El papel de los padres en el reforzamiento del aprendizaje

En los primeros años, los niños necesitan reafirmar lo que han aprendido en la escuela. Para ello existe una serie de estrategias que permiten a los padres incorporarse en sus actividades e incentivarlos a afrontar las nuevas experiencias.

Beso padres e hijo(2)El apoyo de los padres de familia promueve el aprendizaje de sus hijos. Así, a través de actividades lúdico-educativas que se realizan en casa se refuerzan los conocimientos que los niños adquirieron en la escuela. Además, fortalecen su autoestima y con ello su capacidad de socializar con su entorno.

Hábitos que benefician

En la etapa de formación, el niño necesita apoyo para reforzar lo que ha aprendido y encontrar la motivación para aprender de las experiencias nuevas. Por esta razón, es necesario que los padres se encuentren pendientes de los temas que desarrollan en la institución educativa para ayudarlos en casa a comprender mejor las lecciones.

Susana Pérez Mendoza, directora de la Institución para el Desarrollo Psicopedagógico del Niño y el Adolescente “La Luz de un Ángel”, expresa que los padres deben utilizar su tiempo para reforzar los valores que adquieren sus hijos en el nido. Se recomienda establecer un cronograma de actividades para motivarlos y reforzar sus conocimientos.

Lucero Calderón Frías, directora psicopedagógica de Tangram, destaca las actividades lúdicas como la mejor forma de ampliar los conocimientos. Los videos en Internet y juegos de mesa con cartas o dados favorecen el aprendizaje de los números y las operaciones básicas. Las rimas, poemas, adivinanzas y juegos verbales ayudan a la memoria auditiva.

Las especialistas consultadas destacan que los padres deben retomar las lecturas de cuentos con sus hijos, los paseos, las canciones y las manualidades. Así, la relación será más estrecha y los niños, al mismo tiempo, desarrollarán mejor sus capacidades y sus aprendizajes. Si los padres estimulan más el lenguaje en los pequeños, mejor será su adaptación a la sociedad.

Fortalecer la autoestima

Frente a los errores que el niño comete durante su aprendizaje, algunos padres aún desconocen cómo reaccionar. A veces piden a sus hijos que asuman comportamientos que no son comunes a su edad, como sentarse quietos y en silencio. Entonces surge un conflicto que el castigo físico ni la agresividad verbal podrán resolver.
Pérez Mendoza comenta que los padres prestan mayor atención a corregir los errores de los niños, cuando deben reforzar las conductas adecuadas. “Cuando los padres corrigen a los menores con un castigo deben percatarse si comprenden el motivo de la sanción. De lo contrario, la falta volverá a ocurrir porque no reflexionarán sobre el hecho”.
Calderón Frías manifiesta que la mejor forma de corregir los errores, sin dañar la autoestima de los hijos, es entender que son seres humanos con fortalezas y debilidades. Así comprenderán que ellos tienen la capacidad de aprender, pero sobre todo de corregirse cada día. “Los padres deben hallar el potencial de sus hijos y apoyarlos para que lo desarrollen sin presiones”.
En los primeros años se recomienda incentivar a los hijos a que se sientan orgullosos de sus logros, así como dejarlos que actúen con independencia y asuman sus responsabilidades. Asimismo, deben ayudarlos a enfrentar nuevos retos con entusiasmo. Un clima emocional cálido, participativo e interactivo ayudará a los menores a superar sus frustraciones.
La socialización
Otro aspecto importante en la primera etapa de formación del niño es que los padres le ayuden a desarrollar su lenguaje y socialización. En algunas ocasiones, la preocupación por el comportamiento en el ámbito social de sus hijos recién surge cuando observan algo inadecuado. Es mejor promover su adaptación al entorno antes de que se genere un problema.
“Si el padre establece un vínculo afectivo con sus hijos, éstos podrán hacerlo también con los demás. El proceso de socialización involucra no sólo la relación con los padres, sino también con el entorno que rodea al niño. Por eso es muy importante estimular una adecuada autoestima, ya que permite que sean respetuosos, solidarios, receptivos y se relacionen con los demás”, afirma Pérez Mendoza.
Por su parte, Calderón Frías sostiene que los padres son el principal modelo que siguen los hijos, así que favorecerán o entorpecerán en mayor o menor grado sus relaciones con los demás. El primer paso es conocer su personalidad y enseñarles a ponerse en el lugar del otro para que aprenda a socializar de forma efectiva.
La mejor forma de enseñar a los hijos es con el ejemplo. Si se desea que los niños respeten a sus compañeros y cultiven valores, los padres deben hacerlo también. Se puede reforzar el aprendizaje haciéndoles notar que cuando alguien infringe las reglas es un comportamiento inadecuado. Así, los menores interiorizarán los comportamientos adecuados.
Importancia del juego
Por otro lado, los especialistas manifiestan que la mejor forma de apoyar el desarrollo de los niños menores de cinco años es mediante las actividades lúdicas. A través de los juegos los pequeños desarrollan sus habilidades y les facilita interactuar con otras personas. Asimismo, permiten que exploren, se muevan y expresen sus sentimientos.
Durante el juego el niño aprende a compartir juguetes y respetar las normas. Del mismo modo, facilita que el pequeño enfoque su atención en situaciones simples como desabrochar botones, subir y bajar escaleras. Estas actividades son importantes en la formación personal porque sirven como un estímulo.
Gracias a las actividades lúdicas puede descubrir el mundo. Y junto a sus padres puede encontrar formas de entretenimiento como las rondas, donde el niño canta, corre y coordina sus movimientos.
Los padres que permanecen al lado de sus hijos durante los primeros años de vida, están pendientes de sus necesidades y fomentan espacios de interacción crean un lazo muy estrecho que favorecerá a ambos en el futuro. Por eso, no hay que escatimar cuando de ingresar al mundo infantil se refiere.

 

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Fuente: eduquemosensalud.com

desQbre – Cómo prevenir el abuso sexual en niños

Los estudios hablan de que 1 de cada 5 niños es víctima de abuso sexual teniendo en cuenta a niños de todas las edades, razas, clases sociales y religiones. El 86% ocurre por personas cercanas al entorno del niño aprovechando la confianza de este. Es muy difícil proteger al 100% a nuestros hijos pero sabemos que si prevenimos a los niños y les enseñamos unas reglas básicas ellos mismos pueden poner trabas al abusador o pedir ayuda cuando les haya pasado. Es importante que lo cuenten porque si trabajamos psicológicamente con el niño al poco de ocurrir el abuso, no tiene por qué dejar secuelas en su vida futura.
 
El modo de transmitirle estas reglas de prevención debe ser adecuado ya que se trata de niños pequeños que no tienen un conocimiento de la sexualidad adulta (y no tienen porqué tenerlo en un principio). No podemos dar información que no estén preparados para conocer ya que esto puede confundirles y tener consecuencias para ellos.
 
Algunos organismos europeos y españoles se han reunido para crear unas pautas educativas básicas que enseñar a nuestros pequeños y poder prevenir así el abuso sexual. Se ha creado para esto la regla de Kiko que enseña a los niños dónde otras personas no pueden tocarle, cómo reaccionar si les pasa y a quien dirigirse para pedir ayuda. Se acompaña de un cuento “Kiko y la mano” y de un video de animación.
 
La regla de Kiko tiene 5 puntos a través de los cuales podemos iniciar una conversación con nuestros hijos:
 
1. Tu cuerpo es tuyo: Es necesario que enseñemos a los niños que su cuerpo les pertenece y nadie puede tocarles sin su permiso. Deben conocer el nombre correcto de cada parte del cuerpo y diferenciar las partes “privadas”. Aunque nos resulte molesto porque puedan negarse a dar un beso a un conocido o familiar, deberíamos enseñarles que tienen derecho a decir “no” a un contacto físico que no les guste ya que recordamos que el abuso puede venir de una persona a la que incluso quieran. Hay que enseñarles que ante un contacto físico inadecuado deben alejarse y contárselo a una persona de confianza.
 
2. Buena forma de tocar- mala forma de tocar: Los niños pueden no diferenciar las formas apropiadas de las inapropiadas de tocar, por ello la regla de Kiko les pone una norma clara: la ropa interior. Esta siempre delimita las partes íntimas por lo que no deben permitir que nadie toque o mire sus partes privadas o que les pidan que miren o toquen las partes privadas de otra persona. Como podemos imaginar ciertas conductas de higiene pueden llevarles a error por lo que resulta fundamental crear un ambiente de confianza en el que ellos puedan pedir ayuda a un adulto que compruebe si se trata de un comportamiento aceptable.
 
 
3. Secretos buenos-secretos malos: El secreto es la base sobre la que se ejerce el abuso sexual, los psicólogos encontramos a menudo que el secreto puede hacer más daño que el abuso en sí. Los abusadores suelen inculcar el secreto del abuso en los niños lo que hace que se perpetúe en el tiempo sin que nadie pueda sacarle de la situación. La manera de evitar esto es enseñar a nuestros hijos la diferencia entre “secretos que hacen sentir bien” y “secretos que hacen sentir mal”. Por ejemplo: guardar en secreto un regalo para mamá hasta el día de su cumpleaños es un secreto que nos hace sentir bien pero tener en secreto algo que nos pone tristes es un secreto malo. Los secretos malos siempre hay que contarlos a una persona de confianza (familiar, maestro, médico..)
 
