcionales, propositivas e instrumentales para la consecución de las metas propias de este período. Específicamente, serían instrumentales al objeto de establecer una nueva jerarquía social donde los iguales del mismo sexo y del sexo opuesto ocupan un lugar prioritario.

Por tanto, el grado en que los adolescentes experimenten con drogas dependerá, tanto del contexto social (la búsqueda de jerarquía), como de su resistencia a la influencia de los pares y otras influencias genéticas y biológicas (por ejemplo, el consumo de nicotina de la madre durante la gestación). Estos factores impactarían en la conducta de experimentación con drogas a través de múltiples vías biológicas y psicológicas.

Fuente: http:/www.psiquiatria.com

 

 
 
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El optimismo protege frente a las enfermedades cardiovasculares

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, aseguran que las personas que tienen una visión más positiva de la vida y un mejor bienestar psicológico tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, según los resultados de un estudio publicado en ‘Psychological Bulletin’, revista de la Asociación Estadounidense de Psicología.

En concreto, los autores de dicho hallazgo revisaron más de 200 estudios publicados sobre los beneficios del optimismo para la salud y, en este sentido, encontraron que, además de que los optimistas tienen una mejor salud en general, también observaron como esta actitud ante la vida ayuda a reducir los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión y el colesterol elevado.

Varios estudios ya habían demostrado que los estados psicológicos negativos, como el estrés, la depresión, la ansiedad y la hostilidad, aumentaban el riesgo de sufrir problemas cardiacos pero, de momento, todavía no se habían analizado los efectos del estado de ánimo contrario.

De este modo, los científicos analizaron investigaciones que registraban factores como el grado de optimismo de un individuo, su satisfacción con la vida y su felicidad.

Así, se observó que los individuos con un mayor bienestar psicológico mostraron un riesgo 50 por ciento menor de padecer enfermedades del corazón y circulatorias, independientemente de la edad, estado socioeconómico, tabaquismo o peso corporal de los participantes.

“La ausencia de lo negativo no es lo mismo que la presencia de lo positivo”, ha asegurado la doctora Julia Boehm, que dirigió el estudio.

Tal y como señalan los investigadores, los individuos con un mayor sentido de bienestar están vinculados a hábitos de vida más sanos, como hacer ejercicio, una dieta sana y dormir bien.

Pero este mayor bienestar también está vinculado a mejores funciones biológicas, como menores niveles de presión arterial, niveles más sanos de grasa en sangre y un peso corporal normal.

La doctora Boehm ha subrayado, sin embargo, que estos resultados sólo sugieren una relación y “no quiere decir que el optimismo sea un amortiguador” contra estos trastornos”, y ha reconocido que “el estado de ánimo es muy difícil de medir objetivamente”.

No obstante, ha añadido, si otros estudios confirman que los niveles de satisfacción, optimismo y felicidad tienen un impacto en la salud cardiovascular, esto deberá tomarse en cuenta en el establecimiento de estrategias de prevención y tratamiento.

Fuente: http:/www.psiquiatria.com/

 

 
 
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Psicología Infantil – Amigos Imaginarios

Los amigos imaginarios son amistades invisibles que tienen los niños y algunos jóvenes, que los padres descubren cuando encuentran a sus hijos compartiendo sus juegos o su comida con otro niño inexistente para ellos.

Uno de cada tres niños de tres a siete años tiene un amigo imaginario que los otros no ven. Esto no es algo que debe preocupar a los padres, al contrario es un fenómeno que estimula la creatividad y ayuda al niño a superar dificultades difíciles en su vida. Sin embargo los padres suelen consultar con un psicólogo cada vez que se les presenta esta situación con uno de sus hijos, aunque al niño le haga bien.

La pregunta más común de los padres es si deben continuar aceptando esa fantasía o si deben tratar de que el niño la ignore.

Dado que todos los estudios científicos sobre este tema coinciden en afirmar que este tema no es motivo de preocupación alguna, lo mejor será seguirles la corriente y enterarse de sus conversaciones para poder comprobar si se trata de una forma de compensación relacionada con alguna carencia que esté sufriendo el niño, y no contrariarlo, ya que el amigo imaginario se relaciona con la circunstancia que está atravesando ese niño.

Algunos investigadores afirman que casi todos los niños han tenido un amigo imaginario en algún momento de su infancia pero que pudo haber pasado inadvertido por los padres y que posteriormente tampoco los mismos niños recuerdan.

Los niños no sólo pueden tener amigos imaginarios sino también animales, magos o superhéroes imaginarios, de todos los tamaños y a veces tan pequeños que pueden llevarlos en los bolsillos.

Los niños suelen considerar a sus muñecos o peluches compañeros imaginarios, con quienes pueden mantener una conversación y darles una identidad determinada.

Entre el 20 o 30% de los niños y jóvenes inventan un amigo imaginario; y aunque sirven para superar contrariedades, los niños maltratados o abandonados no los tienen, porque las experiencias traumáticas suelen bloquear la creatividad y el gusto por el juego.

En 1895, Clara Vostrovsky de la Universidad de Stanford, conoció a una joven que convivió con un grupo de amigos imaginarios hasta su adultez.

Las personas que tienen estas experiencias saben que su amigo no es real y que sólo existe para ellas.

Es importante diferenciar un amigo imaginario de una alucinación patológica producto de una psicosis, que en este caso se caracteriza por ser atemorizante y persecutoria.

Un amigo imaginario en cambio, se vive como alguien que ayuda y defiende, puede ser transformado, cambiado y manipulado y decidir cuánto tiempo va a durar.

Es curioso ver cómo estos niños suelen describir con mucho detalle las características personales de sus amigos imaginarios, que por supuesto también tienen nombre.

Un estudio realizado en la Universidad de Oregon dirigido por Marjorie Taylor, dio como resultado que el 70% de los niños entre 5 y 6 años, que tenían amigos imaginarios, eran hijos únicos o primogénitos, o sea niños que parecen empezar esa amistad porque se sienten solos.

Otro estudio demostró que los amigos imaginarios suelen aparecer en momentos de la vida en que se producen cambios importantes, como el nuevo embarazo de la madre, el nacimiento de un hermano, o si uno de los progenitores se ausenta del hogar por mucho tiempo.

Los amigos imaginarios también aparecen cuando los padres de un niño se separan o cuando cambian de domicilio y los obligan a perder a sus amigos.

Es evidente que los niños y también los jóvenes que tienen amigos imaginarios compensan los sentimientos de soledad, pérdidas afectivas o falta de atención.

Los niños imaginarios suelen desaparecer cuando el niño logra relacionarse con otros niños o cuando se adapta a su nueva situación luego de una pérdida.

Los ancianos pueden crear amigos imaginarios, principalmente cuando se quedan viudos; fenómeno que aún no ha sido bien estudiado.

El psiquiatra Kenneth Shulman tuvo tres pacientes de más de ochenta años que veían a sus cónyuges que habían fallecido, pero no deseaban compartir esta experiencia con sus familiares.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.49/2011, “Amigos imaginarios”, Inge Seiffge-Directora de psicología evolutiva en el Instituto Psicológico de la Universidad de Mainz. http:/psicologia.laguia2000.com

 

 
 
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