Entrevista a Viktor Frankl: El sentido de la vida

Viktor Frankl, psiquiatra austriaco de origen judío, sobrevivió a una estancia de más de 2 años en campos de concentración nazis. Tras su liberación, retomó su actividad profesional y escribió El hombre en busca de significado. En esta obra expone como el hombre, en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, puede encontrar motivos para seguir viviendo.

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Fuente: Youtube

Eleanor Longden y su historia con la esquizofrenia

Según las apariencias, Eleanor Longden era como cualquier otra estudiante, acudia a la universidad llena de promesas y sin prestar atención al mundo que la rodeaba. Esto fue así hasta que empezó a escuchar voces en su cabeza. Inicialmente inocuo, estos narradores internos hicieron su vida cada vez más antagónica y dictatorial, convirtiéndola en una pesadilla viviente. Diagnosticada de esquizofrenia, hospitalizada y drogada, Longden fue descartada por un sistema que no sabía que hacer para ayudarla. En el siguiente vídeo Longden narra la conmovedora historia de los años  que le llevo el viaje de regreso a la salud mental, gracias a aprender a vivir escuchando las voces de su cabeza.

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Fuente: Eleanor Longden – Ted.com

Cinco claves para espantar las preocupaciones

¿Sientes que no disfrutas los buenos momentos de tu vida porque siempre estás preocupado(a) por algo? ¿Piensas casi permanentemente en el futuro de tus hijos, en problemas económicos o de salud? ¿Esos pensamientos hacen que te cueste conciliar el sueño? ¿La mayor parte del tiempo te sientes amargado por diferentes problemas?

Es necesario que aprendamos a liberarnos de esos pensamientos negativos y que aprendamos a vivir plenamente, aprovechando todo lo bueno que la vida tiene para ofrecernos. Si te sientes abrumado(a) por las preocupaciones, este artículo es para ti.

¿Por qué nos preocupamos tanto?

Muchas personas se preocupan porque creen que esta es la mejor manera de prevenir o resolver los problemas. Sienten que si no se preocupan, están siendo irresponsables. Si no piensan en los problemas o posibles problemas, éstos aparecerán y traerán graves consecuencias.

Si bien es cierto que un cierto grado de preocupación nos ayuda a evitar o resolver algunas situaciones, la preocupación exagerada, la que nos impide relajarnos para disfrutar de un bonito día de sol o de una fiesta, no aporta nada positivo a nuestra vida, sino todo lo contrario.

No es útil preocuparse cuando…

…se trata de una situación del pasado. Es obvio que no se puede hacer nada para cambiar lo que ya sucedió. Lo que sí se puede hacer es aprender del error o intentar mejorar las consecuencias en el presente, pero no se puede modificar el pasado.

…es un problema que no tiene solución, o cuya solución no está en nuestras manos. Si no podemos hacer nada al respecto, la preocupación no tiene sentido, ¿verdad? Claro, no es tan sencillo, pero debemos hacer el esfuerzo de abandonar esos pensamientos negativos e improductivos que nos amargan el día.

…es un problema que tiene solución. Si puedes hacer algo respecto del problema que te preocupa, entonces deja de preocuparte y ponte manos a la obra. En otras palabras: haz lo que tengas que hacer. Si la solución no está en tus manos, luego de hacer todo lo que esté a tu alcance, deja de preocuparte, pues ya hiciste todo lo que podías.

 

Claves para dejar las preocupaciones de lado

Este es un ejercicio que puede ayudarte a mirar los problemas con mayor objetividad y a lograr que las preocupaciones no invadan tus pensamientos permanentemente.

1. Primero, describe el problema que te preocupa, con lujo de detalles.

2. Luego, escribe todo lo que crees que podría suceder.

3. Lee lo que has escrito y trata de pensar objetivamente. ¿No estarás exagerando un poco sobre las consecuencias que podría tener el problema?

4. Intenta pensar en lo que diría de esto la persona que más admiras. ¿Cuáles son las diferencias, en comparación con lo que tú piensas?

5. Tacha lo que quizás podría ser un poco exagerado y, probablemente, verás que el problema no es tan grave como parecía en un principio.

Y para finalizar, algunos otros consejos para minimizar las preocupaciones y disfrutar de la vida:

– Enfócate en los pensamientos positivos. Cada vez que te sientas preocupado por algo, concéntrate en cambiar ese pensamiento por uno positivo.