4. La prevención y la protección son responsabilidades que incumben al adulto: Aunque los niños pequeños no tengan del todo instaurado el significado de lo sexual, cuando sufren un abuso pueden percibir que lo que les ha pasado “no está bien” y sentir vergüenza o culpabilidad. Por esto, debemos facilitar un ambiente de comunicación en el que puedan abrirse sin miedo a represalias ya que un niño/a nunca es el responsable de un abuso. Los adultos debemos estar atentos al comportamiento de los niños y permitir que nos puedan hablar de estos temas en cualquier momento.
 
5. Otros consejos útiles:
· Debemos enseñar a los niños qué adultos forman parte de su red de seguridad, a quiénes puede pedir ayuda.
· No olvide el proceso que utilizan los abusadores para ganarse al niño/a: debemos acostumbrarlos a que nos cuenten si en su entorno alguien les ofrece regalos sin motivo aparente, les piden que tengan secretos o trata de quedarse a solas con ellos.

 

· Enseñe a los niños reglas sobre el contacto con extraños: No subir a un coche de un extraño, no aceptar obsequios o invitaciones de un extraño…
· Facilite a su hijo el conocimiento de profesionales que pueden ayudarle: el médico, profesor, psicólogo, policía… Igualmente puede poner a su disposición los números 116111 y 900 20 20 10 de ayuda a niños y adolescentes en riesgo. Estos teléfonos son gratuitos, confidenciales y atendidos por profesionales.
 
Cómo actuar si sospechas un abuso: En caso de que el niño/a cuente un abuso o lo sospechemos por ciertos comportamientos, no te enfades con tu hijo/a y evita interrogarle, sobre todo no podemos preguntar por qué ha sucedido (nunca hay un motivo que el niño pueda entender). Intenta no mostrar tu malestar delante del niño, este le dará un valor a lo sucedido en función de lo que vea reflejado en ti y de esta reacción dependerá su sentimiento de culpa o el que pueda ocultar información. Tranquiliza al niño/a diciendo que tomarás medidas para que no suceda más y ponte en contacto con alguien que pueda ayudarte (psicólogo, médico, policía…). En España puedes llamar al teléfono ANAR de 91 726 01 01 o al 600 50 51 52 ambos atendidos por profesionales 24 horas que pueden ayudar y orientar a adultos que conocen una situación de riesgo de un menor. Es un servicio totalmente confidencial.
Si sospechas que esto está sucediendo a un menor de tu entorno, sobre todo no hagas oídos sordos, como adultos tenemos la obligación de proteger a los menores ya que ellos no cuentan con recursos suficientes para hacerlo.
 
 

desQbre – Cómo ayudar a un niño a hacer frente a la timidez

La mayoría de los niños pequeños son  tímidos en algunas situaciones, como su primer día de guardería o preescolar.  Algunas familias también manifiestan una tendencia hacia la timidez. Es buen  indicio que un niño pequeño se muestre un poco tímido; así se confirma que el  niño sabe distinguir entre los seres queridos y los desconocidos. Pero la  timidez ocasiona problemas cuando impide que los niños entablen amistad o  participen en el juego y otras actividades de aprendizaje. Los padres de  familia y maestros pueden ayudar a los niños tímidos a sentirse más a gusto en  situaciones sociales.

Los padres de familia pueden hacer el  trabajo preliminar.

  • Diga a menudo a su hijo cuánto lo quiere y lo contento que lo hace tenerlo de hijo.
  • Ofrezca apoyo a su hijo en situaciones nuevas. Quédese cerca y deje que el niño observe a un grupo para luego unirse a ellos. Dígale que usted comprende que puede       ser difícil conocer a personas nuevas.
  • Haga actuaciones de papeles con su hijo si éste encuentra dificultades. Practique cosas para hacer o decir en situaciones nuevas.
  • Comunique a su hijo que usted está seguro que él podrá resolver muchos problemas por su cuenta, pero que usted está cerca si lo necesita.
  • Arregle citas para que su hijo pueda jugar con un niño amistoso de la misma edad.
  • Busque oportunidades de jugar con otros niños haciendo una actividad que el niño       conoce y puede hacer con confianza. Tal vez sepa nadar bien o construir fácilmente estructuras con bloques.
  • Nótelo y coméntelo cuando su hijo maneja exitosamente una situación social en que podría sentirse incómodo.

Los maestros son clave.

  • Evite decir que un niño es tímido en su presencia o frente a otros niños.
  • Reasegure al niño diciéndole que usted está cerca para ayudar. Dígale que usted       comprende que puede sentirse incómodo en un lugar nuevo o cuando sus padres no están presentes. Diga: “A veces lleva tiempo acostumbrarnos a lugares y personas nuevas”.
  • Deje que el niño observe al grupo por un rato antes de animarlo a acercarse a otro       niño.
  • Sugiera frases que el niño puede usar cuando quiere unirse a un grupo: “¿Qué están       construyendo?”, o: “¿Puedo ayudarlos con eso?”
  • Intervenga para ayudar si el niño parece estar ‘perdido’ o se ha retirado en su clase. Por ejemplo, sugiera una tarea concreta que puede hacer con otro niño o con un       grupo, la cual requiera de sus intereses o talentos.
  • Tenga en cuenta que un niño puede sentirse incómodo recibiendo atención pública, aunque sea positiva. Coménteselo en privado cuando maneja exitosamente una       situación social.
  • Discuta sus preocupaciones con los padres de un niño que sigue retirado. Si la timidez continuada parece impedir el aprendizaje o las amistades, considere consultar a un asistente social o consejero de niños.

Fuente: http://illinoisearlylearning.org/tipsheets-sp/shy-sp.htm

desQbre – Salud Emocional en Niños y Adolescentes

Toma mucha paciencia combinado con el buen juicio y relaciones cariñosas y calorosas para críar niños emocionalmente sanos y alegres. Pero no importa lo qué usted hace, sus niños todavía van a sentirse tristes, asustados, ansiosos y enojados, de vez en cuando. Su desafío, como padre, es aprender cómo ayudar a sus niños hacer frente a sus sentimientos y a expresarlos de una manera socialmente aceptable que no causa daño a otros y que sea apropiada para su edad y sus capacidades.

La Importancia de la Confianza El factor más importante de fomentar salud emocional en su niño es la calidad de la relación que usted tiene con él. Sin la presencia de la confianza en este lazo, es imposible que su niño se siente seguro, cerca de usted o cómodo. La confianza tiene sus raíces en la infancia cuando los bebés sientan que pueden depender de los adultos cerca de ellos para ocuparse de sus necesidades básicas. De la perspectiva de su bebé, el cuidado razonablemente rápido y constante es un ingrediente esencial para crear confianza. Cuando las necesidades de su bebé son cumplidas, su hijo desarrolla confianza en usted y él se siente valorado e importante.         También es importante mantener este sentimiento de confianza mientras que su hijo continúa creciendo. Una de las maneras más fáciles de construir confianza es manteniendo una rutina ordenada para el día, así su hijo puede predecir que va a suceder. Reglas concistentes que su niño puede entender también contribuyen a su sentido de confianza. Los adultos que se pueden mantener bajo control también animan la confianza de los niños. Así los niños pueden predecir que serán las respuestas de los adultos y crea confianza. Es también importante que las reglas y las tareas sean apropiadas para la edad y las capacidades del niño.         La confianza entre usted y otros que cuidan su niño es esencial. Esta conección es importante para todos los niños, pero especialmente para los niños con inhabilidades.

Las Opciones y los Límites El mecanismo impulsor del niño hacia independencia y la propia-afirmación es una etapa importante del desarrollo emocional. Mantenga límites cuando sea necesario y permite independencia cuando sea posible. Evite las confrontaciones cuando pueda, pero insista en hacer cosas en su manera cuando es necesario y dele a su hijo muchas opciones para que pueda tomar sus propias decisiones. Hay muchas opciones que usted puede ofrecer, pero deben ser opciones limitadas; no “desees ponerte una sudadera? ” pero ” cual sudadera? ” no “cual vejetal queires en su plato? ” pero “quieres zanahorias o habas? ” Usted puede también dar a sus niños opciones sobre sus juegos y actividades. Cuando espera que los niños elijan para sí mismos qué desean hacer, tienen oportunidades infinitas para tomar decisiones.         Niños mayores como de 4 ó 5 años necesitan hacer conecciones con el mundo a su alrededor, de ser parte de un grupo. Trata de animar a niños de esta edad de pensar en ideas por si mismos y de intentar nuevas actividades. Es importante que ellos sientan la satisfacción emocional que viene de tener experiencias nuevas con sus amigos.
Cuando los niños no tienen oportunidades de escoger opciones, el resultado son luchas sin fin con un niño con bastante espíritu y una pérdida de confianza en niños con menos espíritu. Pero no todo es una opción y la respuesta es a veces ” no. ” Aprendiendo cómo manejar las decepciones, y los retardos son también una parte crítica de desarrollar una actitud emocional sana y equilibrada. Intente reducir el nivel y la frecuencia de decepciones y de frustraciones para evitar batallas innecesarias.

Sienta Lo Que Desea, Controle lo Que Hace Una de las habilidades más valiosas que usted puede enseñar a sus niños es como expresar emociones fuertes sin lastimarse a sí mismo, a otros o dañando propiedad. Ayude a sus niños aprender a sentir lo que desean, pero controlar lo que hacen. Comunicasé con su hijo de una manera no-crítica, mostrándole que entiende como él se siente. Anime su hijo a expresar sus sentimientos verbalmente y de decirle a la otra persona como se siente. Si el niño es demasiado joven para saber que decir, crea una frase simple para que la pueda copiar. Lo importante de recordar es que la misma regla se aplica a usted: sienta lo que desea, pero controle lo que hace.

