Si gritas a los niños ¿crecerán depresivos?

https://i2.wp.com/www.saludactual.cl/imag/6004imagenes-saludactual-depresion_infantil.jpg

Primero se prohibieron los azotes en el culo y ahora también los gritos. Los psicólogos americanos están convencidos de que estos métidos educativos no solo no resultan eficaces sino que son contraproducentes. Provocan un resultado opuesto al esperado por los padres, complicando la infancia y madurez de sus hijos.

Los chillidos de los padres y los insultos del tipo «estúpido» o «vago» provocan en sus hijos una bajada de autoestima

La Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Michigan han dirigido un estudio conjunto, publicado por la revista «Child Development», en el que han seguido a pies juntillas el comportamiento de 976 familias de clase media formadas por un padre, una madre e hijos de edades entre los 13 y los 14 años.

El 45% de las madres y el 42% de los padres han admitido haber usado alguna vez en el último año la «disciplina verbal», es decir gritos y en algún caso insultos. Los investigadores han verificado los efectos de esta «violencia» sobre los niños, descubriendo a través de varias entrevistas que aquellos que han sido sujeto de gritos habían desarrollado problemas mayores respecto a los otros en el transcurso del año sucesivo.

Mentiras, robos y peleas

Este tipo de cuestiones van desde las discusiones con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, peleas en el colegio, robos en tiendas y síntomas de tristeza repentina y depresión «Aunque después de la regañina los padres se hayan portado bien con los niños y hayan demostrado afecto y cariño hacia ellos, el daño ya está hecho y nada puede remediarlo», señalan Ming -Te Wan, responsable del estudio.

«El daño ya está hecho y nada puede remediarlo»

El motivo, según los autores del estudio, reside en el hecho de que niños y adolescentes están construyendo su propia personalidad. Los gritos de los padres y peor todavía, los insultos del tipo «estúpido» o «vago», les hieren, les hacen sentir inútiles. «El resultado es por tanto el opuesto al deseado, porque por una parte la auotesima de los hijos se ve resentida y por otro aumentan sus reacciones de rechazo en el futuro», cuenta Wan.

La pregunta lógica que sigue a esto es la siguiente: si los investigadores americanos tienen razón, ¿cuál es el instrumento para que los padres puedan educar a los hijos?. En términos de castigo, según los expertos, el método más eficaz es el de privarles de cosas como la televisión, internet o salir con los amigos.

Los padres tienen que exprimir el poder de la convicción verbal

Estos castigos no tienen por qué ir acompañados de gritos, sino que deben ser explicados con calma, para hacer entender la conexión entre comportamiento equivocado y las reprimendas. Los padres tienen que empezar a exprimir el poder de la convicción verbal. El discurso calmado de una persona amiga y responsable vale más que un grito o azote.

Calendario de CURSOS y TALLERES

garantia-satisfaccion

desQbre

Fuente: Irene Gómez Peña – ABC.es

Cómo potenciar la autoestima en los niños

Como padres, una de las labores más importantes con las que os váis a encontrar va a ser la de potenciar y desarrollar la autoestima de tu/s hijos/as. Como psicóloga infantil, lo veo diariamente en los niños y niñas a los que atiendo, ya esté trabajando los miedos de los niños, el bajo rendimiento escolar o la instauración de hábitos saludables en el hogar; siempre me encuentro con un factor de riesgo para el mantenimiento del problema: bajos niveles de autoestima.

5_imgizq_actividad¿Qué es la Autoestima?

Para entenderlo bien es preciso diferenciar autoestima de autoconcepto, ya que ambos términos están intimamente ligados. El autoconcepto es el conjuntos de creencias que tenemos sobre nuestras cualidades personales, este concepto se va formando a lo largo de nuestras vidas. Mientras que la autoestima es el valor (positivo o negativo) que le damos a esas cualidades personales, pudiéndonos valorar de manera positiva en algunos aspectos y negativa en otros.

Es durante la infancia y la adolescencia cuando la autoestima crea una marca profunda, dado que son etapas vitales donde nos encontramos más flexibles y vulnerables. La familia es el lugar principal de socialización, de educación y de aceptación de uno mismo. Es el lugar en el que una persona es querida por lo que es y se le acepta como es. La psicología infantil nos confirma que la valoración de la imagen que el niño va haciendo de si mismo depende de la forma en que va percibiendo que cumple con las expectativas de sus padres, en cuanto a la consecución de metas y conductas que esperan de él.

¿Qué podemos hacer para potenciar la autoestima de nuestros hijos?

1. ¿QUÉ ESTILO EDUCATIVO TIENES CON TUS HIJOS?

