Cómo conseguir que mi hijo me escuche

“¿Cómo te ha ido hoy en el colegio?” Si hiciéramos un estudio estadístico sobre la pregunta que más hacemos los progenitores a nuestros hijos, seguramente ésta estaría en el primer puesto. Como también en el primer lugar encontramos la respuesta que generalmente dan: “normal”. Así que nos enfrentamos a una pregunta que encierra una irrevocable respuesta. Pero, ¿cuáles son los motivos? Vamos a ver algunos.

Ante todo, cada niño (en realidad, cada ser humano, incluso si realizan actividades distintas), cuando regresa de la escuela necesita que le den la bienvenida, que se le felicite, regodearse. Sólo después de esta “celebración”, el adolescente puede comenzar a hablar de lo que ha hecho durante la mañana. Por norma general, si mostramos que estamos muy interesados en su persona, en sus necesidades, en su estado de ánimo, y no sólo en su actividad, seguramente obtendremos mejores resultados, y también mayores satisfacciones.

Abraham Maslow, psicólogo estadounidense, habla de ello en su teoría de las necesidades primarias, que se hizo famosa porque ha sido la primera en la cual se ha estudiado a personas sanas para entender su bienestar. La conclusión fundamental de esta teoría es que una persona que tiene éxito en su vida, tiene éxito a la hora de satisfacer sus necesidades en cada nivel. Voy a exponer una breve síntesis de este aspecto: podemos imaginar tres niveles de necesidades. Tras el primer nivel, entendido como necesidad fundamental (comida y descanso), encontramos, en el segundo nivel, la seguridad, el afecto y la socialización, mientras que en el tercero hallamos la autoestima y la realización. Maslow habla, en este caso, de un principio fundamental: ¡no existen niños malos, ariscos, maleducados!

Hay niños que no han satisfecho sus propias necesidades y muestran un comportamiento disfuncional para manifestar su desagrado. Por este motivo, antes de avasallar a tu hijo con esta famosa pregunta, pregúntele mejor, cómo se siente, cual es la causa. Abandone el modo de “piloto automático” y colóquese, por un instante, en su lugar, saludándolo sin interrogarlo. Sé que al principio será difícil pero bastará con practicar un poco…

Otro aspecto fundamental para ser escuchado es… ¡escuchar!

Si ha leído nuestros artículos anteriores, sabrá que el ejemplo es un aspecto fundamental en el crecimiento de un niño. ¿Quiere ser escuchado? Bien, ahora prepárese para escuchar realmente y de manera activa. Atención: escuchar no es una técnica, sino un verdadero estado de ánimo. Fundamentalmente, es una actitud decidida de sincero interés hacia el otro, es un modo de ser. Obviamente, y a pesar de no ser una técnica, la escucha activa cuenta con una serie de características que, una vez respetadas, mejoran sensiblemente la comunicación. Las características básicas son:

– Qué podamos realmente de escuchar. Si no es un buen momento, o surge una urgencia que nos impide escuchar, es mejor dejarlo para después.

– Evitar emitir juicios y dar soluciones. Se llama escuchar porque usamos los oídos, no el razonamiento. Es importante escuchar y captar la situación.

– Confiar en la capacidad de nuestro hijo.

– Aceptar el estado de ánimo del niño. Su quieres colocarte en la posición del oyente activo, debes oír y aceptar la reacción que pueda tener. Se debe dejar libertad para que se exprese, ello hará más satisfactorias las relaciones diarias.

En el instante en el que entremos en la condición de oyentes, será más fácil que nos escuchen.

Ahora, vamos a ver cuáles son los peores enemigos de la comunicación y, por tanto, del oyente:

Los sermones. Un sermón es el mejor modo para que no nos escuchen. El niño percibe sólo su “petulancia” pero no su significado. El sermón les aburre y les hace sentirse inadaptados.

El ofrecimiento de ayuda. La típica frase es “voy a enseñarte cómo se hace”, hace sentir al niño incapaz. ¡Acepta que aprenda de los errores! Será una de las razones de su crecimiento.

La comparación. “Mira bien a tu hermana”, “tu amigo sí que es bueno”, “eres tan bueno como mi madre”. Frases como esas, ya sean positivas o negativas, crean un efecto desastroso en el niño. Si son positivas, pueden conducir al niño a sufrir una gran ansiedad por tener que actuar correctamente, por no hablar de la gran expectativa que genera. Por el contrario, si son negativas, pueden generar odio hacia la persona con la que se compara y, si no se consiguen los resultados esperados, puede llevar a la frustración y una baja autoestima.

Estos tres enemigos se pueden vencer fácilmente, basta con sustituirlos por una escucha activa e interés sincero, haciéndole entender que será imposible no hacer nada malo. Lo importante es cometer el menor número de errores posibles y aprender de los ya cometidos. En el fondo, somos distintos de las moscas, tenemos un cerebro más desarrollado y podríamos evitar la propia muerte que se produce cuándo éstas insisten en chocar contra el cristal de la ventana sin saber que ésta está cerrada.

Y recuerda que “todos los adultos fueron niños alguna vez (sin embargo pocos de ellos se acuerdan)” Antoine de Saint-Exupéry.

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Fuente: MundoPsicologos.com

¿Qué Es La Autodisciplina y Cómo Desarrollarla?

¿Qué Es La Autodisciplina?

La autodisciplina es la habilidad de TOMAR ACCIÓN independientemente de tu estado de ánimo.

Imagina lo que podrías lograr si pudieras simplemente TERMINAR TAREAS alineadas para lograr tus metas y tu propósito todos los días.

Visualízate diciéndole a tu cuerpo: “Estás gordo. Pierde 10 kilos”. Sin autodisciplina esa afirmación no se hará realidad. Pero con suficiente autodisciplina es un trato hecho. El top de la autodisciplina es cuando llegas a un punto en el que tomas un DECISIÓN CONSCIENTE, y prácticamente está garantizado que tomarás acción hasta lograr tu meta.

La autodisciplina es una de las muchas habilidades de desarrollo personal que tienes disponible y puedes desarrollar. Por supuesto que no es LA SOLUCIÓN a todos tus problemas. Sin embargo, los problemas que la autodisciplina puede solucionar SON IMPORTANTES y aunque hay muchas maneras de solucionar estos problemas, con la autodisciplina eres MÁS EFICIENTE.

Por ejemplo, la autodisciplina puede ayudarte a superar cualquier adicción o perder cualquier cantidad de peso. Puede eliminar la procrastinación, el desorden y la ignorancia ayudandote a tomar acción, mantenerte organizado e invertir tiempo en tu educación.

Es más…si COMBINAS la autodisciplina con otras habilidades como PASIÓN, ESTABLECIMIENTO DE METAS O PLANIFICACIÓN te convertirás en una persona más feliz.

¿Cómo Construir Autodisciplina?

Realmente lo vas a entender MUCHO MEJOR si te lo explico con una analogía: la autodisciplina es como UN MÚSCULO. Cuanto más la entrenas, más fuerte te vuelves. Cuanto menos la entrenas, más débil te vuelves.

Y esto es cierto, por ejemplo cuando entrené para correr el maratón de Nueva York en 2013 estuve 4 meses siguiendo un plan de entrenamiento que exigía correr cada semana 6 días. Hoy mi meta no es correr un maratón, sino divertirme jugando al fútbol 7, por lo que sigo un plan de entrenamiento mucho menos exigente/constante.

Igual que cada uno tenemos una POTENCIA MUSCULAR, todos tenemos diferentes niveles de autodisciplina en diferentes áreas de nuestra vida. Todos tenemos algo de autodisciplina, tú también, ¿o es que no eres capaz de dejar de respirar durante unos segundos?

Lo que ES CIERTO es que no todos han desarrollado su autodisciplina al mismo nivel.