Los Sellos de la Salud Emocional Aquí estan algunos puntos que pueden ayudarle decidir si su niño está haciendo todo a la derecha:

  • Su hijo está trabajando en las tareas emocionales que son apropiadas para su edad y capacidad? Por ejemplo, si ella tiene dos años y medio, ella se está afirmando de vez en cuando?
  • Su hijo puede apartarse de usted sin tensión indebida y formar una conección con por lo menos un otro adulto?
  • Su hijo está aprendiendo conformarse según las rutinas en la escuela sin demasiado problemas?
  • Su hijo puede enrrollarse profundamente en un juego?
  • Su hijo puede mantenerse tranquilo y concentrarse para una actividad?
  • Su hijo esta consciente de todo sus sentimientos y puede expresarlos sin lastimarse a sí mismo u otros?

Fuente: http://www.pbs.org/wholechild/spanish/parents/dealing.html

desQbre: Cómo hacer más fácil y llevadera la vuelta al cole

El final del verano llega para todos y las prisas y la rutina volverán a ocupar los largos días del invierno. Los niños, aunque todavía pequeños e inmaduros, sufren como cualquiera el final de sus días de libertad. La ‘vuelta al cole’ es difícil también para ellos.

“Para un niño de cuatro años, tres meses, lo que dura el verano, es un porcentaje muy elevado de su vida, cosa que para un adulto no es nada. Conforme los pequeños van creciendo, ese porcentaje es menor, pero no es fácil el cambio de la diversión y el ocio al trabajo“, explica el psicólogo educativo Jesús Ramírez.

Los niños pasan de no tener disciplina al deber de cumplir de nuevo unos horarios y unas normas fijas y establecidas. Por ello, el cambio es “costoso”. Aunque de forma distinta, “lo mismo nos pasa a los mayores, ¿no?”, señala el psicólogo.

Ansiedad por separación

Uno de las claves fundamentales en la que coinciden todos los expertos para hacer el proceso de adaptación más llevadero es la normalización. Es decir, no dramatizar la situación y no prestarle más atención de la que tiene. Así, lo explica la directora del Centro madrileño de Atención Temprana Imagina, Mónica Flores. “Lo normal es que los niños lo pasen mal. Realmente cuando se falla es cuando se quiere que las cosas se normalicen lo antes posible”.

La ansiedad por separación es algo normal que ocurre en todo proceso de crianza y afecta tanto a niños como a padres, por ello todo depende de la importancia que se le dé. “Está mal visto que los niños lloren en su primer día, y solemos incluso poner etiquetas como ‘el llorón’. Parte de culpa para que ese proceso de adaptación tenga éxito la tiene la acogida que tenga el niño esos primeros días de clase“, asegura.

Otro de los factores de los que depende esta adaptación, como señalan los expertos, es la edad que tengan los niños y de si se inician en la escuela por primera vez, o si por el contrario ya son ‘veteranos’.

Niños primerizos y veteranos

En el caso de que sea un niño que va a empezar su andadura escolar, y va a entrar en la educación primaria, el proceso es un tanto más costoso que si ya fuera un niño que ha acudido previamente a una guardería o jardín de infancia. “Va a suponer para el niño un cambio muy grande, en el que va a perder durante una buena parte del día a sus figuras paternas”, comenta Ramírez. Pero para ellos, los colegios toman medidas. Por ejemplo, inician el colegio unos días antes, durante periodos cortos de tiempo y con la presencia de sus padres, puntualiza el experto. Muchos centros llevan tomando esta iniciativa desde hace ya varios años. ¿La ventaja? Los expertos lo tienen claro: mejorar la adaptación del niño a su nueva vida.

Por su parte, el niño ya veterano, que ha acudido al jardín de infancia, tal como explica el pediatra Jordi Pau, coordinador de Prevención y Seguridad de la Asociación Española de Pediatría (AEP), se muestra más nervioso, inquieto inseguro y además se enfrenta a una clara dicotomía: el duelo por el final del verano y las ganas por volver a ver a sus amigos. Pero para ellos, el proceso es más fácil porque enseguida comienzan de nuevo a jugar con sus viejos amigos y a olvidarse de los padres.

El periodo de adaptación suele durar, aproximadamente una semana”, concreta el doctor. Por su parte, Mónica Flores asegura que el 90% de los niños en un mes ya se ha adaptado plenamente a la nueva vida.

Recomendaciones para padres

No hay un manual perfecto para padres, pero sí unas pautas adecuadas para poder hacer más fácil esta vuelta al cole. Sobre todo, una actitud positiva por parte de los padres.

Cariño y escucha“, reafirma Flores. Hay que saber escuchar a los niños, que verbalicen lo que les pasa y que puedan expresar sus emociones”. Esto es, la llamada “acogida emocional” que apunta la directora del centro de Madrid. “Hay familias que no perciben que los niños necesitan expresarse, y una parte fundamental, no solo de este proceso de vuelta al cole, sino de todos, es que los padres atiendan las necesidades emocionales que les presentan sus hijos.

Por otro lado, es recomendable que los últimos días de vacaciones los niños sigan manteniendo los mismos hábitos de horarios, relacionados con su ocio y simultáneamente vayan teniendo momentos de adaptación al medio escolar, como por ejemplo ir forrando sus nuevos cuadernos. “Que empiece a familiarizarse con sus nuevos libros y materiales, personalizándolos y revisando sus contenidos”, explica Ramírez.

Una vez iniciado el curso escolar, todavía podemos disfrutar de un buen clima, hay muchos días con temperaturas agradables, por ello los expertos recomiendan seguir realizando las actividades de parque o piscina durante unos días. “Con esta simple actividad, se elimina casi de raíz esa adaptación al nuevo curso”, detalla el experto en psicología educativa.

Pero algo muy importante que quiere matizar es que estén seguros de los profesionales. “Es importante que los padres tengan confianza en los profesores, pues son los que se van a responsabilizar de su hijo. Y sobre todo, que estén tranquilos”, concluye.

Fuente: “El Mundo” (Beatriz G. Portalatín) – http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/31/neurociencia/1346441333.html

 

 

 
 

 

desQbre: Si quieres aprobar, duerme lo suficiente.

Entre libros y apuntes, cafeína en mano y ojeras. A muchos estudiantes se les reconoce porque sus bienvenidas a los meses de julio y septiembre son una constante de noches mal dormidas, datos, nombres y fórmulas en la cabeza con los que enfrentarse a los últimos exámenes del curso.

Da igual los años que pasen. Seguramente todos sepan lo que es quedarse las noches de antes en vela por preparar estos exámenes, todos ellos con la vana pero presente ilusión de que estudiando de forma intensiva los días de antes, incluso la noche antes, se tienen los conocimientos más frescos.

Sin ánimo de darles una mala noticia, las evidencias científicas demuestran todo lo contrario. Los últimos en echar por tierra esta ‘teoría’ ha sido un grupo de investigadores de la Universidad de California (Los Ángeles, EEUU). Según el análisis que publican en ‘Child Development’, quitarse horas de sueño para estudiar más no sólo no fija los conocimientos, sino que aumentan las posibilidades de terminar con problemas académicos al día siguiente.

Largas noches

Para subrayar esta afirmación, los investigadores siguieron durante 14 días próximos a las fechas de exámenes a 535 estudiantes de distintos cursos de Secundaria de Los Ángeles para analizar, mediante preguntas y tests, el tiempo que dormían, las horas que estudiaban, cuándo lo hacían y su rendimiento académico, sus hábitos de estudio y sus resultados.

“Esperábamos como conclusión demostrar que no se conseguía mejorar significativamente los resultados de los exámenes, pero lo que nos ha sorprendido es que por cada noche en vela o con insuficientes horas de sueño por estudiar más tiempo se consigue el efecto contrario, los resultados en los exámenes, así como en la comprensión de la materia que se imparte en las clases es peor”, afirma Andrew J. Fuligni, profesor de Psiquiatría y Ciencias Bioconductales del Instituto de Neurociencia y Comportamiento Humano de la Universidad de Los Ángeles.

Para los psicólogos, estos resultados vienen a apoyar una vez más la lucha contra las leyendas urbanas. “Muchos estudiantes creen que con cafeína y una semana durmiendo poco y estudiando mucho conseguirán buenos resultados, pero lo cierto es que, aunque puede haber sus excepciones, en la mayoría de las ocasiones sus resultados son peores estudiando de forma intensiva en vez de extensiva“, afirma a ELMUNDO.es José Antonio Portellanos Pérez, doctor en Psicología y profesor del departamento de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid.

“¿Para qué nos sirve dormir?”, se pregunta este especialista. “Dormir nos sirve tanto para la recuperación fisiológica del cuerpo como, sobre todo, para mantener el equilibrio de nuestro cerebro. La falta de sueño daña más al cerebro que al cuerpo. Es una exigencia del cerebro”, explica.

Precisamente, como actividad mental, Portellanos asegura que uno de los beneficios del sueño es que consolida el aprendizaje del día “ordenando y guardando la información”. Por ello, “cuando se restan horas de sueño por el estudio, al cerebro no le da tiempo a procesar y organizar esta información por lo que se produce el olvido”, comenta.