Está demostrado que tanto el estilo permisivo como el autoritario traen consecuencias muy negativas para la autoestima de los hijos. La educación permisiva está muy presente en la generación actual, tanto por alejarnos de aquel estilo autoritario de nuestros padres y abuelos, como por nuestras altas exigencias en ese “rol parental”. El estilo más adecuado es el democrático, y los resultados de las investigaciones nos demuestran que cuando los padres ponen normas, elogian a sus hijos, negocian con ellos y les generan hábitos de comportamiento, la autoestima del niño se ve beneficiada.

2. ¿CÓMO ANDAS DE AUTOESTIMA?

Junto al punto anterior, éste forma parte fundamental del autoanálisis que es preciso realizar como padres. En función del valor que le demos a nuestras cualidades, cómo nos veamos en nuestro entorno social y qué actitud tengamos ante las responsabilidades y adversidades del día a día, así nos verán ellos. Hay que tener presente que para tus hijos, tú eres el número 1, la persona de referencia, en la que fijarse, a la que van a copiar en su forma de expresarse y de actuar. Ofrécele una visión de ti mismo realista, sana y equilibrada.

3. DALE RESPONSABILIDADES

Desde vestirse sólo, preparar la mesa, recoger sus juguetes o acompañarte a hacer la compra; todas son responsabilidad que, en función de la edad del menor, deberán ir asumiendo para su óptimo desarrollo psicológico. De esta forma el niño o niña entiende que es valioso, que tiene una responsabilidad dentro del hogar, y que el nosotros es más positivo que el “papá” o “mamá” a secas. Dando responsabilidades les enseñamos que solos no podemos con todo, que compartir es importante y la acción del otro es tan valiosa como la mía. De esta manera estamos gestando seres emocionalmente inteligentes y socialmente responsables.

4. ¿CÓMO LE HABLAS A TUS HIJOS?

La comunicación que tenemos que ellos es de suma importancia a la hora de fomentar la autoestima. Los precedentes de la autoestima, ya sea alta o baja, suelen ser pensamientos y frases, así como juicios, comparaciones; que el pequeño cuando es de corta edad no tiene capacidad para desarrollar por sí mismo. La autoestima que un niño pequeño tiene depende en gran medida de lo que oye, le dicen y de esos mensajes repetitivos que recibe, y que más tarde se los dice a sí mismo. Aquí os dejo un post de hace unos días con algunas frases para motivar a tus hijos.

5. ¿CÓMO ESCUCHAS A TUS HIJOS?

La relación con los hijos es bidireccional, no sólo nos tenemos que ocupar de hablarle de la forma inidicada en el punto anterior, sino que debemos aprender a escucharlos. Cuando lo hacemos, hay que hacerlo al 100%, es decir, ese tiempo que pasemos mientras nos cuenta que le han quitado una goma en el colegio ha de ser una escucha con todos nuestros sentidos. Esas son sus preocupaciones y así debemos de aceptarlas, aportando soluciones de manera conjunta. En la escucha no sólo incluimos la comunicación oral, es decir aquello que nos cuentan, sino que es de vital importancia toda transmisión de emociones, cuida de manera especial el contacto físico, y mientras te hablan utiliza también una comunicación no verbal. Sólo a través de las caricias, los abrazos y los besos como formas de expresión de nuestro amor el niño puede sentirse amado. Y al sentirse amado siente que tiene existencia, que es valioso por sí mismo.

 

Calendario de CURSOS y TALLERES

Para más información o reservar plaza ponte en contacto con nosotros en info@desqbre.com

desQbre

Fuente: Carmen Berzosa – Psicóloga Infantil – tusupernanny.es

Aún estamos educando para el codazo y la exclusión

Luis López González, especialista en educación emocional

Tengo 50 años. Nací en Mérida y vivo en Castellfedels. Soy doctor en Psicopedagogía.

Cuál es la gran carencia de nuestra escuela?

Que quiere ser efectiva…, ¡y debería ser afectiva!

¿Afectiva?

La neurociencia más avanzada establece que, más que animales racionales, ¡somos animales emocionales!

“Siento, luego existo”, dice Damásio.

Sí. Corregido el “Pienso, luego existo” de Descartes, sabiendo ya que pensamos con el cuerpo y la emoción, ¿por qué la escuela sigue eludiendo esta evidencia científica?

¿Hasta qué punto la elude?

¿Está ayudando al alumno a autoconocerse, a entender su interior, a gestionar sus emociones, a formarse una cosmovisión y un proyecto de vida propio? No, no, no y no.

Enseña a leer, dividir y la capital de Francia: ¿acaso eso no está bien?

La mente sabe, pero el cuerpo conoce: ¡enseñemos al alumno a leer los mensajes de su ser íntimo, a interpretar sus emociones, a escuchar su cuerpo!

¿Puede enseñarse eso?

¡Sí! Se aprende y se adiestra: ¡eso es educar! ¿O el objetivo de la educación es capacitar para ser muy eficaz en lo económico? Mire, el objetivo de la educación debería ser uno y principal: la felicidad del ser humano.