Es irónico pero igual que hace falta músculo para construir músculo, hace falta autodisciplina para construir autodisciplina

La forma de construir tu autodisciplina es similar a construir músculo levantando pesos progresivos. Esto significa que levantes “pesos” que estén cercanos a tus limites actuales. Recuerda que cuando entrenas tus músculos levantas peso que lleva a tus músculos al límite y después descansas (para que ese músculo CREZCA).

De igual manera, el método básico para construir AUTODISCIPLINA es aceptar retos que puedas superar pero que estén CERCA de tu límite, al borde de tu zona de confort. Esto no significa intentar cosas y fallar todos los días, ni tampoco acertar siempre y NO SALIR de tu zona de confort. No CRECERÁS si levantas poco peso, no CRECERÁS si los retos te cuesta poco superarlos.

Es un entrenamiento PROGRESIVO en el que según logres un reto DEBERÁS aumentar el reto. Aceptar un reto un poco más grande y que puede estar relacionado con el mismo área de tu vida (o con otro): Tú decides.

Por otro lado ES UN ERROR exigirte demasiado a la hora de construir autodisciplina. Si intentas transformar toda tu vida de la noche a la mañana con DECENAS de nuevas metas y DECENAS de nuevos hábitos que quieres desarrollar TE ASEGURO que fallarás.

Únicamente te desesperarás, creerás que era una mala idea y volverás a TU ZONA CÓMODA (de donde no debías haber salido…).

¿Cómo hacerlo entonces? La respuesta es HÁBITO A HÁBITO y poco a poco.

Por ejemplo: Si quieres levantarte a las 7:00 de la mañana y ahora te estás levantando a las 8:15 de la mañana, mi consejo es que mañana te levantes a las 8:10, pasado mañana a las 8:05, al siguiente día a las 8:00 y así levantándote 5 minutos antes CADA DÍA hasta que un día hayas llegado a afianzar el hábito de levantarte a las 7:00am cada día.

Si ahora eres POCO DISCIPLINADO, todavía puedes usar esa pequeña autodisciplina que está en el fondo de tu mente para CREAR MÁS. Cuanto más disciplinado te vuelvas, más fácil será la vida. Los retos que una vez parecieron imposibles para tí de repente serán un JUEGO DE NIÑOS. Conforme te hagas más fuerte, esas pesas te parecerán cada vez más ligeras.

Tip: No te compares con otros. No ayudará. Comparate SÓLO contigo mismo con el objetivo de ser mejor hoy que ayer y mejor mañana que hoy.

Veamos un último ejemplo:

Supongamos que quieres desarrollar la habilidad de trabajar 8 horas reales cada día porque sabes que representará una GRAN DIFERENCIA en tu carrera. Hoy leí en un blog que un estudio decía que la persona promedio dedica un 37% de sus horas diarias a socializar (sin mencionar otras cosas que hacen que el 50% del tiempo sea NADA PRODUCTIVO).

Así que estarás de acuerdo conmigo en que hay mucho márgen de mejora.

Quizá intentaste trabajar 8 horas sin sucumbir a distracciones y sólo lo conseguiste 1 vez. Al día siguiente fallaste estrepitosamente. Está bien. Por lo menos lo lograste 1 día de 8 horas. Dos días de 8 horas son demasiado para tí (son tu reto), así que cambiemos el enfoque:

¿Qué duración diaria te permitiría ser más productivo durante 5 días (de lunes a viernes)? ¿Podrías trabajar 100% concentrado durante 2 horas 5 días seguidos? Si no puedes hacerlo quita 1/2 hora o lo que consideres. Si tienes éxito (o si sientes que fue demasiado fácil), entonces aumenta el reto (la dificultad). Llamaremos a este logro “nivel 1″.

Una vez hayas logrado una semana a “nivel 1″ (2 horas 5 días seguidos), eleva el reto a “nivel 2″ (por ejemplo: 3 horas 5 días seguidos). Y continúa con este entrenamiento progresivo hasta que logres TU META (será entonces cuando debas AUMENTAR tu meta).

Simplemente exigiéndonte un poco más CADA DÍA o CADA SEMANA crecerás más fuerte con el paso del tiempo. Las buenas noticias con el hábito de la autodisciplina son que hagas lo que hagas estás AUMENTÁNDOLA día a día.

Es genial cuando tu entrenamiento produce algo de valor Y te hace más fuerte.

Por último voy a compartir una lista de hábitos que ya tengo y hábitos que quiero desarrollar gracias a la autodisciplina que trabajo CADA DÍA:

  • Hábitos que ya tengo: Comer 1 manzana al día, meditar 5 minutos diarios, ejercitar mi mente con Lumosity, escribir un post diario de lunes a jueves, subir y bajar de casa por las escaleras (6 pisos), ejercitar mi músculo PC cada día, escribir “hoy es un gran día” con el vaho del agua caliente en la ducha, tomar únicamente 1 café diario (y descafeinado).
  • Hábitos que quiero desarrollar (o estoy en proceso de desarrollar): Levantarme a las 7am, escribir cada día en mi diario personal, hablar con un desconocido al día.

Espero que te resulte útil esta información y que FORTALEZCAS tu autodisciplina desde hoy mismo.

 

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Fuente: Pablo García-Lorente

 

10 lecciones que podemos aprender de los niños

Los niños nacen teniendo que aprenderlo todo, pero son muchas las cosas que pueden enseñar a los adultos. Con su comportamiento, en numerosas ocasiones nos dan lecciones sobre los prejuicios y la actitud ante la vida. Hemos recopilado estos diez vídeos que lo demuestran.

1. La espontaneidad

A medida que crecemos, las convenciones sociales y el qué pensarán de nosotros nos hacen ir perdiendo algo de naturalidad. Los niños no se dejan amedrentar por la vergüenza y viven el momento, en ocasiones provocando situaciones tan divertidas como ésta. Ojo, no te pierdas el segundo siete.

2. No tener vergüenza

Un niño de quince meses en una explanada frente a 500 personas. Imáginate estar en su lugar. A cualquiera de nosotros nos hubiera entrado la timidez, pero este niño, lejos de achantarse, empieza a aplaudir y consigue que todos se unan a él, convirtiendo el momento en toda una fiesta.

3. Ilusionarse con las pequeñas cosas

¿Quién dijo que hacen falta regalos grandes y caros para hacer feliz a un niño? En lo que parece ser una fiesta de cumpleaños, a este pequeño le dan una bolsa decorada y con un lazo. Cuando la abre, ¡sorpresa! Sólo es un plátano, pero para este niño parece el mejor regalo que podría haber recibido.

4. Mostrar nuestras emociones

Acabamos de ver que los más pequeños son capaces de disfrutar e ilusionarse con las cosas más pequeñas, pero ¿qué ocurre cuando reciben el sorpresón de su vida? Mira a esta niña cuando descubre que va a ir a Disneylandia. ¿Cuándo te sentiste así por última vez?

5. Enfrentarse a los miedos

Terror es lo que sintió el niño de este vídeo cuando una mariposa se le posó en la cara. En vez de salir corriendo o espantarla, se quedó quieto observando lo que hace. En pocos segundos pasa del pánico a sentir que lo que le está ocurriendo es lo más maravilloso del mundo.

6. Ver lo mejor de las personas

Las madres suelen sentir que no hacen lo bastante por sus hijos y que constantemente cometen errores. La película cambia cuando se pregunta a los niños cómo perciben a sus madres. Seguro que no puedes ver este vídeo sin emocionarte.

7. La importancia de compartir

Aunque podamos tener la idea de que los niños son egoístas, compartir es un gesto natural para ellos. Acción contra el Hambre llevó a cabo este experimento para una de sus campañas. Grabaron a varias parejas de niños que tenían que esperar en una sala y les decían que podían ir merendando lo que tenían delante. Al quedarse solos y quitar la tapa que cubría los platos, descubrían que uno de los dos tenía un sándwich y el otro nada. En el vídeo puedes ver lo que pasó.