– Disfruta lo que sí tienes y agradécelo. Todos tenemos razones para sentirnos bien; solo es una decisión que debes tomar: enfocarte en aquello que sí tienes y no en lo que te falta. Los motivos para ser agradecido son muy personales, pero puedes disfrutar y agradecer, por ejemplo, el hecho de tener un hogar, una familia, que puedes sentir el sol en tu rostro, que puedes disfrutar de una ducha caliente, entre muchas otras cosas más.

– Ten la seguridad de que cualquier problema que se presente, podrás resolverlo o superarlo. La preocupación muchas veces viene del miedo. El miedo nos hace ver cada problema más grande de lo que realmente es. Una clave: vernos y sentirnos nosotros mismos más grandes que el problema en cuestión. Para ello es necesario tener confianza en uno mismo y saber que no hay adversidad que no seamos capaces de superar.

 Busca ayuda. Si en verdad te sientes tan agobiado por las preocupaciones y los problemas que no puedes ser feliz por eso, a pesar de haberlo intentado, quizás sea el momento de buscar ayuda profesional.

Y nunca olvides lo siguiente: aunque a veces nos cueste ver esto con claridad, estar bien y ser feliz son decisiones que se toman. Debemos hacernos conscientes del gran poder que está dentro de cada uno de nosotros. Cuando nos proponemos algo, solo debemos tener confianza en que lo podemos lograr y hacer lo que corresponda para conseguirlo.

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Fuente: La mente es Maravillosa.com

5 pautas para comunicarte con tu jefe sin temor

¿Cuántas veces te has parado a pensar en lo que le dirías a tu jefe y finalmente no te has atrevido? Si sigues leyendo encontrarás algunas pautas mediante las cuales la próxima vez sí se lo dirás.

¿Te atreves?

Sí, yo también me he encontrado en tal situación. No solamente con mi jefe, sino con mis clientes en mi vida anterior de consultoría. Parece nos han inculcado la creencia del servilismo, de que el cliente siempre tiene la razón, y por supuesto también nuestros superiores…

¿Qué consigues pensando que tienes que agradar a tu entorno? ¿De qué te sirve que tu jefe no sepa de tus inquietudes? Piensa… Te doy un minuto.

Puede que primero hayas respondido “De nada” y tras pensarlo un poco más con el silencio provocado por la coach, hayas extraído más conclusiones como las siguientes: “Sólo consigo sentirme frustrad@”, “Me sirve para no enfrentarme a él/ella, para no moverme de mi zona de confort”. ¡Menuda zona de confort! Seguramente en esa zona de confort estás tú con tus pensamientos, tus bucles, tu ira externa e interna, sin avanzar, sin progresar, sumid@ en tu autogenerada negatividad.

Esto nos pasa todos los días. Cuando tenemos que discutir un presupuesto, cuando tenemos que solicitar más recursos para llevar a cabo los proyectos de los que somos responsables, cuando queremos solicitar una jornada reducida, cuando deseamos conciliar más nuestra vida personal y profesional y no sabemos cómo plantearlo…

Te doy varias pautas, a ver qué te parecen:

1. Piensa que tu jefe es una persona: ¿qué virtud tenemos las personas? Entre muchas otras, capacidad de diálogo. Diálogo, según wikipedia, es “El diálogo es una forma oral y/o escrita en la que se comunican dos o más personajes en un intercambio de información entre sí.”

¿Y si la próxima vez planteas la conversación como una comunicación, un intercambio de información, es decir, un diálogo? No pienses en que es una petición, una queja, un reproche. Piensa en que vas a exponer la situación ante una persona como tú, con su carne y sus huesos, con sus problemas y sus preocupaciones, con sus alegrías y tristezas.

Sois dos personas. Sitúate a su nivel. ¿Quién te dice que no lo estás para poder mantener una conversación con él o ella? ¡No espera menos de ti!

2. Encuentra el momento: crea rapport, crea sintonía. Para ello busca el momento apropiado, de modo que quien tienes delante tuyo pueda estar receptivo, pueda estar por ti. Esto no viene dado, hay que crearlo. Entra rompiendo el hielo, comenta una jugada previa, pregúntale cómo se encuentra, consulta si puede estar por ti.

