El estrés y los problemas económicos, posibles causantes de la infertilidad

7036-620-282El estrés laboral y las preocupaciones cotidianas podrían estar provocando problemas de infertilidad en muchas parejas.

La complicada situación económica que se está atravesando desde hace ya algunos años, así como el aumento del estrés laboral y de las preocupaciones de la vida diaria, está teniendo consecuencias en diversos aspectos relacionados con la salud.

No sólo se ha incrementado el número de personas que se plantean acudir a la consulta de un psicólogo para intentar superar dificultades de estrés, depresión, angustia… sino también, y tal y como indica un estudio elaborado por el área de esterilidad del hospital de Sant Joan de Alicante, estos hechos podrían estar afectando directamente a la capacidad reproductiva de muchas parejas.

Según especifican desde esta unidad, parece que la calidad del semen ha empeorado en los últimos años en un gran número de países civilizados y una de las causas a las que se apunta es “el ritmo acelerado y el descenso de la calidad de vida”.

Aunque estas circunstancias no sólo afectan a los hombres ya que, por ejemplo, el retraso en la edad de la maternidad como consecuencia de las presiones que padecen muchas mujeres en su entorno profesional también es significativo. De hecho, la edad media de las pacientes que acuden al hospital alicantino para consultas relacionadas con su fertilidad supera los 33 años.

No obstante, se destaca un cambio de actitud a la hora de afrontar estos problemas ya que, actualmente, se acude más en pareja y son tanto el hombre como la mujer los que se someten a los pertinentes análisis que ayuden a determinar las causas de que no puedan concebir.

Por ejemplo, en los laboratorios de andrología de Sant Joan se han realizado, durante 2012, más de 170 seminogramas –las pruebas que se emplean para medir la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides-. Es decir, 50 más que en 2011 y hasta 117 más que los que se realizaron hace 5 años, en 2007.

Igualmente, y ante la imposibilidad para concebir de forma natural, también se ha producido un importante aumento en los procesos de inseminación artificial –de hasta un 250%- que han llegado a superar los 170 frente a los 48 que se realizaron en 2007.

 

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Autor: MundoPsicologos.com

El estrés en el trabajo eleva el riesgo de infarto

El estrés en el trabajo aumenta en un 23% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, según el estudio más amplio que se ha realizado sobre la relación entre condiciones laborales y enfermedades coronarias.

Aunque esta cifra es inferior a la de otros factores de riesgo de infarto como el tabaquismo, la obesidad o la inactividad física, el estrés laboral es responsable de “una proporción notable de enfermedades coronarias en las poblaciones activas”, escriben los investigadores en la revista médica The Lancet, donde presentan sus resultados.

El estudio, realizado con datos de más de 197.000 personas, no aclara de qué modo el estrés en el trabajo puede conducir a un infarto. Pero “sabemos que, en situaciones de estrés, los fumadores tienden a fumar más, las personas con sobrepeso tienden a ganar más peso y los trabajadores tienden a hacer menos actividad física”, ha aclarado por correo electrónico, Mika Kivimaki, epidemiólogo del University College de Londres y primer autor del estudio. Por lo tanto, “los datos indican que hay un efecto indirecto”, es decir, que el estrés lleva a adoptar comportamientos poco saludables, que a su vez llevan a un mayor riesgo coronario.

Kivimaki apunta que el estrés laboral también podría tener un efecto más directo sobre el corazón -por ejemplo, descompensando las hormonas que regulan el estrés o elevando la tensión arterial de manera permanente-. Pero advierte que este efecto directo no está demostrado. “Recientemente hemos empezado a analizar esta cuestión, pero aún no tenemos resultados”, informa.

Estudios anteriores han demostrado de manera inequívoca que los episodios de estrés agudo elevan el riesgo de infarto de manera transitoria por el efecto directo de hormonas de estrés. Esto explica, por ejemplo, los casos de personas que sufren un paro cardiaco durante un ataque de ira, al declarar ante un juez o tras la muerte de su pareja.

Pero la influencia del estrés crónico sobre la salud cardiovascular, menos directo, no ha llegado a establecerse con la misma nitidez. Para solventarlo, un equipo de epidemiólogos de ocho países liderados por Kivimaki ha realizado un metaanálisis que ha sintetizado los resultados de 13 estudios anteriores realizados en países europeos.

Han recogido datos de 197.473 personas que tenían una media de edad de unos 45 años al iniciar los estudios. De ellas, 30.214 (alrededor de un 15%) dijeron sufrir estrés laboral. Los estudios se prolongaron una media de siete años y medio, durante los que 2.358 de los participantes sufrieron un infarto de miocardio u otra enfermedad coronaria.

Los resultados muestran que los empleos en que se exige mucho de los trabajadores y se les da muy poco control sobre lo que hacen son los que más estrés causan y mayor riesgo de enfermedad coronaria comportan. En el otro extremo, los empleos en que los trabajadores pueden controlar qué hacen y a qué ritmo lo hacen son los de menor riesgo coronario.

Los investigadores han calculado que, si nadie sufriera el estrés laboral, se evitarían el 3,4% de los infartos de miocardio en los países analizados –entre los que no se encuentra España-. Este porcentaje es inferior al 12% que se conseguiría si nadie estuviera físicamente inactivo o al 36% que se conseguiría si nadie fumara.