8. Todos somos iguales sin importar la raza

Las diferencias en el color de piel no suponen un problema para el trato para los niños. Mira la reacción de estos niños cuando su compañero Tyler se reincorpora a clase tras haber faltado una semana por estar enfermo. En cuanto lo ven, se acercan a abrazarlo y corean su nombre. Su padre es Shawn Harris, un cómico estadounidense. Grabó el momento y lo compartió en sus redes sociales con el siguiente mensaje: “Este vídeo prueba que el racismo se enseña… esta pequeña escena puede que cambie el modo en el que los adultos pensamos unos de otros”.

9. Ni tampoco el sexo

¿Cuántas veces has oído la expresión “hacer algo como una niña?” con connotaciones negativas? En este experimento, que luego se utilizó para un anuncio de televisión, se pedía a unos adolescentes, tanto chicos como chicas, que corrieran o lanzaran objetos “como una niña”. Después le plantean la misma cuestión a un grupo de niños de menor edad. En este vídeo puedes ver las reacciones de unos y otros.

10. Ni la orientación sexual

¿Cómo ven los niños el amor entre personas del mismo sexo? En este vídeo del colectivo TheJackaL varios chavales de entre cinco y diez años cuentan a cámara sus ideas sobre el amor, si se han enamorado alguna vez… y si es posible o no el amor entre dos hombres o dos mujeres. La lógica infantil derriba todos los prejuicios.

 

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Fuente: Elena Santos –  El huffington post

Sabias Lecciones en 7 minutos

Vídeo recopilatorio de sabias lecciones existenciales de varias películas famosas. Son frases cargadas de psicología que a veces pasan desapercibidas y no meditamos lo suficiente sobre el trasfondo que contienen. Espero que os guste.

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Fuente: Youtube

 

¿Qué piensan los bebes?

 

 

 

“Los bebés y los niños pequeños son como el departamento de Investigacion y Desarrollo de la especie humana”, es lo que plantea la psicóloga Alison Gopnik en una investigación en la que indaga sobre la sofisticada construcción de la inteligencia y la toma de decisiones de los bebés cuando juegan.

 

 

 

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Fuente: Alison Gopnik – Ted.com

¿Pueden los videojuegos hacerte inteligente?

 

Si alguna vez te lo preguntaste, los chicos de AsapSCIENCE hicieron un video para aclarartelo, espero que les guste.

 

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Fuente: peyeyomen200 – Youtube

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños/as?

Todas las emociones son impulsos para actuar y para enfrentarnos a la vida. La inteligencia emocional es considerada como la habilidad para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos de forma adecuada. Es una destreza para regular o modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. Cada ser humano posee dos formas diferentes de conocimiento, o dos mentes que interactúan para construir nuestra vida mental.

Una de ellas es la mente racional, que es la forma de comprensión de la que somos conscientes, como la meditación, el entendimiento. La otra, es la mente emocional, siendo éste un sistema de conocimiento impulsivo, poderoso y a veces ilógico. Se podría decir que la racional es la cabeza y la emocional el corazón. Estas dos mentes  operan en armonía la mayor parte del tiempo, mezclando sus diferentes formas de conocimiento para guiarnos por el mundo. Sin embargo son semi -independientes una de la otra, por lo que cuando aparecen las pasiones, la balanza se inclina y la mente emocional domina a la racional. Cabe aclarar que el conocimiento o las buenas notas, no están relacionadas con la inteligencia emocional.Entonces ¿por qué la inteligencia emocional es tan importante en un ser humano?  Porque es ella la que le permitirá relacionarse asertivamente con las demás personas a su alrededor y le ayudará a encontrar un balance en su vida.Esta habilidad para manejar emociones de forma apropiada se puede y debe desarrollar desde los primeros años de vida de una persona, ya que las emociones se expresan desde el nacimiento. Un niño/a debe de ser educado no solo con aspectos  intelectuales, si no también por medio de los sentimientos y la valoración de los mismos.

Para desarrollar la inteligencia emocional a un niño/a, hay que ir etapa por etapa y de acuerdo a la edad del mismo. Por ejemplo los recién nacidos lloran o ríen, siendo su mundo  de necesidades y afectos. A los 18 meses la seguridad del afecto de su madre y la educación que le hayan brindado, es lo que le permite al niño/a apartarse, explorar y dominar sus miedos. A los 2 años, disfrutan de todo lo que los rodea y se satisfacen con los elogios o las miradas ajenas. de los 7 a los 8 años aparece el orgullo y la vergüenza, hay reflexión y libertad. A los 10 años, se dan cuenta de que los sentimientos deben controlarse. Y en la adolescencia, el descubrimiento de la libertad interior es importante para la maduración.

Algunas estrategias para estimular la inteligencia emocional en los niños/as son:

  • Dar nombre a los sentimientos.
  • Ser capaces de reconocer las emociones cuando las sienten.
  • Enseñarle al niño/a a cómo afrontar las emociones inadecuadas con ejemplos.
  • Enseñarle la empatía y que debe de aprender a ponerse en el lugar del otro.
  • Enseñar al niño/a a relajarse cuando esté nervioso o disgustado. Anímelo a respirar hondo mientras cuenta hasta 3 y expulsar despacio el aire.
  • Contarle cuentos en los que se pueden ver las diferentes emociones y cómo enfrentarlas.
  • Enseñarle a relacionar gestos con los sentimientos
  • Enseñarles a expresar sus sentimientos de la mejor manera.
  • Enseñarles qué puede y qué no pueden hacer.

Pero  sobretodo es importante, enseñarles con el ejemplo.

 

 

 

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Fuente: Julieta Carazo – Aula Propuesta Educativa

Consejos para padres: El día en que dejé de decir “date prisa”

Cuando estás viviendo una vida apretada, cada minuto cuenta. Sientes que deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes, mirar una pantalla, o salir corriendo hacia el siguiente destino. Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo y atención, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.

Esa fue mi vida durante dos años frenéticos. Mis pensamientos y acciones estaban controlados por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas. Y aunque cada fibra de mi sargento interior quería llegar a tiempo a todas las actividades de mi programa, yo no.

Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo de quienes se paran a oler las rosas.

Cuando tenía que estar ya fuera de casa, ella estaba ahí, toda dulzura, tomándose su tiempo para elegir un bolso y una corona con purpurina.

Cuando tenía que estar en algún sitio desde hacía cinco minutos, ella insistía en intentar sentar y ponerle el cinturón de seguridad a su peluche.

Cuando necesitaba pasar rápidamente a comprar un bocadillo en Subway, se paraba a hablar con la señora mayor que se parecía a su abuela.

Cuando tenía 30 minutos para ir a correr, quería que parase la sillita para acariciar a cada perro con el que nos cruzábamos.

Cuando tenía la agenda completa desde las seis de la mañana, me pedía que le dejase cascar y batir los huevos con todo cuidado.

Mi niña despreocupada fue un regalo para mi personalidad de tipo A, orientada al trabajo, pero yo no lo vi. Oh no, cuando tienes una vida apretada, tienes visión de túnel – solo ves el siguiente punto en tu agenda. Y todo lo que no se pueda tachar de la lista es una pérdida de tiempo.

Cada vez que mi hija me desviaba de mi horario, me decía a mí misma: “No tenemos tiempo para esto”. Así que las dos palabras que más usaba con mi pequeña amante de la vida eran: “Date prisa”.

Empezaba mis frases con esas dos palabras.

Date prisa, vamos a llegar tarde.

Y las terminaba igual.

Nos lo vamos a perder todo si no te das prisa.

Comenzaba el día así.

Date prisa y cómete el desayuno.

Date prisa y vístete.