3. Plantea tu asunto en cuestión: expón tu preocupación sin temor. Plantea qué está ocurriendo. Crea contexto.Ponle en antecedentes, explícale el marco, qué está ocurriendo. No entres con la queja o la petición directamente. ¿Qué te pasa a ti cuando te entran directamente con demandas y lamentos? ¿No preferirías unos minutos previos de explicación coherente para poder entender la situación?

4. Plantea soluciones a tal asunto: cada vez más se nos solicita en el trabajo que seamos proactivos, creadores, generadores de ideas.  Aplícate esto cuando tengas que exponer un tema ante tu superior. Apórtale alternativas, soluciones, ideas. Que vea que lo has trabajado. Sé inteligente, lleva las soluciones a tu terreno. Piensa en argumentos que puedes ofrecer para defenderlas, y prepara argumentos también para las que esperes que te vaya a ofrecer él/ella.

5. Mantente firme en tu actitud:  sé fuerte. Has llegado hasta aquí con todo tu esfuerzo, fíjate en lo que has logrado. ¿Qué puedes conseguir flojeando? No significa que tengas que conseguir tener la razón. Significa que te mantengas firme en tus argumentos, en tu pensamiento, en lo que tú crees. Comparte con tu interlocutor cómo te sientes al respecto, ponte en su lugar también. Ofrécele trabajar juntos en una solución común. Co-crea con él/ella. No significa que te salgas con la tuya, sino que continúes con la actitud que te ha hecho lograr llegar hasta este punto.

Ahora recuerda un momento en el cuál no conseguiste compartir con tu jefe lo que deseabas. ¿En qué punto te quedaste? ¿Llegaste a pensar que eras capaz de dialogar con él/ella? ¿Preparaste el momento? ¿Creaste contexto? ¿Planteaste soluciones? ¿Te mantuviste firme en tu actitud de colaboración y co-creación?

Permitidme una última reflexión…

¿Comenzó este temor a comunicarnos con nuestros superiores en la infancia con nuestros propios padres?Seguramente sí. ¿Cuántas veces no les hemos reprochado algo o compartido algún pensamiento por el temor a que nuestros padres no estuvieran de acuerdo? Me hago esta reflexión ahora mismo desde el punto de vista de madre.Consigamos que nuestr@s hij@s vivan en la creencia del diálogo, de la comprensión, del razonamiento, de buscar soluciones juntos, de colaborar, de co-crear.

Ayudémosles a adaptarse a la nueva era de la colaboración, del networking, sin temor, siendo personas fuertes, poderosas, capaces de ofrecer soluciones, alternativas, sin miedo a que no se las acepten, a que no les escuchen.

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Fuente: Carmen Fernandez Coach

30 cosas que debes dejar de hacerte a ti mismo


Como María Robinson dijo una vez: «Nadie puede volver atrás e iniciar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final». No hay verdad mayor que ésta pero, antes de que comiences este proceso de transformación, debes dejar de hacer las cosas que han estado impidiéndote avanzar.

 “Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.” 

Aquí te dejo unas ideas para ir empezando:

1. Deja de pasar tiempo con la gente equivocada.- La vida es demasiado corta como para pasarla con la gente que te succiona la felicidad. Si alguien te quiere en su vida te hará un hueco, pero tú no tendrías porqué forcejear por ello. Así que, nunca le insistas a alguien que continuamente te está subestimando. Y recuerda, tus verdaderos amigos no son los que están a tu lado cuando mejor te van las cosas, sino aquellos que permanecen contigo cuando estás en tu peor momento.

2. Deja de huir de tus problemas. – Afróntalos. No, no será fácil. No hay ni una sola persona en el mundo capaz de encajar a la perfección cada golpe que le da la vida. No estamos programados para solucionar los problemas al instante. Simplemente, no somos así. Es más, estamos hechos para enfadarnos, entristecernos, herir, tropezar y caer. Pues esa es la finalidad de la vida: afrontar los problemas, aprender, adaptarnos y solucionarlos con el paso del tiempo. Eso es lo que, en última instancia, nos convierte en lo que somos.

3. Deja de engañarte a ti mismo. – Puedes engañar a cualquier persona del mundo, pero no a ti mismo. Nuestras vidas solo mejoran cuando corremos riesgos y el primer y más difícil riesgo que podemos correr es empezar a ser honestos con nosotros mismos.

