La Actitud Cura: Afrontar la Enfermedad desde el lado Positivo

Mantener una actitud positiva es beneficioso en cualquier aspecto de la vida. En el caso de tener que afrontar una enfermedad grave, lo es todavía más.Cualquier persona tras ser diagnostica de una enfermedad ve por un instante cómo su vida se trunca.

Su mente empieza a ser bombardeada por millones de preguntas, y sus emociones empiezan a emerger de forma incontrolada.

La actitud cura: afrontar la enfermedad desde el lado positivo

La reacción más lógica ante estas circunstancias es la negación, la explosión de rabia, la ira y el dolor. La tristeza y el abatimiento se apoderan de la persona y de sus seres queridos.

Pasada esta fase inicial es cuando las personas empiezan a adoptar una determinada actitud o un posicionamiento ante la nueva situación que les ha tocado vivir, y ésta es la diferencia que marcará la diferencia.

¿Para qué complicar más las cosas con pensamientos negativos?

Aceptar la situación lo antes posible

Lo más recomendable es aceptar la situación lo antes posible; para poder cambiar algo, primero debemos ser conscientes de ello.

Hay que evitar adelantarse a los acontecimientos. Lo que está por venir nadie lo sabe, y ponerse en lo peor no nos ayuda a prevenirlo. Lo mejor es centrarse en el siguiente paso y después en el siguiente, y poco a poco ir avanzando, atajando las dificultades conforme se vayan presentando.

Si no, podemos caer en el error de preocuparnos por algo que quizás nunca ocurra.

El principal enemigo es el miedo

El principal enemigo contra el que se lucha en una enfermedad es el miedo. La incertidumbre de no saber a lo que hay que enfrentarse es lo que nos hace generar sufrimiento.

La mejor manera de combatir esa incertidumbre es pedir información. Hay personas que eligen no saber; yo pienso que es preferible hablar con los médicos y pedir las explicaciones necesarias para conocer con la mayor exactitud posible qué nos pasa y cómo podemos solucionarlo.

El tratamiento lo decidirán los médicos; cómo se va a afrontar ese tratamiento lo decide el paciente. Hay personas que optan por compadecerse de ellas mismas, recrearse en el dolor y adoptar el rol de víctimas, lo cual no les beneficia en absoluto.

Las personas que desde el principio se predisponen a situarse en el lado positivo presentarán de entrada un mejor pronóstico.

Rodéate de tus personas más queridas

En los momentos difíciles es cuando necesitamos estar cerca de las personas más queridas, y es cuando nos damos cuenta de con quién contamos y con quién no. Además, es fundamental rodearnos de aquellos que nos transmitan energía positiva y grandes dosis de optimismo.

El sentido del humor, sentirse querido y compartir los sentimientos son los ingredientes perfectos para indicarle al cuerpo y al cerebro que tú tienes mucho que decir en cómo va a ser el proceso de curación.

Se ha comprobado que existe una relación directa entre el cuerpo, la mente y las emociones.

Algunos investigadores lo han bautizado con el nombre de psiconeuroinmunología, término que se refiere a esa interacción biológica entre el sistema nervioso, el sistema inmune, el sistema endocrino, las actitudes y los comportamientos, y en cómo esta relación afecta en el desarrollo de enfermedades o en sus procesos curativos.

Son muchos los médicos que aseguran que la actitud del paciente y su estado emocional son determinantes en la evolución de la enfermedad.

Trabaja para aumentar tu optimismo

Por ello es conveniente hacer cosas que nos ayuden a mantener el optimismo, como ponernos en contacto con personas que hayan pasado por una situación similar, escribir un diario o crear un blog, escuchar música alegre que nos llene de vitalidad, engancharse a un libro o ver películas divertidas.

Y, sobre todo, compartir y expresar lo que se siente, darse permiso para llorar, para estar triste y para desahogarse de la manera que cada uno necesite. Esto también forma parte de la mejoría emocional.

Ser optimista cuando las cosas van bien es fácil, pero serlo cuando estás pasando una enfermedad requiere un esfuerzo mucho mayor.

Si uno siente que no puede hacerlo solo, siempre puede buscar ayuda de un profesional; lo importante es tener la certeza de que una buena actitud puede ser determinante para curarse, y de que querer afrontar la enfermedad desde el lado positivo depende de ti.

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Autor: Mamen Garrido Ramón – elportaldelhombre.com

desQbre – Optimismo… 5 motivos para ser optimista

 

 

¿Ser optimista o pesimista?

165851_453963824623043_1462044292_nCada vez que surge una conversación en relación al optimismo o pesimismo, siento que el grupo se separa en dos opiniones muy diferenciadas:  la de los optimistas, a los que pintamos como seres bondadosos, delicados y felices en cualquier momento de su vida; y los pesimismtas, esos seres cabizbajos, casi malhumorados, que siempre están en disputa por cualquier asunto.