Terminaba el día de la misma forma.

Date prisa y lávate los dientes.

Date prisa y métete en la cama.

Y aunque las palabras “date prisa” conseguían poco o nada para aumentar la velocidad de mi hija, las pronunciaba igualmente. Tal vez incluso más que las palabras “te quiero”.

La verdad duele, pero la verdad cura… y me acerca a la madre que quiero ser.

Entonces, un día trascendental, las cosas cambiaron. Habíamos recogido a mi hija mayor del cole y estábamos saliendo del coche. Como no iba lo suficientemente deprisa para su gusto, mi hija mayor le dijo a su hermana: “Eres muy lenta”. Y cuando se cruzó de brazos y dejó escapar un suspiro exasperado, me vi a mí misma – la visión fue desgarradora.

Yo era una matona que empujaba y presionaba y acosaba a una niña pequeña que sólo quería disfrutar de la vida.

Se me abrieron los ojos, vi con claridad el daño que mi existencia apresurada infligía a mis dos hijas.

Aunque me temblaba la voz, miré a los ojos de mi hija pequeña y le dije: “Siento mucho haberte metido prisa. Me encanta que te tomes tu tiempo, y me gustaría ser más como tú”.

Mis dos hijas me miraban igualmente sorprendidas por mi dolorosa admisión, pero la cara de mi hija menor tenía un brillo inconfundible de validación y aceptación.

“Prometo ser más paciente a partir de ahora”, dije mientras abrazaba a mi pequeña, que sonreía con la promesa de su madre.

Fue bastante fácil desterrar las palabras “date prisa” de mi vocabulario. Lo que no fue tan fácil era conseguir la paciencia necesaria para esperar a mi lenta hija. Para ayudarnos a las dos, empecé a darle un poco más de tiempo para prepararse si teníamos que ir a alguna parte. Y a veces, incluso así, todavía llegábamos tarde. En esos momentos me tranquilizaba pensar que solo llegaría tarde a los sitios unos pocos años, mientras ella fuese pequeña.

Cuando mi hija y yo íbamos a pasear o a la tienda, le dejaba marcar el ritmo. Y cuando se paraba para admirar algo, intentaba quitarme la agenda de la cabeza para simplemente observar lo que hacía. Vi expresiones en su cara que no había visto nunca antes. Estudié los hoyuelos de sus manos y la forma en que sus ojos se arrugan cuando sonríe. Vi cómo otras personas respondían cuando se paraba para hablar con ellos. Observé cómo descubría bichos interesantes y flores bonitas. Era una observadora, y aprendí rápidamente que los observadores del mundo son regalos raros y hermosos. Ahí fue cuando por fin me di cuenta de que era un regalo para mi alma frenética.

Mi promesa de frenar es de hace casi tres años, y al mismo tiempo empezó mi viaje para dejar de lado la distracción diaria y atrapar lo que de verdad importa en la vida. Vivir en un ritmo más lento todavía requiere un esfuerzo extra. Mi hija pequeña es el vivo recuerdo de por qué tengo que seguir intentándolo. De hecho, el otro día, me lo volvió a recordar.

Habíamos salido a dar un paseo en bicicleta durante las vacaciones. Después de comprarle un helado, se sentó en una mesa de picnic para admirar con deleite la torre de hielo que tenía en la mano.

De repente, una mirada de preocupación cruzó su rostro. “¿Tengo que darme prisa, mamá?”

Casi lloro. Tal vez las cicatrices de una vida acelerada no desaparecen por completo, pensé con tristeza.

Mientras mi hija me miraba esperando a saber si podía tomarse su tiempo, supe que tenía una opción. Podía sentarme allí y sufrir pensando en la cantidad de veces que le había metido prisa a mi hija en la vida… o podía celebrar el hecho de que hoy intento hacer algo distinto.

Elegí vivir el hoy.

“No tienes que darte prisa. Tómate tu tiempo”, le dije tranquilamente. Su rostro se iluminó al instante y se le relajaron los hombros.

Y así estuvimos hablando de las cosas de las que hablan las niñas de seis años que tocan el ukelele. Incluso hubo momentos en que nos sentamos en silencio simplemente sonriendo la una a la otra y admirando las vistas y sonidos que nos rodeaban.

Pensé que mi hija se iba a comer toda la maldita cosa – pero cuando llegó al último pedazo, me pasó la cuchara con lo que quedaba de helado. “He guardado el último bocado para ti, mamá”, me dijo con orgullo.

Mientras el manjar saciaba mi sed, me dí cuenta de que había hecho el negocio de mi vida.

Le di a mi hija un poco de tiempo … y, a cambio, ella me dio su último sorbo y me recordó que las cosas son más dulces y el amor llega con más facilidad cuando dejas de correr por la vida.

Ya se trate de …

  • Tomarse un helado
  • Coger flores
  • Ponerse el cinturón de seguridad
  • Batir huevos
  • Buscar conchas en la playa
  • Ver mariquitas y otros bichos
  • Pasear por la calle

No diré: “No tenemos tiempo para esto”. Porque básicamente estaría diciendo: “No tenemos tiempo para vivir”.

Hacer una pausa para deleitarse con los placeres simples de la vida es la única manera de vivir de verdad.

(Confía en mí, he aprendido de la mejor experta del mundo.)

 

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Fuente: Rachel Macy Stafford – Huffingtonpost.es

6 Pasos para disfrutar tu presente

El pasado es tormentoso en algunos momentos de la vida, cuando los recuerdos no son agradables y nos torturan a cada paso, cuando existen sentimientos como odio o rencor y que en vez de que disminuyan o desaparezcan van creciendo y convirtiéndose en una carga en nuestra vida; es momento de detenernos y aprender a eliminar ese pasado que no ayuda y que ya no podemos cambiar, transformar esos sentimientos de odio en perdón.

Para nadie es agradable haber vivido una relación difícil, ya sea con un familiar, amigo, pareja, etc., que nos ocasionó un dolor profundo y que no hemos podido perdonar o superar, pero si esa persona llega a morir, esto se convierte en un sentimiento de culpa de lo que pude haber hecho, no tenemos que esperar a que algo así suceda para poder sanar y cerrar esos círculos; si te lastimó y te dolió,  no tienes por qué vivir con una carga que no te permite abrir tu mente a nuevos horizontes.

 

Aquí 6 tips para vivir tu presente y dejar atrás a ese pasado que no te hace bien.

 1. No te lamentes por  lo que ya sucedió.  Vivir siendo víctima de tu propia historia no es nada agradable, tú debes de ser el personaje principal de tu historia, el héroe, el que siempre hace el bien y sale triunfador.

2. No repitas los errores del pasado. Si es de humanos equivocarse y te paso una vez, no permitas que sucedan nuevamente las mismas historias, aprende de ellas y busca siempre ser mejor.

3. Acepta tu realidad. Cada persona escribe su propia historia y construye su destino, no vivas pensando en que si hubieras hecho tal o cual cosa sería diferente, esta es tu realidad y de ti depende cambiarla de manera favorable.

4. Pensamientos y sentimientos. Está comprobado que la manera en la que nos sentimos es a raíz de lo que pensamos, busca siempre ser una persona optimista y verás cómo cambias el color de las cosas.

 5. Vive tu presente. Esta es la mejor receta para disfrutar de una vida plena y llena de paz, valorando lo que tienes y agradeciendo lo que los demás hacen por ti, buscando el bien y disfrutando cada amanecer, no pensando en tu ayer ni en tu mañana.

6. El tiempo no regresa. No podemos regresarlo como si fuera una película y cambiar esa escena que no nos quedó bien; en la vida, todo aquello que hiciste y dijiste ya está filmado, pero la decisión de seguir aferrado a un pasado doloroso  y difícil de modificar es sólo tuya. Tienes un presente maravilloso, con la oportunidad de ser mejor, cada día vivido es una página más en el libro de tu vida, llénalo de cosas agradables y, si en algún momento te quieres sentar a leerlo, puedas disfrutar, reír y posiblemente volver a llorar esa historia que tú y nadie más quiso escribir así.