4. Deja de poner tus propias necesidades en último lugar. – Lo más doloroso de todo es perderte en el proceso de amar demasiado a otros, tanto como para olvidarte de que tú también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si hay un momento para perseguir tu pasión y hacer algo que sea importante para ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres. – Uno de los mayores desafíos de la vida es ser uno mismo en un mundo que intenta convertirte en otra persona. Siempre habrá alguien más guapo que tú, más inteligente que tú o más joven que tú pero ellos nunca serán tú. No cambies para que los demás te acepten. Sé tú mismo, y las personas adecuadas querrán a tu «yo» auténtico.

6. Deja de vivir en el pasado. – No puedes iniciar un nuevo capítulo en tu vida si permaneces anclado releyendo el anterior.

7. Deja de asustarte por cometer errores. – Hacer algo y equivocarse es por lo menos diez veces más productivo que no hacer nada. Todos los éxitos esconden tras de sí una lista de errores y, cada nuevo error, te conduce al éxito. Al final, te arrepentirás más de las cosas que NO hiciste que de las que sí hiciste.

8. Deja de regañarte por los errores que cometiste. – Podemos amar a la persona equivocada y llorar por lo malo que nos ha ocurrido, pero no importa cómo de mal nos haya ido porque una cosa es segura: los errores nos ayudan a dar con las personas y las cosas que nos convienen. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso lamentamos sucesos de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, ni tus problemas y AHORA es cuando tú estás aquí, con la posibilidad de modelar tu día y tu futuro. Todas y cada una de las cosas que suceden en tu vida te preparan para un momento que aún está por llegar.

9. Deja de intentar comprar la felicidad. – Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero lo cierto es que las cosas que verdaderamente nos satisfacen son completamente gratis: el amor, reírse y trabajar en lo que nos apasiona.

10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en los demás. – Si no estás a gusto contigo mismo, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con otra persona. En primer lugar, tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirlo con alguien más.

11. Deja la pereza. – No pienses demasiado porque, si no, generarás un problema que ni siquiera estaba ahí. Analiza las situaciones y pasa a la acción. No puedes cambiar aquello a lo que te resistes a afrontar. Progresar implica riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base si todavía tienes un pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo. – Nadie se siente nunca listo al 100% cuando se presenta una oportunidad. Y es que la mayoría de las grandes oportunidades de la vida nos obligan a salir de nuestra zona de confort, lo que significa que no nos sentiremos completamente cómodos al principio.

13. Deja de implicarte en relaciones por motivos equivocados. – Las relaciones deben escogerse sabiamente. Más vale estar solo que mal acompañado. No hay ninguna necesidad de precipitarse. Si algo tiene que ser, será: en el momento adecuado, con la persona adecuada y por el motivo adecuado. Enamórate cuando estés listo, no porque te sientas solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones solo porque las anteriores no funcionaron. – En la vida te darás cuenta de que conoces a las personas por un motivo. Algunas te probarán, otras te usarán y otras te enseñarán. Pero lo más importante, algunas sacarán lo mejor que hay en ti.

15. Deja de competir con los demás.– No te preocupes de lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en batir tus propios records día a día. El éxito es una batalla en la que solo compites TÚ CONTIGO MISMO.

16. Deja de envidiar a los demás. – La envidia es el arte de fijarse en las virtudes de los demás sin reparar en las propias. Pregúntate esto: «¿Qué tengo yo que querrían los demás?».

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17. Deja de lamentarte y de compadecerte de ti mismo. – La vida nos plantea dificultades por una razón: para orientar nuestro camino en la dirección más adecuada para cada uno de nosotros. Puede que no lo veas o no lo entiendas del todo en el momento en que las cosas ocurren, y puede que sea duro pero, reflexiona sobre las dificultades que soportaste en el pasado; comprobarás que, casualmente, te condujeron a un lugar, una persona, estado de ánimo o situación mejores. Así que ¡sonríe! Deja que todo el mundo sepa que hoy eres un poquito más fuerte que ayer, y lo serás.

18. Deja los rencores. – No pases tu vida albergando odio en tu corazón. Acabarás tú mismo haciéndote más daño que las personas a las que odias. Perdonar no significa decir «no importa aquello que me hiciste», sino «no pienso dejar que lo que me hiciste acabe con mi felicidad para siempre». El perdón es la respuesta… déjalo, encuentra la paz y ¡libérate! Y recuerda que el perdón no se refiere solo a los demás sino también a ti mismo. Si tienes que hacerlo, perdónate a ti mismo, pasa página y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te rebajen a su nivel. – Niégate a bajar tu nivel para acomodarte al de aquellos que se niegan a subir el suyo.