Además, este doctor explica el porqué de ese lapsus que muchos estudiantes sufren en pruebas que ya tendrían que saber: “Aunque de manera directa la falta de sueño no influye en lo que ya se sabe, en el aprendizaje consolidado, sí es cierto que cuando no se duerme de forma más o menos continuada, unido a los nervios del examen, se producen lapsus o bloqueos. La información que se está asimilando en los últimos días, directamente se pierde”, explica.

Y todo ello sin contar con los trastornos de conducta producto de una falta de descanso adecuando. “Todos necesitamos dormir entre siete u ocho horas, sin este respiro a nuestro cerebro y nuestro cuerpo es normal que se produzcan situaciones de irascibilidad, irritación, etc, ya que no hemos recuperado ese equilibrio de nuestro cerebro. Esto se acentúa en periodos de estrés como son los exámenes”, añade el doctor Portellanos.

¿Alondras o búhos?

En el estudio, el profesor Fuligni pone el acento en la falta de sueño también producto de la excesiva carga en la agenda de chavales de 12 años en adelante, por lo que recomienda “que estos jóvenes consigan unos hábitos para que sus horas de sueño no se vean afectadas por el estudio, ya sea mejorando la efectividad de las horas electivas o restando el tiempo de otras actividades extracadémicas, los amigos o las nuevas tecnologías”, recalca.

A este respecto, tanto José Antonio Portellanos como Andrés González Bellido, presidente de la Sección de Psicología de la Educación del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, recuerdan que “falta enseñar a estudiar”. Para ambos, aunque existen técnicas de estudio, los adolescentes han de aprender a “estudiar de forma constante, repasando y descansando lo suficiente”.

“Darse la paliza a estudiar la semana antes es una locura que produce efectos académicos negativos”, insiste este especialista. “Como mucho, lo que sí se puede hacer, ya que su eficacia está comprobada, es estudiar unas horas antes de irse a la cama y luego dormir siempre las horas necesarias (entre siete y ocho), con esto se asimila mejor la información”, subraya González Bellido.

Pero ¿entonces no existen las personas diurnas y nocturnas? “Existen personas cuyos biorritmos naturales marcan que su mejor horario para estudiar es entrada la tarde, los llamados ‘búhos’; aunque la mayoría de las personas son ‘alondras’, aquellos cuyo pico de rendimiento se desarrolla en las mañanas”, afirma González Bellido. “Cada persona tiene que descubrir a qué grupo pertenece y planificarse en función de ello. El verano es un buen momento para hacer este experimento. Si estudias mejor por la mañana, la idea sería acostarse antes para levantarse temprano, si es a la inversa y ya está iniciado el curso, hay que planificarse las tardes y ser constante estudiando todos los días para no bajar nunca del umbral de las seis-siete horas de sueño. Yo siempre recuerdo que el curso se se empieza a aprobar desde el momento en que comienza”, asegura.

Es más, los psicólogos llegan a afirmar que es mejor no estudiar los dos días antes del examen. “El día anterior al examen es mejor repasar algo, pero de forma leve, no estudiar. El hacerlo supone aumentar nuestra ansiedad, genera un bloqueo mental y no se consigue el objetivo de aprender lo que no sabemos”, aseguran.

Fuente: “El Mundo” (Silvia R. Taberné) – http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/21/neurociencia/1345569548.html

 

 

 
 

 

Las cuatro piedras angulares en la pareja

“¿Qué hace que unas parejas funcionen y otras no? ¿Qué da estabilidad a una relación y qué crea una crisis permanente? Básicamente son cuatro las piedras angulares que, en su conjunto, posibilitan la construcción del hogar. Si falta una de ellas o se encuentra debilitada, la casa es inestable; si faltan varias, es probable que la pareja no dure a largo plazo.

La primera piedra angular es el amor. En el enamoramiento se crea un primer vínculo entre dos personas que las impulsa a comenzar una relación. La consumación sexual sella este vínculo. Después de un tiempo, uno se da cuenta de que el otro no es perfecto, de que tiene sus luces y sus sombras. Es un acto de amor aceptar al otro tal como es, a sus raíces familiares y también a su destino, que es distinto del propio. El compromiso matrimonial profundiza todavía más el vínculo. Lo contrario del amor no es el odio, que al igual que el amor mantiene el vínculo, sino la indiferencia, Es en la indiferencia donde muere el vínculo y el desinterés sexual lo debilita.

La segunda piedra angular es la presencia. Es la experiencia de caminar juntos. Si uno de los miembros de la pareja no está presente, el otro se siente solo, no visto. A veces uno sigue “enredado” en una anterior pareja y esto hace que no esté del todo libre y presente para su actual pareja. También puede encontrarse inmerso en una dinámica de “mirar hacia atrás” y prestar más atención a su familia de origen que a su familia actual. Otro motivo de que uno de los miembros de la pareja esté ausente es la adicción al trabajo, al igual que cualquier otro tipo de adicción. Si la pareja se forma entre dos personas “ausentes”, no se vive la falta de presencia como una dificultad aunque, visto desde fuera, pareciera que dicha pareja vive “vidas paralelas” que una vida en común.

La tercera piedra angular es la responsabilidad. Una pareja es una relación entre iguales. Cada uno debe asumir su parte de la responsabilidad respecto a la relación. De esta manera ambos la cuidan. Cuando uno exige al otro que le dé lo que sus padres no le dieron, y se siente con derecho a ello, se coloca en una actitud infantil. De esta forma no se hace responsable de sus propias carencias y necesidades, cargando a su pareja con sus exigencias. De la misma manera, se crea una relación desigual cuando uno se siente responsable del otro, como si fuera su padre o su madre. A menudo estas dos actitudes se complementan, haciendo juego.

La cuarta piedra angular es el aprecio. Como aprecio al otro, también aprecio lo que me puede dar y lo acepto agradecido. Eso hace que me surja el impulso de devolverle algo mío, porque en el fondo me siento en deuda. Así se crea entre la pareja un intercambio rico, que la fortalece. Cuando no lo aprecio o lo desprecio – aunque le quiera – no me vale lo que me da, y por eso no siento la necesidad de devolverle algo mío. Se crea un desequilibrio entre el dar y el tomar que amenaza la continuidad de la pareja. Cuando los dos se desprecian, se produce un intercambio de descalificaciones, insultos, reproches,… Paradójicamente esto también fortalece la pareja, aunque se trate de un intercambio pobre.

El conjunto de estas cuatro piedras angulares hace que uno renuncie a las demás posibilidades de pareja en el mundo y a la fantasía de la felicidad perfecta. Esta renuncia es el tejado que protege el hogar. Como amo a mi pareja, la tomo como es. Como quiero estar presente, no voy a buscar otra relación. Mi responsabilidad por la continuidad de la pareja exige que me haga cargo de mis carencias personales. Y es finalmente el aprecio por mi pareja lo que me hace elegirla a ella. Porque así lo quiero”.

Fuente: http://www.psicologosclinicos.com

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad ( TDAH ) ( TDA ).

Conversación entre dos adultos escuchada en un supermercado:

 Adulto 1 (Mujer): Mi hijo no puede estarse quieto más de un minuto. Ese es el tiempo máximo que puede dedicar a estudiar o a hacer los deberes. Después se levanta de la silla y no para de moverse. Ya no hay quien le pille para que se vuelva a sentar. Voy a hablar con el psicólogo del colegio para que me diga que puedo hacer.

 Adulto 2 (Hombre): Al mío le pasó lo mismo. Fui con el niño a un neurólogo después de ver a dos psicólogos. Te van a decir lo mismo que a mí. Le recetarán una medicación, algo parecido a las anfetaminas, para que el niño se calme y pueda fijar su atención. Yo no le dí las pastillas. No creo que hagan mucho y me dan algo de miedo los efectos secundarios.

 Adulto1: No, si yo no quiero darle pastillas a no ser que lo diga un médico. Pero yo tampoco aguanto mucho más así. El niño suspende y nos está poniendo a todos muy nerviosos. Su padre no entiende nada y los profesores continuamente nos advierten de que no avanza, de que se queda atrás respecto al resto de la clase y de su conducta inadecuada.

 Cada vez más colegiales son diagnosticados con el ‘Trastorno por Déficit de Atención’ (TDA) que puede ir acompañado de hiperactividad (TDAH) o no. Ante todo, quiero dejar claro que en el caso de la hiperactividad no me estoy refiriendo a ésta como resultado de lesiones cerebrales causadas durante la gestación o el parto. Escribo no sobre una patología sino sobre las llamadas ‘disfunciones’, es decir comportamientos que no se ajustan ‘a lo que se espera o se considera como normal’. Hablamos de niños que antaño se calificaban como ‘culo-inquietos’ (hoy TDAH) y de los que siempre están ‘a la luna de Valencia’ o ‘a por uvas’ (los TDA).

 El problema del cambio de denominación radica en su consideración como enfermedad y la subsiguiente prescripción de fármacos para tratarla. ¿Por qué se presenta como enfermedad si no hay pruebas biológicas que la determinen? Ninguna conducta, ni siquiera una mala conducta, puede ser considerada una enfermedad. Es una estigmatización, no un diagnóstico.