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Fuente: Yasmin Medel – Phronesis

9 hábitos de las personas que creen en sí mismas

A menudo, la confianza es lo único que diferencia a las personas que obtienen lo que quieren de las que no. Las que piensan y creen que pueden hacer algo, ya sea correr una maratón, sacar adelante una iniciativa empresarial, invitar a salir a alguien (y tener un sí por respuesta), ganar la lucha por un ascenso, estar estupenda con unos vaqueros para premamá, o construir un círculo social divertido… al final, lo consiguen.

“Con confianza, has ganado antes de haber comenzado”, Marcus Garvey.

Nuestra mente es una herramienta muy poderosa; no se puede subestimar el impacto de nuestros pensamientos y palabras. Nuestros pensamientos crean nuestras emociones. Nuestras emociones crean nuestras acciones. Nuestras acciones crean nuestra vida. La gente con confianza en sí misma posee un mayor control sobre su mente y tiene interiorizado el lema sí puedo.

Aquí tenéis nueve cosas que caracterizan a las personas con confianza y que puedes poner en marcha en tu vida:

1. No te compliques. ¿Quieres algo? ¡Muy bien! Crea un plan y hazlo tuyo. No pierdas de vista el premio, pero no te agobies, y que no te distraiga el ruido de otras personas.

2. Concéntrate en lo que quieres. La gente con autoestima tiene una imagen de futuro en su mente. Confían en que les ocurrirán cosas buenas, y al final se cumple porque la confianza es una fuerza muy potente.

3. Actúa como si ya fuera tuyo. La gente que confía en sí misma deja que su lenguaje y sus acciones vayan en sintonía con su propósito. Esto inspira confianza en los demás.

4. Utiliza las palabras con una intención clara. Compara la actitud de dos personas que interactúan en un blog: “Sí, soy bloguera. ¿A ti también te gustan los artículos vintage? ¡Genial! Pues deberíamos hablar más… Mira las nuevas imágenes que publiqué en…” frente a: “Bueno, estoy intentándolo con un blog, pero no sé si lo estoy haciendo bien (risa nerviosa)”. ¿Quién crees que tendrá más visitas y comentarios?

5. Escucha la opinión de los demás, pero no te la tomes al pie de la letra. Hay personas que, aunque lo hagan con buena intención, pecan de precavidas. La gente con confianza escucha a los demás, pero no se deja influenciar por su punto de vista. Ten en cuenta que se trata de tu vida.

6. Dedica tiempo a lo que de verdad importa. Las personas con autoestima saben decir que no para asegurarse de que reservan suficiente tiempo y energía para sus prioridades. Curiosamente, la gente luego se muestra más respetuosa con ellos.

7. Sé humilde. Las personas con confianza en sí mismas no hablan de sus éxitos todo el rato. Una vez, estuve en una gran fiesta de empresa y me puse a hablar con una mujer extrovertida y amable que me dijo que “trabajaba en el mundo de la edición”. Después, me enteré de que era la jefa de redacción de una de las revistas más importantes de Nueva York. La gente con confianza no presume de sus logros, sino que deja que estos hablen por sí mismos.

8. Ten en cuenta que a veces el fracaso es inevitable; no lo temas. La preocupación por fracasar puede mantenernos alejados de todo. La gente que cree en sí misma sigue teniendo autoestima aunque fracase. Al fin y al cabo, saben que no hay mal que cien años dure.

9. Repite todos los pasos anteriores. Adquirir confianza puede llevarte toda una vida. Cuanto más practiques, es decir, cuanto más actitud le pongas, más fácil te resultará.

Las personas más exitosas y felices no nacen siendo las más ricas, guapas o dotadas. Simplemente, creen en sí mismas y luchan por lo que quieren. La confianza es una cualidad con un alto potencial atractivo, a la que todos aspiramos en secreto para tener más seguridad, más autoestima. Los pensamientos “sí puedo” o “no puedo” crean unas espirales de emoción muy diferentes, pues la mente es muy obediente y sigue el camino por el que nosotros queramos dirigirla. Entonces, ¿cuál eliges tú?

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Fuente: Marina Velasco Serrano – Phronesis

Cómo elaborar una economía de fichas eficaz en la educación de tu hijo

Padres desesperados con sus hijos que acuden a consulta y dicen eso de:“hemos intentado eso que sale en la tele de la cartulina con puntos y con este niño ese truco no sirve”.

Gracias a los medios de comunicación se han hecho muy conocidas en los últimos años estrategias para modificar comportamientos en niños. La citada “cartulina con puntos” es una técnica muy conocida en modificación de conducta llamada economía de fichas que consiste básicamente en dar puntos al niño al realizar ciertos comportamientos que podrán canjearse por un premio.

Un problema recurrente en la popularización de la psicología es que se acaba perdiendo la fundamentación teórica que sostiene una determinada técnica. La economía de fichas no es un truco o un remedio comercial sino que está basada en los principios del condicionamiento operante que establece científicamente cómo se modifican las conductas. Por tanto, si “no funciona” es que no estamos entendiendo el problema de nuestro hijo o no estamos aplicando de manera adecuada la técnica.

Una economía de fichas exitosa necesita de un diseño adecuado

La economía de fichas es muy útil ya que al establecer las conductas objetivo podemos evaluar y registrar el avance, al utilizar un sistema de puntos podemos tener reforzadores inmediatos e infinitos y además implicamos al niño en la consecución de sus logros. Pero no es tan simple como copiar lo que hemos visto en la tele o hacer un catálogo de conductas y premios. Una economía de fichas exitosa necesita de un diseño adecuado que siempre ha de seguir los siguientes puntos clave:

A la hora de elegir las conductas a realizar

  • Conductas operativizables: Las conductas tienen que ser concretas y perfectamente identificables para determinar si se han cumplido o no: “Portarse bien” o “ser cariños” son confusas y ambiguas: Usaremos mejor “permanecer sentado a la hora de comer” o “dejar mi muñeca a mi hermana”
  • Conductas alcanzables: Las conductas, obviamente, han de ser posibles de realizar para su edad y circunstancias. Pero también tienen que estar dentro de su repertorio de aprendizaje. No podemos pretender que un niño que jamás se ha vestido solo lo haga de golpe o que una niña que ha suspendido siete ahora apruebe todas. Por eso reforzaremos conductas que se aproximen a esa meta, como “ponerse la camisa y el pantalón” y cuando ya lo hayan conseguido pasaremos a un nuevo nivel de consecución.
  • Pocas conductas: Es mejor establecer tres o cuatro conductas como máximo. No solo por la dificultad para él sino porque olvidamos que para los padres también es un proceso que requiere paciencia y sistematicidad y no podemos abarcar tanto.