Estos estereotipos no nos hacen bien, ni a unos ni a otros, sobretodo porque es una perspectiva de aquellos que están en el otro bando.

Con la que está cayendo ahí fuera parece de insensatos pensar en el optimismo como algo funcional, es decir, que nos pueda servir para algo. Este post no aboga por la felicidad a toda costa, sino de encontrar esos motivos por los que merece la pena ser optimista.

MOTIVOS PARA SER OPTIMISTA

1. Objetivos.

Pensar que es posible te ayuda a alinearte con aquello que quieres conseguir. Para tomar una decisión adecuada sobre tus objetivos y metas, te servirás de muchas herramientas: tu experiencia, tus conocimientos, tus contactos, tus características de personalidad, etc…, pero pensar que puedes conseguirlo será una pieza fundamental.

2. Motivación.

“Si tienes claro lo que quieres, ve a por ello”… eso decía Rocky a su hijo en uno de sus discursos paternales.  Y tenía toda la razón, cuando tenemos claro nuestros objetivos, el siguiente paso viene con la motivación, esa llave que nos da la energía para levantarnos día a día y luchar por lo que queremos.

3. Acción

Siendo optimista, tendrás ganas de levantarte, de luchar, de emplearte en nuevos proyectos, a fin de cuentas…. de volver a intentarlo.

4. Valoración

Independientemente de lo que te hayas propuesto, posteriormente siempre viene una valoración, de lo que has hecho bien, mal, de lo mejorable, incluso de lo imperdonable. Con una actitud positiva, serás capaz de ver lo que has conseguido y que te sirva de aprendizaje para futuros intentos.

5. Satisfacción

¿Qué ocurre cuando no conseguimos nuestros objetivos?. Cargarnos de optimismo no implica olvidarnos de lo frustrante que es luchar por algo y no conseguirlo, al contrario, sí que vamos a ser conscientes de ello, y cuando pasemos el mal trago nos podemos armar de valor para apreciar todo lo que aprendimos, lo que nos enseñó esa experiencia, y ¿por qué no?…. volver a empezar con objetivos, planes e ilusiones nuevas

Fuente: http://psicologiadelcambio.com/2012/07/26/optimismofuncional-5-motivos-para-ser-optimista

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El optimismo protege frente a las enfermedades cardiovasculares

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, aseguran que las personas que tienen una visión más positiva de la vida y un mejor bienestar psicológico tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, según los resultados de un estudio publicado en ‘Psychological Bulletin’, revista de la Asociación Estadounidense de Psicología.

En concreto, los autores de dicho hallazgo revisaron más de 200 estudios publicados sobre los beneficios del optimismo para la salud y, en este sentido, encontraron que, además de que los optimistas tienen una mejor salud en general, también observaron como esta actitud ante la vida ayuda a reducir los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión y el colesterol elevado.

Varios estudios ya habían demostrado que los estados psicológicos negativos, como el estrés, la depresión, la ansiedad y la hostilidad, aumentaban el riesgo de sufrir problemas cardiacos pero, de momento, todavía no se habían analizado los efectos del estado de ánimo contrario.

De este modo, los científicos analizaron investigaciones que registraban factores como el grado de optimismo de un individuo, su satisfacción con la vida y su felicidad.

Así, se observó que los individuos con un mayor bienestar psicológico mostraron un riesgo 50 por ciento menor de padecer enfermedades del corazón y circulatorias, independientemente de la edad, estado socioeconómico, tabaquismo o peso corporal de los participantes.

“La ausencia de lo negativo no es lo mismo que la presencia de lo positivo”, ha asegurado la doctora Julia Boehm, que dirigió el estudio.

Tal y como señalan los investigadores, los individuos con un mayor sentido de bienestar están vinculados a hábitos de vida más sanos, como hacer ejercicio, una dieta sana y dormir bien.

Pero este mayor bienestar también está vinculado a mejores funciones biológicas, como menores niveles de presión arterial, niveles más sanos de grasa en sangre y un peso corporal normal.

La doctora Boehm ha subrayado, sin embargo, que estos resultados sólo sugieren una relación y “no quiere decir que el optimismo sea un amortiguador” contra estos trastornos”, y ha reconocido que “el estado de ánimo es muy difícil de medir objetivamente”.

No obstante, ha añadido, si otros estudios confirman que los niveles de satisfacción, optimismo y felicidad tienen un impacto en la salud cardiovascular, esto deberá tomarse en cuenta en el establecimiento de estrategias de prevención y tratamiento.

Fuente: http:/www.psiquiatria.com/

 

 
 
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