 Si no hay patología, ¿por qué se medica? Me parece más lógico atender al individuo de forma integral, es decir en aspectos tales como el estudio de sus capacidades sensoriales, sus hábitos alimenticios y fundamentalmente su entorno familiar con todo lo que ello abarca. Hemos pasado de dar a nuestros descendientes agua de azahar como placebo para calmar sus estados eufóricos, a suministrarles sustancias que tiene idénticos efectos a las anfetaminas (metilfenidato) y que en el medio plazo provocarán adicciones similares a algunos estupefacientes. Los efectos secundarios son, cuando menos, muy inquietantes, como es bien visible en los Estados Unidos, país que lidera el consumo de estos fármacos.

 ¿No hay más solución que la toma de estos ‘remedios’? Dice Peter Breggin, médico psiquiatra de Harvard y director del Centro Internacional para el Estudio de Psiquiatría y Psicología: “Los psicoestimulantes tendrán un efecto intencionado en el niño que suprimirá la conducta autónoma, espontánea, social y juguetona provocando complacencia, docilidad, una sobre-focalización obsesiva y una conducta repetitiva. El uso extendido de estimulantes habilita a los adultos para dominar y controlar a los niños sin mejorar su propia condición de padre o profesor y sin mejorar la estructura de la familia, de la sociedad y de los sistemas educativos”.

 Comprendo la preocupación de las madres y padres que, alarmados ante ciertos procederes de sus hijos y con la información que les llega del colegio, acuden a profesionales de la medicina y siguen las recetas de éstos. Pero en los casos de los que estamos hablando, les animo a buscar soluciones alternativas naturales, sin efectos secundarios y de gran eficacia, aunque seguramente requerirán de más paciencia e implicación por parte de los progenitores. Generalmente demostramos una fe ciega en lo que consideramos más científico y ortodoxo, denostando lo más natural y obvio. Hemos dejado de confiar en la sabiduría ancestral y de nuestro propio cuerpo al estar totalmente desconectados de ellas.

 La atención del niño está dispersa y lo que nos toca averiguar es dónde tiene su mirada. El sistema educativo no ofrece contenidos interesantes y motivadores para estos cerebros inquietos, curiosos y altamente sensibles. Por otro lado, para nuestros vástagos la prioridad es su familia y ahí es donde muchas veces esta el quid del asunto pues es donde tienen fijada su atención. Aquí es donde nosotros como padres nos tenemos que involucrar. Tratamientos en los que trabaja toda la familia se han demostrado como muy eficaces. Existen métodos que abordan las dificultades en el aprendizaje que son consustanciales a un TDA o un TDAH y personas especializadas en estos trastornos.

 El metilfenidato y los compuestos derivados del mismo, son el nuevo ‘soma’ de este moderno ‘mundo feliz’. Ya advirtió Aldous Huxley sobre las consecuencias del suministro de aquella mágica sustancia que el Ministerio de Propaganda fomentaba para que nadie se saliera de un sano juicio y de un comportamiento adecuado. Una droga que garantizaba una felicidad sin mancha ni dolor, un estado del bienestar total y anestesiado, unos individuos adormecidos y con su individualidad y creatividad anuladas por completo. El escritor británico profetizó que las masas serían conducidas mansamente al matadero bajo los efectos letárgicos de los fármacos.

 Los seres humanos somos más complejos que las teorías que nos describen. Calificar a alguien como TDA o TDAH y prescribirle un psicofármaco para ‘normalizarle’ supone intentar un atajo lleno de socavones y de graves consecuencias. Albert Einstein, Thomas Alva Edison y Leonardo Da Vinci de haber nacido hoy, probablemente tendrían un diagnóstico de TDAH. Su genio hubiera quedado dormido y posiblemente hubieran vivido como personas “normales”. Frecuentemente a un TDAH viene asociado a personas muy originales e innovadoras y altamente creativas. Preservar su genialidad y no ‘estandarizarlos’ debería ser un objetivo para todos. No amargarles la infancia y adolescencia tachándolos de enfermos supone un primer paso. Como dice el profesor emérito de psiquiatría Dr. Thomas Szasz: “Debemos combatir la ‘coerción psiquiátrica’. Es una noble tarea en la que debemos perseverar a pesar de los obstáculos. Es una labor a la que nuestra conciencia nos obliga, a la que no nos podemos negar”.

Fuente: “El Confidencial” (Juan Perea) – http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/respetemos-ninos-puedan-ellos-mismos-20091124.html

 

 
 

desQbre – Bullying o Acoso escolar

El bullying o violencia escolar es un término que proviene de la palabra inglesa “bull” que significa toro, o sea que significa torear, desafiar, provocar.

Se trata del hostigamiento sistemático mediante insultos, amenazas y golpes, que suele hacer un alumno o un grupo de alumnos de una escuela a otro, que es una víctima que por lo general no se defiende.

Esta actitud de intimidación solapada, es practicada generalmente lejos de la mirada de los adultos y logra el objetivo de someter y abusar de esa persona en forma impune.

Este no es un fenómeno nuevo ya que existe desde hace mucho tiempo, pero ahora se produce con más frecuencia y con consecuencias más graves que antes, favorecido por el aumento de los niveles de violencia en las grandes ciudades y por un mayor descuido familiar debido a la ausencia de los padres en el hogar y al mayor porcentaje de familias disfuncionales que existen.

Recientemente un adolescente de la localidad de Temperley de solamente doce años se disparó una bala en la sien en su domicilio, supuestamente debido al hostigamiento del que era objeto.

Efectivamente, su abuelo adjudicó la responsabilidad de este hecho al colegio debido al acoso escolar que su nieto estaba sufriendo.

Este joven había pedido permiso a la directora para no asistir a las clases de gimnasia porque sus compañeros lo hacían objeto de atropellos, burlas y golpes, pero ésta se lo había negado no dándole ninguna importancia al asunto.

Aunque el acoso escolar es un tema que mortifica a muchos y hace miserable su vida en la escuela, es difícil que sea el único motivo para cometer un suicidio, salvo que se trate de alguien que además tenga otros problemas graves en su casa o que padezca de un trastorno psicológico serio.

Sin embargo, este hecho ha puesto en evidencia que si están dadas las condiciones necesarias, el acoso escolar puede desencadenar un suicidio y también generar un monto de violencia difícil de controlar en personas de carácter inestable que los puede llevar a cometer homicidios múltiples, como ha ocurrido repetidas veces en otras partes del mundo y lamentablemente también en nuestro país.

Hasta ahora, en general, los maestros o profesores no suelen darle importancia a los enfrentamientos que tienen los alumnos en los colegios secundarios y en las escuelas primarias; pero un hecho de esta naturaleza obliga a reconsiderar esta postura y a ser más cuidadosos en estos casos.

Existe un vacío legal sobre este tema que hace que el acoso escolar no sea considerado un delito, a pesar de las consecuencias extremas que puede ocasionar.

Estos hechos de violencia exigen crear el marco legal que garantice el derecho que tiene todo ser humano a la educación, sin sufrir discriminación, agresión o agravio alguno, que le impida asistir a clases con libertad y buena disposición, y le reste la oportunidad de desarrollo y crecimiento.

Estos chicos que son hostigados en la escuela por un grupo de vándalos, generalmente no los denuncian por temor, pero comienzan a manifestar su descontento negándose a asistir a clases.

Llegan a sufrir malestares físicos, insomnio, dolores de cabeza y trastornos abdominales; y suelen estar deprimidos y nerviosos y hasta cambian de carácter.

Pueden aparecer lesionados sin explicación, perder sus pertenencias y bajar su rendimiento académico.

Urge el tratamiento serio de este grave problema a nivel interdisciplinario dándole la importancia que merece para comenzar a tomar las medidas necesarias que eviten posibles repeticiones de este triste episodio que hoy enluta a una familia e involucra a una escuela en una tragedia.

Fuente: “La Nación”; “Violencia en las aulas”; “Bullying, un drama que crece en silencio”; Sebastián Lalaurette,; http:/psicologia.laguia2000.com

 

 
 

Niños estresados.

Cada vez más los niños son sobre exigidos con agendas repletas de actividades extra escolares, que no les dejan tiempo para jugar.

Como a los adultos, este estilo de vida que se observa en la clase media y media alta de sociedades urbanas, a los chicos les produce estrés.

Es una realidad que preocupa a maestros, pediatras y psicólogos cuando detectan en niños de siete a diez años trastornos similares a los de los adultos, como contracturas, dolores de cabeza y problemas gastrointestinales recurrentes que son signos de estrés, pudiendo presentar además problemas neurolingüísticos asociados al proceso de comprensión.

Carl Honoré, autor del libro “Bajo presión”, señala que estamos viviendo la época del “niño dirigido”, demasiado cuidado y controlado, y amarrado a una maraña de cursos, talleres y actividades varias reguladas, que hacen que los chicos se enfermen más por permanecer mucho tiempo en lugares cerrados y poco tiempo al aire libre, por falta de movimiento, por tener que asistir a largas jornadas escolares, por no poder jugar en forma espontánea y sufrir mucha presión, con padres a su vez exigidos que tienen altas expectativas puestas en sus hijos. Pero este deseo de los padres de que sus hijos los superen, tiene un alto costo en los niños.

Los padres de clase media no pueden dejar grandes herencias a sus hijos como para asegurarles el futuro, por eso se preocupan en darles por lo menos la oportunidad de una buena educación, para que se puedan defender en la vida.

Algunos chicos no son aptos para colegios de doble escolaridad bilingües, ya sea porque les resulta difícil o porque son demasiado inquietos como para prestar atención tanto tiempo.