Debemos reforzar inmediatamente la conducta apropiada de nuestros hijos

A la hora de asignar y dar los puntos

  • El punto es inmediato: La gran ventaja de este sistema es que podemos reforzar de manera inmediata con algo simbólico (puntos en una cartulina, fichas que se guardan en una cajita, pegatinas en un corcho…) la conducta que acaba de ser realizada de manera correcta y que si usáramos reforzadores reales (golosinas, cuentos…) no siempre podríamos o deberíamos. Por eso no se puede perder esta inmediatez. Padres que traen a consulta los registros a medias o le dicen al niño que le deben 15 puntos de la semana pasada, no han entendido qué es una economía de fichas.
  • Sistema simple: Puede existir diferentes valores asociados a diferentes conductas (1 punto por lavarse los dientes, 2 por recoger el desayuno…) pero tiene que seguir un sistema simple y no un código numérico que nos acabe perdiendo y al niño tentando a hacer sólo las conductas que le salgan más a cuenta. También hay que tener cuidado con dar “medios puntos” por conductas hechas a medias. Es mucho más eficaz premiar primero por hacerlo regular y luego subir el nivel, como se mencionó antes.
  • Siempre en positivo: Uno de los errores más comunes es establecer un sistema paralelo de penalización y restar puntos si no se consiguen conductas o para castigar otros comportamientos. Está probado que reforzar la conducta adecuada es más eficaz que castigar la inadecuada pero, además, en un sistema de puntos, irlos restando acaba desvalorizando los logros y haciendo que el niño pierda interés.
  • Acompañar el punto de otros refuerzos: Simultáneamente al darle el punto, es imprescindible que le felicitemos verbalmente y con algún gesto afectivo. Estos cumplidos, al asociarse al punto, irán adquiriendo el valor de refuerzo que en muchos casos habían perdido. El punto es provisional, el “muy bien” es para toda la vida.
  • Repaso de los puntos: En una hora fijada, normalmente al acostase, se hará un repaso de los puntos que haya obtenido de manera inmediata a lo largo del día, motivando al niño y haciendo un recuento con los más pequeños sobre cuánto les falta para conseguir su premio.
  • Acotar los puntos: No todo vale puntos a partir de ahora: Solo las conductas que hayamos acordado. Hemos de resistir la tentación de darle puntos al niño cada vez que queramos que haga algo, o conseguiremos que el niño aprenda a negociar todo a cambio de puntos y dejando de perseguir los objetivos propuestos. De igual manera es útil no hablar del recuento y de los premios más que a la hora fijada.

A la hora de elegir los premios

  1. Un abanico de premios deseados: Es bueno que el niño elija, guiado por los padres, los premios a los que pueda tener acceso y que tenga varios, de diferente valor, para elegir según los puntos que vaya alcanzando.
  2. Fáciles de conseguir: Deben existir premios “baratos” que el niño pueda conseguir pronto con pocos puntos para que entienda perfectamente el valor de los mismos y disfrute de su ganancia. En niños más mayores se puede designar un premio final de gran cantidad de puntos pero siempre es importante que existan premios intermedios y que no pase demasiado tiempo sin conseguir alguno o se desmotivarán.
  3. Premios específicos para el juego: Los premios que se elijan no pueden ser conseguidos por otros medios o los puntos no significarán nada. Por eso hay que tener cuidado de no pillarnos los dedos y especificar un premio que luego queramos darle por otra razón o que necesite tener pronto. También hay que tener cuidado con los cumpleaños y las Navidades ya que el niño estará saciado de regalos y no muestre tanto interés en conseguirlos.
  4. Premios no materiales: Los premios no tienen que ser sólo regalos, pueden ser actividades, caprichos, situaciones especiales, como ir toda la familia al zoo, quedarse a dormir con los primos o hacerle su comida favorita, siempre que tengamos en cuenta todo lo anterior.

¿Y si aún así no funciona? Probablemente no estamos teniendo en cuenta otras contingencias que están operando más potentes que el punto o los premio. El caso más típico es la atención parental: el estar detrás de un niño que no hace los deberes toda la tarde puede ser más reforzante que el tener un punto para conseguir un muñeco al cabo de una semana.

También podemos encontrarnos un problema que no está mantenido por el condicionamiento operante. Por eso es mejor acudir a un profesional.  

Cuando el niño ya hace de continuo la conducta no es necesario seguir reforzándole salvo con nuestras palabras y gestos afectivos

¿Hasta cuándo hay que reforzar? Cuando el niño ya hace de continuo la conducta no es necesario seguir reforzándole salvo con nuestras palabras y gestos afectivos, que no dejaremos de dárselos. Además, la realización de esa conducta deseable conllevará sus propias ganancias: “sentirse mayor”, “que me felicite la profe”, “descansar mejor”… El niño ya ha aprendido que esa conducta es reforzante en sí, sin necesidad del refuerzo extra del punto. Es útil ir desvaneciendo la técnica poco a poco, usando cada vez refuerzos más globales y espaciados en vez de cesarla de golpe.

¿Por qué es tan importante el papel de los padres? Por sorprendente que resulte, lo más relevante no es que el niño entienda y aplique la técnica. Sólo el hecho de que los padres entiendan la economía de fichas ya cambia las cosas en casa. Unifican bajo un mismo criterio qué le piden al niño y concretan de manera objetiva sus avances y sus dificultades, se obligan a reforzar de manera sistemática, independientemente de sus despistes o estados de ánimo y además de compartir con su hijo sus triunfos, acaban convirtiéndose ellos mismos en los más potentes reforzadores de las conductas de los pequeños.

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Autor: David Pulido – El Confidencial

Seis claves a utilizar para pensar como una persona sabia

Muchas personas confunden la inteligencia con la sabiduría. Pero aunque muchas personas sabias son también inteligentes, no todas las personas inteligentes son sabias.

La sabiduría es la habilidad de una persona para emitir juicios certeros, basados en el conocimiento y la experiencia. Una destreza que ha sido enormemente valorada desde la antigüedad, en todas y cada una de las grandes tradiciones filosóficas y religiosas.

Una persona sabia es un líder natural, al menos en aquello en lo que es especialista, y todos acudimos a pedirle consejo si tenemos un problema. Pero ¿qué distingue exactamente a los sabios?

En 1995, un grupo de investigadores liderado por los psicólogos Paul Baltes yUrsula Staudinger trató de discernir esta cuestión pidiendo a un grupo de reconocidos periodistas que nombraran a las figuras públicas que consideraban sabias. Los investigadores sintetizaron la lista original quedándose con un grupo de líderes sociales, religiosos, científicos y culturales, que la mayoría coincidía en señalar como personas sabias. Tras esto, compararon la “lista de sabios” con otra lista de profesionales de éxito (abogados, médicos, profesores, científicos…), que nadie consideraba sabios.

Entre los 25 años de edad y los 75 la correlación entre edad y sabiduría es inexistenteTras obtener su lista, los investigadores pidieron a los nominados que les contestaran una serie de preguntas, que tenían como objetivo valorar su sabiduría. Llegaron a la conclusión de que las personas que todos consideramos sabias se distinguen del resto en seis cualidades principales.

Casi 20 años después, el profesor de la Wharton School Adam Grant, uno de los más destacados investigadores en dinámica organizacional y managementdel mundo, ha recuperado estas seis cualidades, que, asegura, siguen teniendo validez. Al fin y al cabo, el concepto de persona “sabia” sigue siendo el mismo que tenía Aristóteles. Y todos podemos seguir estos consejos.

1. No esperes a ser mayor e inteligente

La sabiduría siempre se ha asociado a la vejez, pero la realidad, asegura Grant, es que el número de experiencias que uno haya tenido en la vida tiene poco que ver con la calidad de éstas. Un joven de 25 años puede haber experimentado muchas más cosas que una persona de 50, y ser más sabio. Según los datos del estudio, entre los 25 años de edad y los 75 la correlación entre edad y sabiduría es inexistente. La sabiduría no surge de la experiencia en sí, sino más bien de la reflexión que hagamos de estas experiencias, y las lecciones que hayamos aprendido de  éstas.

La inteligencia en bruto tampoco parce jugar un papel importante. Según un estudio del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y la Educación, la inteligencia sólo es responsable del 2% de la sabiduría. Hay mucha gente lista, que trabaja forma rápida y eficaz, pero no es capaz de desarrollar nuevas soluciones a los problemas, ni ofrecer consejos valiosos.

2. Observa el mundo en tonos de grises, no en blanco y negro

Los sabios son especialistas en lo que el experto en estrategia Roger Martinllamaba el pensamiento integrador: la capacidad para mantener dos ideas diametralmente opuestas en sus cabezas, y saber conciliar éstas en cada situación. Immanuel Kant fue claro al respecto: “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”.

