Cómo ayudar a los niños a resolver sus conflictos de forma adecuada

resolver-los-conflictosLos conflictos pueden definirse como problemas o dificultades que surgen tanto dentro de nosotros como en nuestras relaciones. Y a pesar se la incomodidad que a veces nos generan, forman parte de la vida de toda persona.

¿Por qué surgen los conflictos?

En las relaciones, es habitual que surjan conflictos, que ponen de manifiesto un desacuerdo o la divergencia de intereses entre las personas. Estas situaciones pueden ser grandes oportunidades para afianzar la relación con nosotros mismos y con los demás.

Podemos aprovecharlas para potenciar nuestra capacidad empática, ponernos en el lugar del otro, afianzar nuestros limites, nos permiten relacionarnos con la seguridad de coexistir en la relación, mejorar nuestras habilidades de comunicación, etc.

En las relaciones paterno-filiales es frecuente que surjan conflictos, y estos pueden deberse a diferentes razones:

  • El cerebro de los niños madura durante un proceso lento que acaba en la adolescencia, lo que en ocasiones dificulta la negociación, ya que la capacidad reflexiva de nuestros hijos no siempre está accesible.
  • Los intereses y los ritmos de padres e hijos, en ocasiones son difíciles de compatibilizar. Ej:. Nuestro hijo quiere jugar y nosotros que se duche.
  • Diferencias intergeneracionales. Ej: No nos parece adecuado que nuestro hijo vista de una determinada forma y el alega que todos sus amigos lo hacen.
  • Las prisas, el cansancio o el estrés puede que afecten a nuestra paciencia y a nuestras intenciones. Ej: Quiero educar a mi hijo de un modo regulado, pero pierdo el control cuando le he dicho 5 veces que se ponga el pijama.

Formas de afrontar los conflictos

En función de los recursos con los que contemos y las experiencias vividas, entre las que incluimos la educación, vamos a desarrollar unas tendencias u otras para afrontarlos. Esto no significa que siempre reaccionemos de la misma forma, pero si hacemos un ejercicio de introspección, podemos reconocer ciertos patrones familiares en nuestras conductas.

Hay personas que se sienten sobrepasadas o incomodadas ante los conflictos y tienden a evitarlos, ya sea cediendo ante las demandas o necesidades de la otra persona o intentando evadirse. En el primer caso, el coste de nuestra reacción será elevado, ya que nuestras necesidades y deseos pasaran a un lugar poco prioritario, y como sabemos, si este desequilibrio no es puntual va a afectar a la imagen que tenemos de nosotros mismos y a nuestro bienestar emocional. Ej: Un niño cede la elección de los personajes del juego o los juguetes a los demás, en gran parte de las ocasiones se quedará con aquello que los demás no han querido.

En el segundo caso, intentar evitar los conflictos no nos asegura que lo consigamos. En ocasiones, si el aprendizaje de una situación no se produce cuando el conflicto es pequeño, la vida nos da la oportunidad de resolverlo mostrándonoslo con mayor claridad. Ej: Nuestro hijo se retrasa 10 minutos en la hora de llegada y no le decimos nada, es probable que en próximas ocasiones el tiempo del retraso aumente.

En otras ocasiones, la persona se siente fuerte en las confrontaciones y tiende a imponer sus necesidades, deseos u opiniones mediante la autoridad, pudiendo incluso llegar a mostrarse agresivo (física o verbalmente). Ej: Una persona sube el volumen de la voz o utiliza un tono imperativo o vehemente para reclamar la razón de sus argumentos.

También existen personas que utilizan el diálogo como medio para negociar y llegar a acuerdos, con ellos mismos o con otras personas. Ej. Estoy muy cansado, pero me queda bastante trabajo para poder acabar, voy a continuar media hora en la que me propongo terminar los ejercicios 3 y 4 y hago un descanso de diez minutos.