¿Y qué entiende por felicidad?

La autorrealización, ¡no la contabilidad!

¿Algún ejemplo?

Una alumna mía gozaba con la fotografía y soñaba con dedicarse a eso. Yo la animaba, pero su padre la convenció para que estudiara Derecho y ganara dinero. Qué lástima…

¿Acaso renuncia usted a ganar dinero?

Ya he aprendido que acumular dinero me gratifica menos que hacer lo que me llena y que compartir, cooperar, ayudar…

¿Manda lo económico en la escuela?

Aún rinde culto a Santa Competencia y Santa Excelencia: aún educamos para el codazo y la exclusión. ¡Eduquemos para la bondad, la belleza y la verdad! Para la humanidad.

Suena muy bien, sí.

En vez de personas competitivas y excelentes, saldrían personas excelsas: amantes de lo verdadero, bello y bueno.

¿Cómo se educa así?

Educamos a los jóvenes para ser brillantes en la logosfera, la tecnosfera, la iconosfera… ¡Y los hacemos analfabetos en la sensosfera!

¿Qué es la sensosfera?

El universo de las sensaciones, los sentimientos, las emociones, la empatía… Los pilotos contra las Torres Gemelas eran brillantes en todo… y analfabetos en sensosfera.

¿Y cómo alfabetizar en sensosfera?

Por ejemplo, con nueve herramientas que he aislado tras cotejar técnicas de todas las tradiciones culturales y espirituales.

Enúncielas, por favor.

Atención. Respiración. Visualización. Habla. Conciencia postural. Sentidos. Energía corporal. Capacidad de soltar. Y enfoque emocional (focusing).

Ilústrelas con algún ejemplo práctico.

Primero educo al alumno en la llamada pausa revolucionaria.

¿En qué consiste?

En guardar silencio y cerrar los ojos… un rato. Luego pregunto: “¿Cómo te sientes hoy, ahora? Presta atención a tu cuerpo, haz un barrido y detecta las sensaciones menos agradables, conflictos, dolencias… y obsérvalas. Y, sin juzgarlas, ¡anótalas, dibújalas!”.

¿Para qué?

Así aprende a desidentificarse de sus sensaciones, emociones y pensamientos. Así comprende que están… ¡pero no son él!

¿Es esto educativo?

¡Muchísimo! ¿Acaso te pegarás con otro por una simple emoción que no eres tú en el fondo? El joven descubre una distancia entre lo que siente y el ser, la vivencia del ser profundo, la llamada ipseidad.

Describa la ipseidad.

Paz. El fondo del ser… ¡es pacífico! Está en la mirada al interior, en inglés, mindsight.

¿Hay paz en el interior de cada uno?

Sí. Y estas técnicas ayudan al alumno a descubrirla dentro de sí.

¿Con qué beneficios?

Mayor capacidad para concentrarse, pacificación del clima del aula, mejor rendimiento académico, bienestar emocional y autoconocimiento.

Expóngame algún otro ejercicio práctico educativo en la sensosfera.

Uno para niños pequeños: “Dibuja tu nombre propio”. ¡Así empieza a autoconocerse! Otro: cantamos juntos las vocales y consonantes, y les dices: “Fijaos cada uno en qué sonidos os hacen sentir mejor… y componed vuestro mantra para hoy”…

Otro más.

El profesor les hace cerrar los ojos, visualizar un volcán y recorrer sus partes: ¡así aprenden más rápido y mejor!

¿Qué es el focusing o enfoque emocional, la última herramienta que ha citado?

Focalízate en lo que sientes en tu pecho y pregúntale qué está pidiéndote: ¡escucha, te ayudará a actuar!

¿Me fío de lo que me pida el cuerpo?

Quedarse sólo en el intelecto es cojo. La razón se siente. ¡Einstein sintió que “E=mc2” antes de llegar a formularlo así! Joven: estarás en paz si alineas lo que sientes, piensas y haces.

¿Algún consejo final para estudiantes?

¡Sonríe! Decenas de músculos se relajan así. ¡Y sonríete a ti mismo! Si has estudiado, sonríe: el examen te irá bien. Si has estudiado poco, sonríe: sabes que el examen te irá menos bien. ¡Esto es inteligencia emocional!

Fuente: “La Vanguardia” (Víctor-m. Amela) – http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120915/54350431432/la-contra-luis-lopez-gonzalez.html

 
 

desQbre: Cómo hacer más fácil y llevadera la vuelta al cole

El final del verano llega para todos y las prisas y la rutina volverán a ocupar los largos días del invierno. Los niños, aunque todavía pequeños e inmaduros, sufren como cualquiera el final de sus días de libertad. La ‘vuelta al cole’ es difícil también para ellos.