Una persona sabia, ante una pregunta difícil, jamás contesta con afirmaciones del tipo “es así, porque es así”: sólo ofrece afirmaciones rotundas si sabe argumentar éstas con la suficiente seguridad.

3. Equilibra el interés propio y el bien común

Una habilidad que define a los sabios es la capacidad para mirar más allá de sus deseos personales. Como apuntó el psicólogo Rober Sternberg –uno de los mayores expertos del tema– en su teoría sobre la sabiduría, “la sabiduría y el egocentrismo son incompatibles. Las personas que han llegado donde están sin tener en cuenta los intereses de otras personas o incluso frustrándolos activamente, no serán vistas como sabias”.

Grant advierte, no obstante, que es igual de peligroso para nuestra salud y productividad ser extremadamente egoístas que ser extremadamente altruistas. Los sabios no creen que el mundo sea un lugar en el que se gane o se pierda: encuentran maneras de beneficiar a los demás que también les beneficien a ellos mismos.

4. Cuestiona el statu quo

Las personas sabias suelen cuestionar las normas. Son rebeldes por naturaleza. No en vano, la sabiduría implica estar siempre abierto a la crítica y no aceptar las cosas como son sólo porque “siempre han sido así”. Los sabios buscan siempre una manera mejor de hacer las cosas.

5. Trata de comprender en lugar de juzgar

Por defecto, todos tenemos prejuicios. Valoramos con rapidez las acciones de los que nos rodean para poder meterlos en sencillas categorías de “bueno” y “malo”. Esto es así porque tenemos que formarnos una opinión sobre las personas con rapidez, y también es algo que hacen las personas sabias, pero, a diferencia del resto, los sabios son capaces de elaborar este juicio primerizo teniendo en cuenta más variables, y lo cambian en cuanto es necesario.

Se comportan más como detectives que como miembros de un jurado: tratan de comprender qué lleva a las personas a hacer lo que hacen, en vez de juzgarles con severidad teniendo en cuenta sólo lo que han hecho.

6. Mantén tus objetivos por encima del placer

En otro estudio, el equipo de Baltes descubrió que las personas sabias no son más felices que sus compañeros, quizás porque la sabiduría requiere un pensamiento crítico y a largo plazo que no proporciona una satisfacción inmediata. Pero, aunque las personas sabias no son necesariamente más felices que el resto, tienen una enorme ventaja: un claro sentido de la vida que, a la larga, es uno de los mejores predictores de la felicidad.

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Autor: Miguel Ayuso – El Confidencial

Disciplina en el Hogar durante la niñez

El manejo de la disciplina en el hogar durante las etapas tempranas de la vida constituye un factor importante en el desarrollo de adultos capaces de asumir y respetar los límites y normas que a lo largo de su vida tenga que cumplir, y además le permitirá adaptarse funcionalmente a la realidad y a cada una de las situaciones a las que tenga que enfrentarse y ser justo en las acciones que realice.

En principio lo fundamental al hablar de disciplina, es tomar en cuenta que su significado no debe usarse como sinónimo de reprimenda, castigo, gritos, maltratos… sino como un proceso a través del cual se enseña a los seres humanos a respetar… a entender las consecuencias de los actos… a dar y a recibir… y, por supuesto a adaptarse a una realidad que impone ciertos límites. Recuerden que ningún comportamiento de su hijo merece el maltrato, ni físico, ni verbal, conversen con sus hijos y explíquenle brevemente el porqué de las cosas que puede y no puede hacer… tomando en cuenta por supuesto la edad del niño y su nivel comprensivo. Así aprenderá a resolver sus problemas dialogando y llegando a un acuerdo. La violencia solo trae más violencia y la percepción de que ésta es la mejor e incluso la única manera de solucionar los problemas; además con ella se pierde el respeto hacia los padres y se genera el miedo como sentimiento prevaleciente en la relación.

Para llevar a cabo un método disciplinario hay que tomar en cuenta además, que es fundamental que ambos padres o representantes de cada niño estén de acuerdo con las normas a señalar y la forma de hacerlo, para que no existan confusiones y el niño no perciba incongruencias entre los límites que coloca un padre con respecto al otro; evitando así que se establezcan alianzas inadecuadas. Dentro de este punto es importante considerar que si en algún momento alguno de los padres no está de acuerdo con el otro en relación al manejo de la disciplina en el hogar, deberán conversarlo de manera íntima, sin desautorizarse delante del niño, ni involucrarlo en alguna discusión que surja de esta situación.

En el desarrollo de este proceso disciplinario se verán en la necesidad de señalar muchas veces lo que el niño no puede hacer, por lo que él tenderá a percibir que vive en medio de muchos “NO”: “No puedes hacer eso”, “No toques aquello” … y se sentirá limitado. Por esto es necesario tomar en cuenta que los niños como parte de su naturaleza tendrán curiosidad y necesidad de moverse libremente y, es importante comprender que ellos requieren de un espacio donde puedan jugar… para estar solos o para compartir con otros niños… un espacio donde puedan tener libertad de movimiento y de explorar su ambiente, para que puedan reconocer cuáles son las acciones que sí puede hacer y dónde. Cuando su hijo se encuentre abordando al año y medio de vida aproximadamente, seguramente tendrán que desarrollar aún más la paciencia para poder guiar su actuación sin desesperarse, puesto que ya para esta edad ha adquirido la autonomía necesaria para observar, tocar, sentir… por sí solo todo lo que le rodea; por lo que es recomendable hacer algunas adaptaciones al ambiente para prevenir accidentes, como por ejemplo: tapar los tomacorrientes, evitar el acceso a la cocina a través de alguna especie de rejilla, sacar de su alcance objetos que puedan ser peligrosos, entre otras medidas.

Cuando su hijo se encuentre realizando alguna acción que considere negativa, explíquele brevemente las consecuencias de lo que está haciendo y el porqué debe dejar de hacerlo, como se mencionó previamente, aunque sienta que es repetitiva, y luego distraiga su atención mostrándole otra actividad que sí puede hacer y, refuerce positivamente, con expresiones afectivas cada esfuerzo que realice el niño por apegarse a las normas.

Del mismo modo, los niños necesitan actividades, además de las escolares, que les permitan invertir su tiempo y desarrollarse en otras áreas: culturales, deportivas, sociales, artísticas…, según sus intereses y habilidades, ya que por lo general ellos tenderán a ocupar parte de su tiempo libre en otras cosas que los entretengan, y muchas de estas acciones pueden parecer “travesuras”. Es recomendable entonces que sus hijos puedan ingresar a algún tipo de estas actividades donde puedan explorar su ambiente con libertad y desarrollar sus potencialidades. Asimismo es sumamente importante que tengan un espacio de tiempo para compartir con sus padres, para conversar o jugar con ellos, no importa la cantidad de ese tiempo, sino la calidad de ese momento que decidan estar juntos.

Con paciencia, constancia y mucho amor sus hijos se adaptarán poco a poco a los límites y normas que deben seguir, y podrán respetarlos. Recuerden siempre que ningún extremo es bueno… ni la extrema exigencia y el maltrato… ni la total indiferencia y la permisividad ante todo lo que desee realizar el niño. La disciplina es importante manejarla con equilibrio y justicia… con respeto y amor… con paciencia y constancia… señalando no sólo las acciones negativas que realice su hijo, sino también cada acción positiva y felicitarlo por ello… expresándole y demostrándole siempre su afecto hacia ellos.