Recursos para manejar de forma adecuada los conflictos con nuestros hijos

  • Identificación de interacciones inadecuadas: si identificamos aquellas situaciones que con mayor frecuencia generan dificultades en la relación, podremos analizarlas con mayor detalle y detectar que elementos podemos modificar. Ej: Por las mañanas cuando tenemos que salir de casa para ir al colegio solemos tener problemas y terminamos todos enfadados. Podemos preguntarnos ¿qué es lo que hace que comencemos a descontrolarnos? ¿La presión por llegar tarde, los desacuerdos en cuanto a la ropa, bocadillo, etc.?
  • Puesta de límites o soluciones: atrevámonos a probar, quizá no encontremos la solución a la primera, pero intentarlo nos ayudará a estar un paso más cerca de ella. Ej: Puede que si nos levantamos 10 minutos antes y dejamos la mochila con todo los necesario preparada por la noche, me sienta más tranquilo y tolere mejor el ritmo de mi hijo.
  • Análisis de la eficacia de las soluciones: es importante que analicemos si las propuestas realizadas ayudan a resolver los conflictos y que pongamos atención en la aparición de otros. Ej. Los niños tienen mucho sueño por la mañana y es muy costoso levantarlos antes, se quejan, intentan negociar, tenemos que repetírselo muchas veces, etc. ¿Qué podría ayudar a que les costara menos levantarse?
  • Desarrollo de recursos creativos para la resolución de conflictos: la imaginación y el humor, suelen ser grande aliados en la solución de conflictos. Ej. Levantarnos con su música preferida, hacer una gincana con las actividades cotidianas, inventarnos cuentos o actividades relajantes que les animen a irse pronto a la cama y a descansar.
  • Desarrollo estrategias para el incremento de interacciones satisfactorias: en ocasiones el ritmo de vida que llevamos hace que las interacciones negativas ocupen mucho espacio en la relación con nuestros hijos. Pasamos gran parte de nuestro tiempo indicándoles lo que tienen que hacer o corrigiendo lo que no han hecho bien. Por lo que es importante que en ocasiones podamos proponernos parar y dedicar tiempo a hacer cosas que nos diviertan y nos permitan compartir momentos especiales con nuestros hijos. Ej. Los viernes por la tarde hacemos el periódico de la familia, en el que cada uno cuenta algo interesante que le haya pasado o haya aprendido durante la semana, una vez al mes vamos al teatro en familia, etc.

Las experiencias que vivimos conforman nuestra personalidad y la imagen que tenemos de nosotros, de las personas que nos rodean y del mundo, por lo que dedicar tiempo a construir recuerdos gratificantes con nuestros hijos es el mejor de los regalos.

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Autora: Rebeca Recio Berlanas – elconfidencial.com

Dar y recibir cumplidos

Un cumplido sincero, dicho con satisfacción, puede proporcionar tanto placer al receptor que realmente es una lástima que a la mayoría de las personas le cueste tanto hacer algo tan sencillo. Adquiera la costumbre de hacer cumplidos, no los reserve para ocasiones especiales. 

Tanto si felicita a un compañero por el buen trabajo que ha hecho como si le dice a su hija que le encanta el dibujo que ha traído de la escuela, estará fomentando felicidad y sentido de realización en la vida de la otra persona. La energía positiva que se desprende del sentido de realización puede impulsar a una persona a llevar a cabo cosas aún más importantes en el futuro.

Volviendo de nuevo a la primera sección y al modo en que la educación y las circunstancias imbuyen en muchas personas el sentimiento de que son unas fracasadas, al ayudar a los demás a considerarse importantes puede propiciar la ruptura de un molde negativo que ha impedido el progreso de esa persona durante años. Y todo por un cumplido sincero.

Por supuesto, es importante que los cumplidos sean sinceros. El receptor pronto se dará cuenta si el halago es falso y dudará de su sinceridad (y por con siguiente perderá la confianza en usted), o pensará que va con segundas intenciones.

Si va a hacer cumplidos a otras personas también ha de aprender a aceptarlos. Muchas personas tienden a menospreciarse, a sentirse «indignas». ¿Cuántas veces ha oído a alguien responder a un cumplido con un comentario desvalorizador?


«Hoy te queda muy bien el pelo.»

«Oh, no, me queda fatal.»

Lo único que hace falta es un sencillo «gracias» y una sonrisa; así, tanto el que dice el cumplido como el que lo recibe estarán satisfechos.

Pueden ser cambios en su aspecto, conducta, rutina, metas o ideas. Las circunstancias, las opiniones ajenas y a veces los medios de comunicación han contribuido a nuestras ideas preconcebidas respecto a quienes nos rodean. 

Que un joven vista con cuero y botas de militar no significa que sea un posible delincuente, del mismo modo que una viejecita de cabellos plateados no tiene por qué ser dulce y agradable; no obstante, la costumbre de encasillar a las personas puede llevarnos a juzgar a la gente según su aspecto físico.

