Los beneficios del perdón

Perdonar es bueno para la salud mental. Pero también lo es para la salud física.

A veces, las personas de nuestro alrededor hacen cosas que nos hieren o con las que nos sentimos traicionados o incluso agredidos. En otras ocasiones, somos nosotros mismos los que hacemos algo con lo que más tarde no estábamos tan de acuerdo. No es siempre fácil perdonar, pero hacerlo es muy sano. Aunque solo fuera por nuestro propio interés, deberíamos aprender a hacerlo.

El acto de perdonar, es mucho más fácil decirlo que hacerlo y, por lo general, supone un gran reto.

A veces, el perdón puede ser confundido como una forma de condonación, en la que se asimila lo que ha pasado sin tomar represalias. Pero el perdón es mucho más que eso. Perdonar implica desprenderse de lo que ha pasado.

En cualquier caso, perdonar tiene muchos beneficios para la salud de nuestro cuerpo.

El perdón es bueno para el corazón

Literalmente, el perdón le sienta bien a la salud de nuestro corazón. En este sentido, un estudio de la revista Journal of Behavioral Medicine encontró que el perdón se asocia con una menor frecuencia cardíaca y una menor tensión arterial. Este mismo estudio descubrió que perdonar ayuda también a aliviar el estrés.

Esto puede traer beneficios para la salud del corazón en particular y de la salud en general.

El perdón es bueno para la salud general, física y mental

Otro estudio posterior ha asociado el perdón con cinco medidas de salud, en cuanto a síntomas físicos, medicamentos utilizados, calidad del sueño, fatiga y quejas somáticas. Parece que la reducción del efecto negativo y los síntomas depresivos que produce el rencor, fortalece la espiritualidad, la gestión de conflictos y el alivio del estrés, por lo que el impacto del perdón tiene un efecto significativo en la salud en general.

El perdón ayuda a relacionarse mejor con los demás

Otro estudio publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin, encontró que el perdón ayuda a restaurar los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos positivos hacia la parte infractora. Es decir, que el perdón restaura la relación a su estado positivo anterior. Además, los beneficios del perdón pueden extenderse a las conductas positivas hacia otras personas fuera de la relación. De este modo, el perdón está asociado con más voluntariado, con más donaciones y actos de caridad, y otros comportamientos altruistas.

Consideraciones finales

Cuando perdonamos, nos estamos liberando a nosotros mismos, de nuestra propia esclavitud. Nos desprendemos del dolor y el resentimiento que llevábamos cargando como una losa a nuestras espaldas, para dar paso a la liberación. Incluso, al perdonar, concluimos esa parte abierta que teníamos con el pasado.

Perdonar implica una aceptación de lo que sucedió, para dar paso a un profundo desprendimiento, no solo de los hechos o acusaciones realizadas por los demás, sino también por nosotros mismos. Porque no solo hay que perdonar a los otros, también es conveniente reflexionar sobre aquello que tenemos que perdonarnos a nosotros.

El perdón es bueno para el cuerpo, para la mente, para las relaciones personales y para encontrar un papel en el mundo. Esto debería servir para convencernos que es mucho mejor dejar ir el rencor y perdonar.

Como dijo William Shakespeare:

“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe“

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Fuente: Eva Maria Rodríguez – La mente es maravillosa.com

Taller experiencial sobre el PERDÓN y técnicas de LIBERACIÓN EMOCIONAL.

 Taller experiencial sobre el PERDÓN y técnicas de LIBERACIÓN EMOCIONAL en Madrid (Atocha) los días 14 y 15 de Marzo 2015

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Liberación emocional, una decisión valiente que te traerá la paz interior.

¿Has notado como las experiencias dolorosas del pasado se acumulan y bloquean la capacidad de ilusionarte de nuevo?

Alguna vez te has preguntado ¿por qué me ha pasado esto? o te has dicho a ti mismo “no voy a volver a ser el mismo después de lo que ha pasado, no voy a poder recuperarme del todo”.

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La vida nos confronta con el desamor, las relaciones complicadas, las limitaciones, la enfermedad… ¿qué hago yo con todo esto para convertirlo en algo beneficioso para mí? ¿Hay alguna herramienta de utilidad para conseguir reparar el pasado? ¿Para dejar marchar la rabia, la frustración, el dolor, la vergüenza o la culpa…? La respuesta está en el perdón, entendido como un acto de liberación emocional. El perdón coge nuestro corazón roto y lo repara. El perdón restablece la inocencia que conocimos en otro tiempo y nos devuelve la libertad de amar.