“Para un niño de cuatro años, tres meses, lo que dura el verano, es un porcentaje muy elevado de su vida, cosa que para un adulto no es nada. Conforme los pequeños van creciendo, ese porcentaje es menor, pero no es fácil el cambio de la diversión y el ocio al trabajo“, explica el psicólogo educativo Jesús Ramírez.

Los niños pasan de no tener disciplina al deber de cumplir de nuevo unos horarios y unas normas fijas y establecidas. Por ello, el cambio es “costoso”. Aunque de forma distinta, “lo mismo nos pasa a los mayores, ¿no?”, señala el psicólogo.

Ansiedad por separación

Uno de las claves fundamentales en la que coinciden todos los expertos para hacer el proceso de adaptación más llevadero es la normalización. Es decir, no dramatizar la situación y no prestarle más atención de la que tiene. Así, lo explica la directora del Centro madrileño de Atención Temprana Imagina, Mónica Flores. “Lo normal es que los niños lo pasen mal. Realmente cuando se falla es cuando se quiere que las cosas se normalicen lo antes posible”.

La ansiedad por separación es algo normal que ocurre en todo proceso de crianza y afecta tanto a niños como a padres, por ello todo depende de la importancia que se le dé. “Está mal visto que los niños lloren en su primer día, y solemos incluso poner etiquetas como ‘el llorón’. Parte de culpa para que ese proceso de adaptación tenga éxito la tiene la acogida que tenga el niño esos primeros días de clase“, asegura.

Otro de los factores de los que depende esta adaptación, como señalan los expertos, es la edad que tengan los niños y de si se inician en la escuela por primera vez, o si por el contrario ya son ‘veteranos’.

Niños primerizos y veteranos

En el caso de que sea un niño que va a empezar su andadura escolar, y va a entrar en la educación primaria, el proceso es un tanto más costoso que si ya fuera un niño que ha acudido previamente a una guardería o jardín de infancia. “Va a suponer para el niño un cambio muy grande, en el que va a perder durante una buena parte del día a sus figuras paternas”, comenta Ramírez. Pero para ellos, los colegios toman medidas. Por ejemplo, inician el colegio unos días antes, durante periodos cortos de tiempo y con la presencia de sus padres, puntualiza el experto. Muchos centros llevan tomando esta iniciativa desde hace ya varios años. ¿La ventaja? Los expertos lo tienen claro: mejorar la adaptación del niño a su nueva vida.

Por su parte, el niño ya veterano, que ha acudido al jardín de infancia, tal como explica el pediatra Jordi Pau, coordinador de Prevención y Seguridad de la Asociación Española de Pediatría (AEP), se muestra más nervioso, inquieto inseguro y además se enfrenta a una clara dicotomía: el duelo por el final del verano y las ganas por volver a ver a sus amigos. Pero para ellos, el proceso es más fácil porque enseguida comienzan de nuevo a jugar con sus viejos amigos y a olvidarse de los padres.

El periodo de adaptación suele durar, aproximadamente una semana”, concreta el doctor. Por su parte, Mónica Flores asegura que el 90% de los niños en un mes ya se ha adaptado plenamente a la nueva vida.

Recomendaciones para padres

No hay un manual perfecto para padres, pero sí unas pautas adecuadas para poder hacer más fácil esta vuelta al cole. Sobre todo, una actitud positiva por parte de los padres.

Cariño y escucha“, reafirma Flores. Hay que saber escuchar a los niños, que verbalicen lo que les pasa y que puedan expresar sus emociones”. Esto es, la llamada “acogida emocional” que apunta la directora del centro de Madrid. “Hay familias que no perciben que los niños necesitan expresarse, y una parte fundamental, no solo de este proceso de vuelta al cole, sino de todos, es que los padres atiendan las necesidades emocionales que les presentan sus hijos.

Por otro lado, es recomendable que los últimos días de vacaciones los niños sigan manteniendo los mismos hábitos de horarios, relacionados con su ocio y simultáneamente vayan teniendo momentos de adaptación al medio escolar, como por ejemplo ir forrando sus nuevos cuadernos. “Que empiece a familiarizarse con sus nuevos libros y materiales, personalizándolos y revisando sus contenidos”, explica Ramírez.

Una vez iniciado el curso escolar, todavía podemos disfrutar de un buen clima, hay muchos días con temperaturas agradables, por ello los expertos recomiendan seguir realizando las actividades de parque o piscina durante unos días. “Con esta simple actividad, se elimina casi de raíz esa adaptación al nuevo curso”, detalla el experto en psicología educativa.

Pero algo muy importante que quiere matizar es que estén seguros de los profesionales. “Es importante que los padres tengan confianza en los profesores, pues son los que se van a responsabilizar de su hijo. Y sobre todo, que estén tranquilos”, concluye.

Fuente: “El Mundo” (Beatriz G. Portalatín) – http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/31/neurociencia/1346441333.html