Si pretende convertirse en una persona asertiva, debe ponerse la meta de cambiar algunos aspectos de su carácter o de su vida. Puede cambiar su forma de vestir, ir a la escuela nocturna o cambiar su conducta en determinadas situaciones. Empiece ahora y elija algún aspecto de su vida que desee cambiar. Refuerce su compromiso escribiendo los detalles del cambio que está proyectando:

. ¿Qué cambio intento hacer?

. ¿Con qué problemas me voy a encontrar?

. ¿Cuáles serán los beneficios?

. ¿Cuándo voy a empezar?


LA COMUNICACIÓN

La persona asertiva es buena comunicadora, (que reconoce la importancia de la opinión ajena, sabe escuchar). Esto implica comprender no sólo lo que se dice, sino también la comunicación no verbal (lenguaje corporal). Tiene la capacidad de iniciar y mantener una conversación con calma y diciendo lo que verdaderamente siente.

Dado que la comunicación es tan primordial, es importante darse cuenta de que las «conversaciones insignificantes» también tienen su importancia. No hemos de estar siempre hablando de temas trascendentales. 

Las charlas triviales sobre el tiempo, las vacaciones o los niños son una forma de crear un vínculo con los demás. Las personas que no se pueden comunicar a este nivel sólo pueden «hablar a» en lugar de «hablar con». Puesto que a nadie le gusta que siempre le estén sermoneando, es fácil que se genere resentimiento en el receptor.



LA NEGOCIACIÓN

La capacidad de negociar es una de las características esenciales de la persona asertiva. Si el mundo fuera perfecto y todos fuéramos asertivos, la negociación y el compromiso serían mucho más frecuentes.

A fin de poder negociar en cualquier situación, es importante comprender a la otra persona. Al fin y al cabo tiene tanto derecho a tener su opinión como usted. Si tiene alguna indicación clara de sus sentimientos, demuéstrele que es consciente de ellos. Puede decir algo como: «Ya veo que eso te preocupa» o «Comprendo tu punto de vista». Si no está seguro de cómo se siente o de cuál es su postura, no tema pedir una explicación.

Pase lo que pase, incluso si la persona pierde los nervios o se emociona demasiado, conserve la calma. Si se da cuenta de que usted se está poniendo tenso, concéntrese en relajar los músculos, especialmente los de los hombros y las mandíbulas, que es donde más rápidamente se acumula la tensión. Respire profunda y rítmicamente, esto le ayudará a mantener el control.

Si va a negociar, tendrá que hacerlo desde una posición de fuerza, así que asegúrese de disponer de cualquier prueba que sea necesaria para respaldar su punto de vista. No permita acusaciones u opiniones superfluas sobre el tema que se está tratando duran te la conversación. Si la otra persona se va por las ramas, hágala volver al tema con educación pero con firmeza.

Es posible que llegue a un punto en el que considere oportuno proponer un compromiso. Esto nada tiene que ver con rendirse o ser pasivo. No vale la pena ser testarudo si no hay una buena razón para ello, y probablemente descubrirá que llegar a una solución satisfactoria para ambas partes era más sencillo de lo que pensaba, sin que sienta que se ha visto obligado a dar su brazo a torcer.

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Fuente: Elia Bernabeu – Centro de Psicología Elia Bernabeu

¿Por qué posponemos el cambio?

¿Para qué sirve examinar nuestra vida a pocos días de terminar el año? El objetivo no es sentir nostalgia. Es el momento de revisar si la vida que llevamos es las que nos propusimos tener. Unos estarán satisfechos, sin embargo otros sentirán un vacío desconcertante incluso a pesar de importantes logros.

¿Queremos repetir las experiencias que deja este año?

Para aquellas personas que se encuentran disconformes con lo alcanzado sea por crisis de salud, económicas, familiares o relacionales. Les invito a preguntarse ¿Qué le llevo a ese camino? ¿Tiene una visión clara a dónde se dirige o lo que desea para sí? Este es el objetivo de diseñar un proyecto de vida. Nos permita revisar si seguimos los pasos que nos llevara a la meta que nos planteamos en el principio del año, de una etapa o de una transformación.