Cuando el nivel de exigencia es mayor del que pueden soportar, los chicos se enferman, desafían a sus padres, se rebelan, se portan mal en la escuela y terminan desbaratando los planes de sus padres creando serios conflictos.

Estamos viviendo una época que se caracteriza tanto por el nivel de exigencia como por los desbordes y la irresponsabilidad generalizada de niños y jóvenes; y la falta de comunicación los convierte en bombas en potencia si no tienen la oportunidad de hablar de sus problemas.

Ni en la casa ni en la escuela tienen un espacio para reflexionar, un canal para decir lo que les molesta, porque tanto padres como maestros sofocan los conflictos castigando a quienes los provocan pero no los enfrentan, cuando en realidad pueden ser constructivos y útiles para promover los cambios necesarios y favorecer el crecimiento.

Hoy en día los chicos como los adultos tienen que llevar agendas para anotar todas sus ocupaciones y obligaciones; y hasta los cumpleaños les producen estrés, un festejo que debería ser espontáneo pero que se ha convertido en un complejo ritual rígidamente estructurado que no deja lugar para ser distinto.

El mercado no puede dejar de lado la potencial fuente de recursos que representan los niños, por lo tanto crea la necesidad de hacer ciertas cosas que todos creen que deben hacer para pertenecer y ser aceptados.

Es necesario reflexionar sobre lo pernicioso de estas prácticas que nos llevan a hacer lo que quieren otros y no lo que deseamos nosotros, discriminando entre lo que es manipulación y lo que se ajusta realmente a nuestros deseos y principalmente a los deseos de nuestros hijos.

Carl Honoré se pregunta hasta qué punto es beneficioso que los chicos se formen de tal modo en lo funcional, en el cumplimiento de los objetivos y en la necesidad de destacarse del resto, sin tener la oportunidad de disfrutar de un tiempo improductivo que le permita ver más allá de lo convencional conocido y poder ser así más creativos.

Fuente: “Bajo presión”; Carl Honoré. http:/psicologia.laguia2000.com

 

 
 
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Los primeros balbuceos

Casi sin darse cuenta, llega un día en que sucede. De repente, su hijo pronuncia sus primeras sílabas, como si tal cosa: ta-ta, ga-ga, pa-pa, ma-ma… El milagro del lenguaje es fruto de un complejo aprendizaje, en el que se ponen en marcha su cerebro, sus oídos, su aparato fonador, e incluso sus manos y su capacidad de gesticular. Y usted, aunque no lo sepa, puede hacer mucho por ayudarle.

“Existen muchos grupos de investigación trabajando sobre esto, pero aún quedan cuestiones no resueltas”, explica a ELMUNDO.es Pilar Prieto, del departamento de Ciencias de la Lengua de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Hasta ahora, por ejemplo, se consideraba que las primeras sílabas que balbucean los bebés alrededor de los siete meses de vida eran universales, “ahora sin embargo existen más estudios que muestran que esos primeros sonidos también están influenciados por la lengua del entorno”. Y cita incluso algún estudio que ha mostrado que hasta los llantos de los recién nacidos ya presentan ciertas características melódicas de su idioma materno.

En lo que sí existe cierto acuerdo es en que las primeras sílabas que saldrán de su boca están compuestas por un grupo de consonante y vocal, generalmente abiertas y bilabiales. Suelen ser fonemas duplicados, ga-ga, ba-ba, pa-pa, ma-ma, con los que el niño va ‘jugando’ y repitiendo rítmicamente antes de ir adquiriendo más complejidad. “Se ha observado que los primeros sonidos que emiten los niños en la mayoría de lenguas del mundo también son los más frecuentes en estos idiomas”, explica Montserrat Souto, de la Universidad de Santiago de Compostela. “Y eso no puede ser una mera coincidencia”.

Comprender antes de pronunciar

Lo que no está muy claro, como añade por su parte el logopeda Alfonso Igualada es si estos primeros fonemas tienen un ‘simple’ origen motor (“marcados por los movimientos innatos de abrir y cerrar la boca para succionar”) o forman parte de algo más ‘elaborado’, con intención comunicativa.

“No son teorías enfrentadas necesariamente”, aclara; probablemente sea una combinación de factores en los que, eso sí está claro, el entorno juega un papel fundamental. “No podemos olvidar que dos no se comunican si uno no quiere y la interacción del entorno con el niño es fundamental”, apunta. Y a veces, es el propio entorno, bromea Igualada, el que está tan predispuesto a escuchar hablar al niño “que le damos una importancia enorme a todo lo que hacen” y creemos oír papá y mamá de su boca cuanto antes.

Por eso, recomienda, no conviene obsesionarse con si el niño habla o a qué edad lo hace (“puede existir una horquilla de cuatro o cinco meses de unos a otros”), sino observarle en su conjunto. “A lo mejor está pasando por una etapa en la que está desarrollando más sus habilidades motoras, por ejemplo”, apunta Igualada. “Además, los niños comprenden muchas palabras antes de ser capaces de producirlas”, recuerda Souto.

“Los padres deben saber que hay una secuencia, un orden en la adquisición del lenguaje (igual que gatean antes de aprender a caminar)”, recuerda desde la Universidad de Jaén el psicólogo Carlos Gómez-Ariza. “Pero dentro de esa normal general existe mucho margen de variabilidad”, tranquiliza, “y que un niño tarde un poco más que otro en producir palabras no tiene porqué representar un retraso en el habla. Tal vez está recibiendo pocos estímulos de su entorno”, apunta este especialista; “o es un niño silencioso que está asimilando el lenguaje antes de lanzarse a producirlo”, añade Souto.

Cuentos y canciones

En esa interacción durante la etapa del ‘prelenguaje’, los especialistas recomiendan hablar con los niños y hacerlo con musicalidad, subrayando la entonación de las palabras, pero sin caer también en el balbuceo. “Es bueno utilizar una entonación marcada, con palabras cortas y mensajes claros, hablando despacio, subrayando el aspecto lúdico del lenguaje”, recuerda Igualada, “pero sin patrones incorrectos, llamando ba-ba al perro hasta que el niño cumpla los 15 años”, bromea.

En lugar de hablarles como si también fuesen bebés, recomienda Prieto, los adultos pueden utilizar otras herramientas como las rimas, versos, canciones y cuentos, que vayan familiarizando al bebé con el lenguaje de una manera más natural y lúdica al mismo tiempo.

“Si un niño pasa 10 horas con una persona mayor, o que incluso no habla su lengua”, explica García-Ariza, “es normal que vaya un poco más lento en su desarrollo. Pero eso no significa que tenga un problema”. A juicio de Souto, llevarles a una guardería puede ser un buen estímulo en estos casos. 

Los hitos del lenguaje

Siguiendo el ‘Manual de Psicología Infantil’ de Rosa Mª Rivas Torres y Eva Mª Taboada Ares, Montserrat Souto explica las etapas que, como norma general siguen los niños en su adquisición del lenguaje:

 

  1. Estadio prelingüístico(0-1 año): es normal que los niños no emitan ninguna palabra.
  2. Holofrástico(1-2 años): emiten sus primeras palabras, son el sentido de una frase (‘agua’ puede significar ‘mamá dame agua’).
  3. Sintáctico(2-4 años): aunque en esta etapa hay mucha fluctuación, pueden empezar a decir frases con dos o tres palabras (‘mamá agua’). Las primeras palabras suelen ser sustantivos y verbos; y sólo después aparecerán los adjetivos, adverbios y preposiciones.
  4. Avanzado (4-6 años): en este momento se produce la perfección del lenguaje en todos los ámbitos: mejora la fonética, se amplía su vocabulario y aumenta la longitud de las frases. Es aquí cuando tiene lugar el aprendizaje más complejo en todas las lenguas.

Fuente: “El Mundo” (María Valerio) – http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/05/04/neurociencia/1336132044.html

 

 
 
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Los Padres – Guía para aprender a tomar decisiones – La Inteligencia Ejecutiva

Guía para aprender a tomar decisiones

 

‘La inteligencia ejecutiva’ / José Antonio Marina / Edita Ariel / Año 2012 / 186 páginas / 15,20 euros

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José Antonio Marina, filósofo y pedagogo, lleva muchos años dedicado a investigar cómo mejorar la educación de los hijos, aprovechando lo que la ciencia ha averiguado sobre el cerebro humano.

Su Universidad de Padres, que funciona a distancia como la UNED, fue creada con ese objetivo, el mismo que se convierte en el eje de su último libro, ‘La inteligencia ejecutiva’, un volumen en el que descubre que para sacar provecho de la razón y las emociones hay que tener capacidad de tomar decisiones, de tener el timón bien amarrado, lo que no es fácil en una sociedad en la que sobran estímulos y falta tiempo para ejercer de educadores.

Marina se plantea esta obra como la bitácora de un imaginario Congreso Mundial de Inteligencia Ejecutiva, por el que van desfilando los más importantes neurocientíficos del momento, como Antonio Damasio, Rusell Barkley, o la investigadora Carmen Pellicer.

Con todos ellos debate y de todos saca importante información porque, como asegura, “dejar un capital educativo es la mejor herencia para los hijos”. De ahí que se centre en esta recién descubierta inteligencia ejecutiva, que ejerce de director de orquesta de las otras dos (la cognitiva y la emocional).

Una red diseñada por la educación

“Ahora, gracias a la neurología, vemos que es necesaria una inteligencia más integradora, que consiste en elegir las propias metas y gestionar los recursos para realizarlas”, asegura a ELMUNDO.es. La tiene, afirma, quien es capaz de iniciar planes y terminarlos, pero a la vez son capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias, quienes no tienen miedo a tomar decisiones.