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Autor: Carelys Pachano de García – Psicologoinfantil.com

5 causas del autismo que no conocías

El autismo es una enfermedad que afecta directamente la comunicación y las relaciones sociales, por esa razón, es un tema de una considerable complejidad, cuyo verdadero origen aún se desconoce. Sin embargo, las investigaciones realizadas y el hecho de que haya una variedad de manifestaciones de dicho mal, sugieren una combinación de factores genéticos y ambientales que inciden en su gestación. Hoy vamos a ver 5 causas del autismo que no conocías, recientemente descubiertas por los científicos.

5. Causas genéticas del autismo

Actualmente, nadie duda que el autismo tenga en su base un componente genético. Se ha confirmado que un cambio en los genes de los sujetos puede provocar la enfermedad y que además es una condición altamente heredable. Tanto es así que los gemelos tienen casi un 90% de probabilidades de que ambos sean autistas. Por otra parte, se ha notado que algunos cambios genéticos pueden conducir al autismo de manera espontánea, es decir, sin que estos sean hereditarios. Se han identificado alrededor de 20 genes en el genoma humano que estarían relacionados con esta enfermedad.

4. Uso de fármacos y medicamentos

El consumo de algunos fármacos y medicamentos durante el embarazo puede aumentar el riesgo de padecer autismo en los bebés. Se ha comprobado que los fetos expuestos a anticonvulsionantes o ansiolíticos afectan la salud mental del recién nacido.

3. Pesticidas

Exponer a los bebés o a mujeres embarazadas a pesticidas contribuye a aumentar los riesgos de padecer autismo. Aquí se trataría de personas con predisposición genética a la enfermedad. La afectación sería un desencadenante, pues las diferentes sustancias tóxicas que se usan para eliminar plagas pueden interferir con los genes del sistema nervioso y desarrollar una latencia que no necesariamente se hubiera mostrado dominante.

2. Autismo y edad de los padres

Se ha observado una estrecha relación entre el autismo y la edad de los padres. Mientras mayores son los progenitores, mayor es el riesgo de que los bebés padezcan esta enfermedad. De hecho, se cree que las mujeres de 40 años en adelante tienen másprobabilidades de tener hijos autistas que las de menos de 30. No se sabe a ciencia cierta la explicación, pero se estima que en edades más avanzadas se producen cambios genéticos en los espermatozoides de los padres.

1. Desarrollo cerebral de los bebés

Uno de los aspectos más interesantes de los que se tiene conocimiento sobre el autismo es que tiene relación con el desarrollo cerebral de los bebés. Durante el crecimiento fetal, pueden producirse irregularidades en los niveles de los neurotransmisores que, a su vez, conducen a problemas en el movimiento, en la concentración y en los estados de ánimo.

Todavía queda mucho por investigar para conocer el verdadero origen del autismo. Aun así, los factores aquí mencionados son prueba de que se ha avanzado considerablemente en la materia y de que se le está asumiendo de manera integral, como la resultante de una serie de niveles donde se inserta el organismo humano.

¿Conoces alguna otra?

 

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Autor:  Ruth Lelyen – ojo curioso

La Sabiduría de Will Smith

Vídeo para reflexionar en la manera en que hemos pensado a lo largo de nuestras vidas. reflexiona si lo que haces actualmente te aleja o acerca a tu meta.

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Autor: Lin Flores – Youtube

5 Preguntas que como docente deberías hacerte antes de entrar en un aula

Uno de mis muchos artículos que aún tengo pendientes tiene que ver acerca de lo que entendemos por la expresión preparar una sesión lectiva. Sin duda se trata de una expresión que creo que da para mucho y que me gustaría abordar en posteriores artículos. En relación a esta expresión sobre qué se entiende por preparar una clase, hoy quiero incidir en un momento muy significativo de tu labor como docente. Se trata de esos segundos previos a la entrada en un aula para impartir una sesión lectiva. Muchos son los sentimientos que estos segundos previos provocan en cada docente. Ilusión, temor, confianza, hastío… Independientemente de cuál sea tu predisposición a la hora de entrar en un aula, hoy he creído conveniente formularte 5 preguntas a tener en cuenta justo en el momento previo de cruzar la puerta para entrar en un aula. ¿Quieres conocer cuáles son estas preguntas?

5 Preguntas que todo docente puedes formularte antes de entrar en un aula.

1. ¿Influirá mi estado de ánimo durante la sesión lectiva?

  • Se trata de una pregunta que considero esencial. En muchas ocasiones no eres plenamente consciente del estado de ánimo con el que entras en un aula. Es muy importante que tengas conciencia de cómo te sientes ese día porque buena parte de tus emociones pueden proyectarse hacia tus alumnos. El poder reflexionar sobre ello no hará que en ese momento te sientas mejor o peor, pero sí te ayudará cuando en el transcurso de una clase puedan surgir conflictos o los alumnos adopten una conducta disruptiva, por citar dos ejemplos.

2. ¿Voy a enseñarles algo que podrían aprender por sí mismos?

  • En un artículo que publiqué hace tiempo respondí a la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve un docente? La respuesta que di fue la siguiente: Un docente sirve para todo aquello que no puede encontrarse en google. Por supuesto, el artículo no se queda en esa cita y te invito a que lo leas en su totalidad. Volviendo a la pregunta de si eres capaz de enseñar algo a tus alumnos que puedan aprender por sí mismos, quiero hacerte ver la diferencia que existe entre explicar yenseñar. Soy partidario de explicar a mis alumnos a que descubran por sí mismo aspectos de la materia para fomentar su curiosidad y su autonomía. Por tanto, de lo que se trata no es de explicar, sino de enseñar contenidos a través de unas estrategias capaces de cautivar al alumnos, capaces de enamorarlos. Deja a tus alumnos la parte más funcional de tu asignatura y céntrate en enseñar a partir de un método propio, a partir del uso del aprendizaje cooperativo, a partir del diálogo con tus alumnos. Esa es tu verdadera misión cuando entras en un aula.

3. ¿Seré capaz de aprender algo de mis alumnos?

  • Esta pregunta está directamente relacionada con el carácter unidireccional que muchos docentes aplican a sus sesiones lectivas en la que el docente habla y el alumno escucha pasivamente. En este tipo de sesiones no hay diálogo, no hay feedback y como docente pierdes una gran oportunidad de aprender de tus alumnos. No cometas el error de pensar que sólo tú eres el que tiene la clave del conocimiento y la verdad porque, ¿qué se entiende por conocimiento y por verdad en la actualidad?

4. ¿En qué podrá mejorar mi sesión lectiva el buen uso de las TIC?

  • Soy un defensor a ultranza del uso de las TIC en el aula, pero como herramientas que acompañan al docente, no como herramientas sustitutivas. Piensa en cómo usarás las TIC en el aula y si su uso te hará mejor docente a ti y mejores estudiantes a tus alumnos.

5.  ¿Aquello que enseñe tendrá algun aplicación en la vida real de mis alumnos?

  • Ya he dejado claro la importancia que existe para mí entre explicar y enseñar. Pues bien, si te centras en enseñar, es cuando trabajarás desde la pasión, el entusiasmo, la empatía y la creatividad. Piensa antes de entrar en un aula cómo puedes conectar el contenido de ese día con la vida fuera de las aulas. Si así lo haces, pasarás de ser un docente productivo a un docente reflexivo. Y la reflexión implica creación. Si consigues crear, aumentarás la motivación de tus alumnos, harás que sean personas más resolutas y les prepararás hacia un futuro en el que a través de la imaginación sean capaces de afrontar con las mejores garantías todas la adversidades que se les vayan poniendo delante.

Entrar en un aula es sin duda uno de los grandes retos al que te enfrentas todos los días. Por ello debes ser consciente de la enorme suerte de que tienes, de la enorme responsabilidad que ello supone en una profesión, la de enseñar, que es la profesión de todas las profesiones.

La valentía no es enfrentarse a un tigre o a un caimán;

la valentía es el llevar la verdad por delante y admitir la realidad.

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