El perdón nos ofrece un nuevo comienzo con nosotros y con el mundo

¡Ven a experimentarlo!

slide_45 slide_43PRECIO: 90€

HORARIO:

– Sábado, de 10:00 a 20:00 horas

– Domingo, de 10:00 a 15:00 horas

 PLAZAS: Limitadas (15)

RESERVA DE PLAZA: Solicitar información para saber cómo reservar plaza en el taller enviando un email a  info@desqbre.com (es necesario reservar plaza con antelación para asistir) Inscripción por riguroso orden de reserva.

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Como dejar de ser víctimas; vivir el perdón

Interesante Entrevista de Eva G. Cribeiro a Jorge Lomar que nos habla de su proceso de transformación personal, del perdón como camino para sanar la mente, de como programamos nuestra ego para crear un personaje y de lo fácil que es dejar de ser víctimas cuando se logra asumir que no somos lo que creemos ser.

Fuente: Asociación Conciencia

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No Puedo Perdonar

El que no puede perdonar es esclavo del rencor y del resentimiento, emociones negativas que tienen el poder de destruir el cuerpo.

El rencor es una pena guardada que contamina todas las experiencias porque cada nuevo dolor la vigoriza y la mantiene viva.

Amarga la vida y malogra el carácter, vuelve a las personas suspicaces y temerosas de repetir historias.

Es el ego el que no perdona cuando es herido porque teme perder la precaria autoestima de la imagen que ha construido de si mismo.

Es para defender una imagen que no perdonamos y nos condenamos a permanecer anclados en el pasado sin poder cambiar ni crecer, atados a los recuerdos ingratos.

Todos necesitamos que nos perdonen y perdonar para seguir adelante y darle una oportunidad al que se ha equivocado, porque nadie está libre de errores, ni siquiera nosotros.

Cuando alguien nos lastima o nos trata mal, volvemos a sentirnos igual que cuando nuestros padres nos reprendían por haber hecho una travesura.

Esa antigua sensación física de temor al rechazo o al abandono vuelve a aparecer como un fantasma cada vez que vivimos una amenaza igual aunque seamos adultos.

Eso ocurre generalmente cuando aún no se ha podido perdonar a los padres.

El ego gasta energía defendiéndose de las agresiones cotidianas, sin saber que el verdadero ser que somos es intocable y que nadie puede atacarlo ni dañarlo.

Cuando estamos identificados con el ego el resultado es invariablemente un continuo sufrimiento, como si estuviéramos en carne viva nos ofendemos cada vez que escuchamos nuestras propias críticas en boca de otro.

Por eso no podemos perdonar, porque el ego es muy vulnerable a la opinión de los demás que apenas nos conocen pero que nos dicen lo que no queremos oír que ya sabemos.

¿Por qué nos hieren lo que los otros dicen y nos duelen sus agresiones? Principalmente porque no estamos seguros de cómo somos y todavía nos estamos preguntando quienes somos.

¿Será porque aún no nos hemos comprometido seriamente con una postura personal y andamos por la vida improvisando según la dirección del viento o porque tal vez nos atrevemos todavía a actuar por capricho?

Somos severos con los otros pero indulgentes con nuestro ego que vive disfrazado de otro.

Lo que es indudable es que es mucho mejor recibir una crítica espontánea que una sonrisa fingida que oculta un mal pensamiento sobre nosotros.

La resistencia a la crítica es el signo de madurez que a casi todos nos falta, porque la mayoría prefiere que les mientan y no escuchar que los contradigan.

Sin embargo, una crítica constructiva es útil cuando se tiene la valentía de resistirla y de aprender de ella y no el temor de que mueva los cimientos de nuestra alma.

Seamos más valientes para resistir la crítica, aprendamos a perdonar los errores de otros y a aceptar que pueden pensar diferente sobre nosotros mismos.

Cada persona nos ve y nos juzga según su perspectiva, eso no significa que tengan razón, pero sí tienen el derecho de pensar lo que quieran.

No podemos agradar a todo el mundo ni tampoco es necesario. Lo más importante es estar conforme con uno mismo.

Perdonar no significa tener que frecuentar a una persona como si no hubiera pasado nada y olvidar todo, porque eso sería negación, el perdón va más allá de eso, significa no guardar emoción negativa alguna ligada al agravio, porque es la emoción la que se enquista en el cuerpo y se transforma en una célula cancerosa.

Fuente: http:/psicologia.laguia2000.com