Para esto es necesario estar conscientes de quienes somos. Cuáles son los talentos personales como independencia, creatividad, paciencia entre muchos que se posee. Cada persona tiene un potencial que le ha permitido alcanzar logros ¿Cuál es el tuyo?

Algunas personas al ver en retrospectiva abandonan un sistema de vida que dejó de funcionar, y encaran un divorcio, la pérdida del empleo, una enfermedad delicada o la ausencia de un ser amado que se fue en la muerte. Todas estas situaciones crean zozobra porque sacan a  la persona de su zona de comodidad, es fácil acostumbrarse a las personas, situaciones o lugares si no generamos cambios en la vida.

Aún para otras personas, este año les recuerda que soportan una relación abusiva desde tiempo atrás. Y dirán: “Nunca quise vivir así” “Ya no tengo opciones”. Aquellas personas que se encuentran en tales relaciones es importante que sepan: Para cambiar algo que disguste es necesario saber ¿Quién se es? ¿Con qué se cuenta? ¿Qué habilidades posee? En pocas palabras ¿Cuáles son esas cualidades que le dan valor?

Para ordenar nuestra vida hay que empezar por reconocer nuestro valor como persona ya que uno de los factores que impide dar el paso adelante es

EL MIEDO

Al comenzar un nuevo año nos sumergimos en la rutina olvidando las metas planteadas.  Algunos se entusiasman en el gimnasio para eliminar el peso ganado por las comidas tradicionales navideñas, otros, visitan al médico luego de algún susto momentáneo de estos días. Pero la mayoría, deja en buenas intenciones los propósitos que  el 31 de diciembre se prometieron. Y aún, están las personas que no ven salida a su situación: desempleo, divorcio, maltrato familiar, enfermedades terminales.

Cada uno enfrenta una dificultad con la que debe lidiar. Unos buscan ayuda en amigos, líderes religiosos, abogados, y otros en psicólogos. Algunas personas prefieren ver el problema en otra persona y no en sí mismos. ¿Por qué? Porqué implicaría que tienen responsabilidad en la situación que viven y por ende, que pueden cambiar la posición de víctima, pero el miedo les paraliza a tomar acción.

PERO ¿QUÉ ES EL MIEDO?

Es una emoción intensamente desagradable, provocada por una percepción de peligro. Esta percepción se origina de un pensamiento que puede basarse en situaciones reales o ficticias. Por ejemplo, es distinto el origen del miedo de la persona que cree que al salir a la calle se va a enfermar porque se expone a bacterias, a una persona que su esposo le pega constantemente y le amenaza con matarla.  El primer miedo, se basa en una idea producto de la fantasía, mientras la segunda situación se basa en hechos.

Sin embargo, la mayoría de las personas experimentan distintos tipos de miedos:

• Miedo al abandono
• Miedo al rechazo
• Miedo al fracaso
• Miedo a quedarse solo
• Miedo a ser diferente

Estos miedos se originan en  ideas o fantasías relacionadas con el cambio. Por lo que tales personas se enfocan en agradar  a otros, aún a pesar de que sus acciones le ocasionen intenso malestar. Se teme a lo desconocido. Se basa en la inseguridad. Sin embargo, es necesario distinguir los efectos del miedo en el ser humano.

El aspecto positivo del miedo, es cuando actúa como un mecanismo de alarma ante el peligro inminente de daño físico lo que nos permite escapar o actuar en función de nuestra sobrevivencia.

El lado negativo es aquel que genera angustia y es paralizante. La manera más eficaz de enfrentar el miedo radica en reconocer su existencia para lo cual es necesario que observemos cual es nuestra conducta ante distintos eventos y que pensamos al momento de sentir angustia o miedo.

Dado que el miedo descansa en la inseguridad personal es necesario informarse cuando se está ante un proyecto a realizar, una entrevista, o una situación en la que se debe tomar decisiones. Informarse es clave ante las decisiones, Ser realistas en cuanto al desempeño, permítase equivocar. Nadie es perfecto. Por más que pueda cubrir los distintos escenarios posibles existirán situaciones en las cuales no se obtiene la información completa que permita una decisión acertada.

Ante el miedo es normal que surjan inquietudes y preguntas. Por lo que puede sopesar los pros y los contras de las opciones de respuesta que tiene frente al evento dadoPor lo tanto, no es valiente el que dice que no siente miedo o inquietud sino el que reconoce su existencia y aprende a manejarlo.

 

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Fuente: lamentemaravillosa.com