“Cuando el cerebro humano evolucionó, creció el lóbulo frontal, que es mayor que en otros animales y organiza sus funciones. Es la sede de la inteligencia ejecutiva. Pero esa capacidad la adquiere el niño mediante la educación. Es como el lenguaje: todos podemos aprenderlo, pero si nos nos hablan, no lo usaremos nunca”, explica el autor.

Como todos los niños nacen impulsivos y caprichosos, aprender a controlar sus deseos es el primer paso, algo que cuando no se hace bien genera trastornos de atención. “Hoy tienen demasiados estímulos y esa sobreestimulación, sin una inteligencia ejecutiva, hace fallar el conjunto. Son niños que reaccionan rápido, pero luego no recuerdan nada”.

Marina alerta sobre el uso excesivo de nuevas tecnologías, como internet, que conllevan una nueva gestión de la memoria y la atención. “Los niños son hábiles en las multitareas, pero el canal que lleva toda esa información a la memoria a largo plazo no se amplía con internet y todo queda en un corto plazo que sirve para poco. Por eso hay que enseñarles lo que es importante memorizar y lo que no. Es la memoria de trabajo, que debe activarse cuando es necesaria”.

Entre las funciones de esta nueva inteligencia ejecutiva menciona, además de la memoria de trabajo, el control de impulsos, centrar la atención, la gestión emocional, tener metas lejanas, ser capaz de iniciar la acción y perseverar en ella, tener flexibilidad mental y la llamada metacognición, que es la reflexión interior sobre cómo pensamos.

Retraso en los adolescentes

Se activan, dice, desde los seis meses, pero es a los 20 meses cuando se establecen enlaces entre lóbulo frontal y los centros emocionales. “Las últimas investigaciones indican que un entorno educativo favorece cómo se crean estas vías, que acaban de madurar en la adolescencia. Ahora se ha comprobado que esos lóbulos frontales retrasan esa maduración a los 20 años, y se debe a que no estamos educando a los hijos en la responsabilidad. Luego la educación está en el núcleo duro de la formación física del cerebro”, argumenta.

Afortunadamente, los errores educativos son reversibles, porque el cerebro humano es muy plástico, pero defiende que “siempre es mejor educar que reeducar”.

Esos errores son los que se reflejan en conductas con déficit de atención o hiperactivas, que asegura que ya tienen entre el 10 y el 12% de la población escolar. “Estos niños de mayores serán vulnerables porque no aprenden a soportar la frustración. Vivirán sólo el presente y tendrán más dependencias porque cuanto más débil sea su estructura ejecutiva, más se agarrarán a algo que les organice la vida. Si a ello se une la falta de empatía por el dolor ajeno, el 50% serán agresivos”

Por ello cree que la educación debiera ser una prioridad absoluta de cualquier Gobierno. “El problema es que estamos en buen momento teórico, en el que sabemos mejor qué hacer para tener hijos educados en sus máximas posibilidades, pero malo en la práctica por falta de recursos“, argumenta.

Aún así, al final, aprobaría al 40% de los padres. “Son los que son afectivos y exigentes a la vez. Pero no son los únicos responsables. El entorno cuenta y es importante influir también en él”, concluye. El otro 60% está suspenso.

Fuente: “El Mundo” (Rosa M. Tristán) / http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/04/ciencia/1336146643.html

 

 
 
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“Sin la insensatez adolescente, nos habríamos extinguido” – Iroise Dumontheil

“Sin la insensatez adolescente, nos habríamos extinguido”

Iroise Dumontheil, estudiosa del cerebro adolescente

Sistema educativo

Pese a que la doctora Dumontheil ha dejado la adolescencia no hace demasiados años…, es hoy una de las máximas autoridades mundiales en el estudio de las bases neurológicas y bioquímicas del cerebro humano en esa fase tan singular de la existencia: la adolescencia. Me explica que el cerebro está en ese momento muy sensible a la recompensa inmediata, a la influencia de los iguales, a la baja autoestima y a la ansiedad: evidencias científicas muy relevantes para ayudarnos a replantear con eficacia nuestro sistema educativo. Por eso el Centre d’Estudis Jordi Pujol ha invitado a la doctora y le ha pedido que comparta los últimos hallazgos de la neurociencia sobre el cerebro adolescente.

¿Qué pasa si le chillo a un adolescente?
Lo vivirá tan intensamente que su amígdala (cerebro profundo) generará una respuesta emocional exacerbada.

¿Qué tiene de singular un cerebro adolescente?
Se aceleran y maduran funciones cognitivas complejas antes inexistentes: se verifican cambios en ciertas regiones cerebrales.

¿Qué cambios?
En la materia blanca y en la materia gris.

¿Qué es la materia blanca?
La sustancia que recubre las conexiones largas cerebrales: se incrementa su volumen, y así las señales eléctricas cerebrales viajan con más celeridad. Consecuencia: ¡más sensibilidad para lo emocional y lo relacional!

¿Y qué pasa con la materia gris?
Compone la superficie cerebral, el córtex: ahí observamos una poda en las conexiones.

¿Una poda?
Cuando somos bebés superconectamos nuestro cerebro con muchas conexiones…

Una esponja de gran capacidad.
Sí, y luego podamos las conexiones menos frecuentadas: tus experiencias las moldean.

Unas se musculan, otras desaparecen.
Y en la adolescencia culmina el proceso de maduración del córtex prefrontal: es la zona que refrena y controla impulsos, que filtra y modera emociones, que calibra las consecuencias a largo plazo… y que planifica.

¿Y qué sucede ahí en la adolescencia?
Que madura más despacito que la materia blanca: ¡y este décalage genera los aspectos más característicos de la adolescencia!

¿A qué aspectos se refiere?
Incapacidad para planificar y para medir las consecuencias de los propios actos a largo plazo. Preponderancia de las emociones y de los vínculos con un grupo de iguales…

O sea, materia blanca hiperexcitada…
… para la intensidad emocional…, ¡mientras la materia gris aún no modera ni controla!

¿Me entiende mi hijo adolescente cuando le digo “cuidado con lo que haces”?
No. Tú le dices: “Si haces esto, pasará esto, y luego esto, y luego esto”. Tú lo ves claro… ¡Pero él no puede verlo! No puede sopesar las consecuencias de sus actos a largo plazo.

¿Qué otras conductas vienen determinadas por ese cerebro adolescente?
Lo más importante es el grupo de amigos. No es que el adolescente sea rebelde con sus padres: es que su bioquímica pide individuación, independencia, ¡y por eso sus iguales son tan, tan importantes! El adolescente necesita apartar a sus padres… para ser él.

Y a menudo hace tonterías.
Sí, porque sólo es capaz de manejar el corto plazo. Tiene magnificados los resortes bioquímicos de la recompensa rápida.

¿Es la adolescencia una fase necesaria?
Sin ese cerebro insensato, ¡quizá nos habríamos extinguido como especie! La insensatez llevó al adolescente primitivo a cazar, guerrear, buscar pareja… Y llegar hasta hoy.

¿Y hasta cuándo dura la adolescencia?
La maduración de la materia blanca culmina hacia los 18 años. ¡Y la de la materia gris, hacia los 25 años! Me admira lo que dijo Shakespeare, conocedor del alma humana.

¿Qué dijo?
“Entre los 12 y los 23 años no hacemos más que pugnar contra los adultos y preñarnos”.

Hoy parece que hasta los 30 años…
Cuestión sociocultural: en otras culturas, a los 15 años el adolescente se independizaba, cazaba, se emparejaba, se reproducía…

¿Es verdad que el adolescente necesita dormir más horas que el adulto?
Hay un retraso en la hora de adormecerse el cerebro: se duerme más tarde, pero como tiene que madrugar para ir a estudiar… ¡acumula cansancio! Y lo palía el fin de semana.

¿Influyen más las drogas en un cerebro adolescente que en un cerebro adulto?
¡Sí! A mayor juventud y a mayor consumo de sustancias tóxicas (alcohol, marihuana, anfetaminas, cocaína…), ¡más probabilidad de una esquizofrenia o una psicosis! El 75% de las enfermedades mentales se declara antes de los 24 años: ¡las drogas las aceleran!

¿Podríamos mejorar el sistema educativo a partir de estos hallazgos neuronales?
Sí: expliquemos al adolescente que su cerebro es muy flexible, ¡capaz de aprenderlo todo! Y desterremos lo de “no sirvo para esto”, ¡porque es falso! Démosles autoestima.

¿Qué otras medidas aplicaría?
Buscaría propiciar el aprendizaje del adolescente mediante la aprobación y recompensa de sus iguales, ¡tan importantes para él!

¿Y les quitamos las pantallitas?
No. El cerebro está siempre sintonizándose con su entorno, ¡y el entorno ahora son las pantallitas! Aprecie las ventajas. Videojuegos: mejoran la inteligencia espacial y los reflejos. Facebook: interactúan con iguales.

Pero tantas horas, tantas horas…
Pacten padres e hijos, acótenlas para liberar tiempo para otras actividades, eso sí…

Decimos que los adolescentes son indolentes, informales…
… inconstantes, maleducados…

Pues diga ahora algo positivo de ellos.
Sociables, amorosos, emotivos, sexuales, estimulados…

¿Es la vejez una segunda adolescencia?
Ja, ja… Es verdad que se verifica una cierta desinhibición en el córtex prefrontal que bien pudiera justificar esta comparación…

¿Se fija nuestra personalidad durante la adolescencia?
Se construye. Y todo está abierto. ¡El adolescente tiene su destino en sus manos! Díselo.