Factores como la inseguridad laboral “tendrán probablemente una importancia mayor en el futuro” y “la actual crisis económica aumentará esta importancia con casi toda seguridad”, apunta Bo Notterstrom, investigador del hospital Bispebjerg de Copenhague, en UN editorial que publica The Lancet. “La prevención del estrés en el lugar de trabajo –afirma Notterstrom- podría reducir la incidencia de las enfermedades coronarias más de lo que han calculado los autores de la investigación”.

Fuente: “La Vanguardia” (Josep Corbella) – http://www.lavanguardia.com/salud/20120914/54349541322/estres-trabajo-eleva-riesgo-infarto.html

 
 

Un 65% de los españoles sufre estrés antes de las vacaciones de verano

Un 65% de los españoles sufre estrés antes de las vacaciones de verano

Un 52% no desconecta y piensa en el trabajo durante el verano

El 65% de los españoles sufre estrés antes de las vacaciones, un porcentaje que ha aumentado en seis puntos en los dos últimos años. Los factores más importantes son la impaciencia que se genera antes de las vacaciones, la acumulación de trabajo los días previos y el gasto.

Más de la mitad de los españoles, un 52%, no desconecta y piensa en el trabajo durante su descanso estival aunque la mayoría admite que, aunque procura no hacerlo, no lo puede evitar.

Existen opciones para no sufrir estrés antes de las vacaciones de verano

Para una gran parte de los encuestados viajar sigue siendo la mejor alternativa contra el estrés, como así lo confirman un 62%. Otros factores que los españoles valoran como receta contra la monotonía son el ocio urbano y las salidas nocturnas con los amigos.

La playa es el destino favorito contra el estrés por un 37% de los encuestados. Asimismo, crecen las escapadas a la montaña, elegida por dos de cada diez españoles.

A veces pueden aparecer limitaciones para disfrutar del descanso estival

Según el estudio dos de cada tres (67%) encuentran limitaciones por parte de sus compañías a la hora de escoger los días de descanso.

La mayoría se ve obligado a coger fechas concretas y se encuentra sin capacidad de poder disfrutar de las vacaciones los días elegidos.

Fuente: Cadena Ser – http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/65-espanoles-sufre-estres-vacaciones-verano/csrcsrpor/20120627csrcsrsoc_3/Tes

 
 

¿Tienes la cabeza quemada? El efecto “burn out”


Tener la cabeza quemada, o el cerebro frito son algunas de las mejores formas de traducir el término “burn out” empleado para definir un tipo muy particular de estrés laboral.

Estamos acostumbrados a reconocer el estrés físico que nos provoca el trabajo, estrés relacionado con el cansancio que nos produce cumplir horarios, quedarnos horas extras para ganar unas monedas más o hacer el doble de tareas porque han echado a nuestro compañero de trabajo. Este estrés esta muy ligado a la fatiga que nos provoca ese aspecto del trabajo que tiene que ver con las obligaciones y la coerción externa.

Pero hay otro tipo de estrés laboral, conocido como burn out que hace referencia al desgaste emocional que nos provoca nuestro compromiso interno con el trabajo que asumimos.

La particularidad de este estado es que se juega en el plano de la relación emocional que se plantea con el trabajo y tiene mucho que ver con la forma en que han cambiado las relaciones laborales en los últimos tiempos.

Décadas atrás la gente, en general, trabajaba para ganarse así un sustento. La relación que primaba entre el trabajador y su trabajo o empleador era la económica, basada en la remuneración.

Actualmente la remuneración económica sigue siendo importante, pero ciertas empresas apuntan a generar con sus empleados un vínculo emocional basado en generar en el mismo un sentimiento de pertenencia a la empresa. Así los empleados son tratados como parte de una familia o club: se les invita a eventos deportivos, se otorgan premios especiales por logros, se proponen ámbitos distendidos de trabajo cambiando los horarios fijos por cumplimiento de objetivos.

En definitiva se les hace sentir queridos e importantes para la empresa. Lo que se genera es un vinculo de amor, la gente ya no trabajo sólo por dinero, sino por amor. Pero, para ser amado y seguir perteneciendo al lugar de trabajo la empresa no exige ni más ni menos que un compromiso total, una dedicación full time, una disposición absoluta.

Por ello el estrés que genera este vínculo se juega en el nivel emocional y resultado es el síndrome del burn out.

Samuel Lopez De Victoria, psicoterapeuta y colaborador de Psychcentral describe muy bien tres indicadores del burn out.

1-Percepción o sensación de inequidad y desvalorización: La persona comienza a sentirse poco valorada en su trabajo. No se trata tanto se sentirse mal pago sino de no sentirse apreciado por los pares o por los jefes, en relación a la importancia que ocupa uno en la empresa o lugar donde se trabaja.

2-Agotamiento emocional: Sensación de estar emocionalmente exhausto. Humor inestable, falta de energía y motivación.

3-Cinismo o paranoia: Comienzas a pensar que todos están en tu contra, que nadie te aprecia, que son todos trepadores, esperando a sacarte el lugar.

Si comienzas a sentir alguno de estos efectos, es buen momento para flexionar cual es tu relación con el trabajo o buscar ayuda en algún profesional.

Fuente: Psychcentral – http://psicologiayelser.blogspot.com.ar