Fuente: La Vanguardia (Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet) – http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120514/54292662136/iroise-dumontheil-sin-la-insensatez-adolescente-nos-habriamos-extinguido.html

 
 
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El Psicoanálisis y los Cuentos de Hadas

Bruno Bettelheim, célebre psicólogo infantil, se interesó en la influencia que podían ejercer los cuentos de hadas en los niños y llegó a la conclusión que tiene una extraordinaria importancia para la formación moral e intelectual de los niños.

A la luz del Psicoanálisis y la atención de niños durante muchos años pudo llegar a corroborar el importante papel que desempeñan estos cuentos en sus vidas.

Sostenía que la tarea más importante en la educación de un niño es la de ayudarle a encontrar sentido a la vida y a comprenderse mejor él mismo y a los demás a fin de lograr satisfactorias relaciones llenas de significado.

Para que un cuento atraiga la atención de un niño, éste debe ser divertido y además le debe causar curiosidad. Para enriquecerlo la historia debería estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su inteligencia, esclarecer sus emociones, y ayudarlo a reconocer sus dificultades sugiriéndole las soluciones a los problemas que lo inquietan, fomentando su confianza en si mismo y en su futuro.

Los cuentos aportan importantes mensajes tanto a nivel consciente como inconsciente.
Al hacer referencia a los problemas humanos universales, estas historias hablan a un pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que al mismo tiempo lo liberan de sus pulsiones inconscientes.

Muchos padres están convencidos de que los niños deberían conocer únicamente el lado bueno de las cosas, para evitarles sufrimientos o preocupaciones tempranas. Sin embargo, los cuentos de hadas les transmiten, que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, y que si uno no huye y se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, puede llegar a dominar todos los obstáculos.

Los cuentos de hadas suelen plantear, de modo breve y conciso, un problema existencial. La maldad está siempre presente igual que la bondad, pero nunca en una sola persona sino en dos personajes diferentes.
En los cuentos de hadas el malo siempre pierde, de modo que la convicción que se transmite es que el crimen no resuelve nada y de esta manera es una persuasión mucho más efectiva que la enseñanza de normas morales.

El héroe es la figura más atractiva que favorece la identificación e imprimen en el niño las huellas de la moralidad con más fuerza que cualquier enseñanza.

Los personajes de los cuentos de hadas no son ambivalentes, es decir que no son buenos y malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad.

Cenicienta es buena y las hermanastras son malas, ella es hermosa y las otras son feas, ella es trabajadora y las demás perezosas.

Esta particularidad ayuda al niño a comprender más fácilmente la diferencia entre ambos caracteres.

Las ambigüedades no deberían plantearse hasta que no se haya establecido una personalidad relativamente firme.

De acuerdo a lo que antecede resulta interesante tener en cuenta la importancia que puede tener en los niños la oportunidad de conocer los antiguos cuentos de hadas que no todos tuvimos la oportunidad de conocer en el momento adecuado.

Fuente: http:/psicologiayelser.blogspot.com.ar

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Psicología Infantil – Amigos Imaginarios

Los amigos imaginarios son amistades invisibles que tienen los niños y algunos jóvenes, que los padres descubren cuando encuentran a sus hijos compartiendo sus juegos o su comida con otro niño inexistente para ellos.

Uno de cada tres niños de tres a siete años tiene un amigo imaginario que los otros no ven. Esto no es algo que debe preocupar a los padres, al contrario es un fenómeno que estimula la creatividad y ayuda al niño a superar dificultades difíciles en su vida. Sin embargo los padres suelen consultar con un psicólogo cada vez que se les presenta esta situación con uno de sus hijos, aunque al niño le haga bien.

La pregunta más común de los padres es si deben continuar aceptando esa fantasía o si deben tratar de que el niño la ignore.

Dado que todos los estudios científicos sobre este tema coinciden en afirmar que este tema no es motivo de preocupación alguna, lo mejor será seguirles la corriente y enterarse de sus conversaciones para poder comprobar si se trata de una forma de compensación relacionada con alguna carencia que esté sufriendo el niño, y no contrariarlo, ya que el amigo imaginario se relaciona con la circunstancia que está atravesando ese niño.

Algunos investigadores afirman que casi todos los niños han tenido un amigo imaginario en algún momento de su infancia pero que pudo haber pasado inadvertido por los padres y que posteriormente tampoco los mismos niños recuerdan.

Los niños no sólo pueden tener amigos imaginarios sino también animales, magos o superhéroes imaginarios, de todos los tamaños y a veces tan pequeños que pueden llevarlos en los bolsillos.

Los niños suelen considerar a sus muñecos o peluches compañeros imaginarios, con quienes pueden mantener una conversación y darles una identidad determinada.

Entre el 20 o 30% de los niños y jóvenes inventan un amigo imaginario; y aunque sirven para superar contrariedades, los niños maltratados o abandonados no los tienen, porque las experiencias traumáticas suelen bloquear la creatividad y el gusto por el juego.

En 1895, Clara Vostrovsky de la Universidad de Stanford, conoció a una joven que convivió con un grupo de amigos imaginarios hasta su adultez.

Las personas que tienen estas experiencias saben que su amigo no es real y que sólo existe para ellas.

Es importante diferenciar un amigo imaginario de una alucinación patológica producto de una psicosis, que en este caso se caracteriza por ser atemorizante y persecutoria.

Un amigo imaginario en cambio, se vive como alguien que ayuda y defiende, puede ser transformado, cambiado y manipulado y decidir cuánto tiempo va a durar.

Es curioso ver cómo estos niños suelen describir con mucho detalle las características personales de sus amigos imaginarios, que por supuesto también tienen nombre.

Un estudio realizado en la Universidad de Oregon dirigido por Marjorie Taylor, dio como resultado que el 70% de los niños entre 5 y 6 años, que tenían amigos imaginarios, eran hijos únicos o primogénitos, o sea niños que parecen empezar esa amistad porque se sienten solos.

Otro estudio demostró que los amigos imaginarios suelen aparecer en momentos de la vida en que se producen cambios importantes, como el nuevo embarazo de la madre, el nacimiento de un hermano, o si uno de los progenitores se ausenta del hogar por mucho tiempo.

Los amigos imaginarios también aparecen cuando los padres de un niño se separan o cuando cambian de domicilio y los obligan a perder a sus amigos.

Es evidente que los niños y también los jóvenes que tienen amigos imaginarios compensan los sentimientos de soledad, pérdidas afectivas o falta de atención.

Los niños imaginarios suelen desaparecer cuando el niño logra relacionarse con otros niños o cuando se adapta a su nueva situación luego de una pérdida.

Los ancianos pueden crear amigos imaginarios, principalmente cuando se quedan viudos; fenómeno que aún no ha sido bien estudiado.

El psiquiatra Kenneth Shulman tuvo tres pacientes de más de ochenta años que veían a sus cónyuges que habían fallecido, pero no deseaban compartir esta experiencia con sus familiares.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.49/2011, “Amigos imaginarios”, Inge Seiffge-Directora de psicología evolutiva en el Instituto Psicológico de la Universidad de Mainz. http:/psicologia.laguia2000.com

 

 
 
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Una aplicación de iPad ayuda a niños autistas.

Las familias con niños autistas cuenta con una nueva herramienta: AutisMate, una aplicación de iPad que ayuda a promover actividades sociales y de comunicación a personas con este tipo de trastorno. La aplicación fue creada por Jonathan Izak para ayudar a su hermano de 10 años de edad, Oriel, y a otros niños con autismo que tienen dificultades con la comunicación.

Esta aplicación podrá almacenar grabaciones de voz, sonido, imágenes y videos para representar escenas virtuales que ayuden a socializar y a comunicarse a las personas que padecen este trastorno, del que se desconocen sus causas y la cura.

Izak explica que creó su producto porque las soluciones de hardware existentes eran muy limitadas: “Son grandes, voluminosos y caros. Algunas de ellas pueden costar entre 9.000 y 12.000 dólares, y sólo proporcionan una funcionalidad limitada.”

“AutisMate es una plataforma que permite a padres, maestros y terapeutas crear escenarios virtuales usando imágenes, videos y sonidos propios… incluso símbolos y voces sintetizadas personalizadas por los usuarios”, explica en entrevista virtual el creador de esta aplicación Jonathan Izak.

Una de las principales características de este software es que se pueden descargar escenarios similares a los de la ubicación del niño por medio de GPS, así el niño interactúa en lugares virtuales familiares y mejora sus habilidades. “Por ejemplo, si el menor se encuentra en casa, se le presentan escenarios de su cocina, cuarto y otros escenarios de su hogar. Cuando está en su escuela, él puede elegir escenarios como su salón y lugar donde come”, detalla Izak.

La aplicación, creada en conjunto con patólogos del habla, terapeutas de la conducta, maestros y padres de familia, tiene la finalidad de que el niño autista adquiera mayor independencia. La aplicación, cuyo costo es de 49.99 dólares, se encuentra, por ahora, disponible en AppStore y en inglés, pero planean hacerla compatible con las tabletas Android, así como desarrollarla en otros idiomas.

Fuente: http:www.psiquiatria.com

 

 

 
 
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