20. Deja de perder el tiempo justificándote ante los demás. – Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán, de todas formas. Simplemente, haz lo que tú consideres correcto.

21. Deja de hacer lo mismo una y otra vez sin tomarte un descanso. – El momento para darse un respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que haces, seguirás obteniendo lo que has obtenido hasta ahora. A veces es necesario distanciarse para ver las cosas con claridad.

22. Deja de ignorar la belleza de los pequeños momentos. – Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y descubrirás que ésas fueron las grandes cosas. La mayor parte de tu vida estará compuesta por los pequeños e innombrables momentos que pasas sonriendo con la gente que te importa.

23. Deja de intentar que todo sea perfecto. – El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, sino a quienes hacen las cosas.

24. Deja de seguir el camino del mínimo esfuerzo. – La vida no es fácil, sobre todo si tu objetivo es lograr algo valioso. No tomes el camino fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo estuviese bien cuando en realidad no lo está. – No pasa nada porque un día te derrumbes. No tienes que fingir todo el tiempo que eres fuerte ni tampoco hay necesidad de que demuestres constantemente que todo va bien. Tampoco debería preocuparte lo que los demás piensen: si necesitas llorar, hazlo; te vendrá bien desahogarte. Cuanto antes lo hagas, antes volverás a sonreír.

26. Deja de culpar a los demás por tus problemas. – Las probabilidades de que alcances  tus sueños dependen de la medida en la que hayas asumido la responsabilidad de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te sucede estás negando tu responsabilidad: le estás otorgando a los demás poder sobre parte de tu vida.

27. Deja de intentar serlo todo para todos. – Simplemente, es imposible e intentarlo acabará quemándote. Pero hacer sonreír a una persona PUEDE cambiar el mundo. A lo mejor no al mundo entero, pero sí al de esa persona así que, limita tu foco.

28. Deja de preocuparte tanto. – El hecho de que te preocupes no te quitará la carga mañana, pero si la felicidad de hoy. Una forma de saber si merece la pena calentarse con algo es preguntarse: «¿Importará esto dentro de un año? ¿de tres? ¿de cinco?» Si la respuesta es que no, entonces no merece la pena.

29. Deja de centrarte en lo que no quieres que ocurra. – Céntrate en lo que sí quieres que te suceda. El pensamiento positivo es clave en todas las historias de grandes éxitos. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida, y prestas mucha atención, a menudo descubrirás que estabas en lo cierto.

30. Deja de ser desagradecido. – No importa lo bien o mal que te vaya, levántate cada mañana dando gracias por estar vivo. En algún lugar alguien está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te falta, trata de pensar en lo que sí tienes y que les falta a los demás.

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Fuente: Laura Ribas – www.lauraribas.com

Como Liberarnos De Creencias Limitantes

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Descubriendo lo valioso que somos y el potencial que llevamos dentro.

Liberándonos de viejos paradigmas que nos decían esto no es para ti.

En donde existía una diferencia entre un nivel y estilo de vida con el otro.

Sabiendo que cuando realmente queremos algo lo conseguimos porque buscamos la forma de obtenerlo.

Cuando realmente queremos algo no bajamos los brazos ante el primer obstáculo o el primer no que nos dicen.

Buscamos otros caminos otras alternativas de conseguirlo.

Muchas veces nos limitamos en todos los órdenes de la vida.

En el orden social diciendo como se va a fijar en mi, cómo va tener tiempo para mí, entonces nos limitamos ni le hablamos y no logramos estar con personas que quisiéramos estar porque así lo decidimos nosotros antes de darnos una oportunidad.

Nos limitamos poniendo a la otra persona muy alta y a nosotros muy bajo. Cuando aprendemos a valorarnos a tener nuestra autoestima alta, vemos lo bueno de los demás pero también lo bueno nuestro. En lo que también nosotros podemos mejorar.

Al no limitarnos de seres especiales, comenzamos a ser nosotros cada día más especiales.

En el orden económico nos limitamos no comprando lo que queremos quizás porque tenga un valor alto o por la costumbre del no puedo.

Constantemente vemos personas que viven diciendo no puedo y después quizás si pueden gastar en aquello que le hace mal como es el cigarrillo. Allí nos damos cuenta que estamos repitiendo palabras por costumbre y no nos damos cuenta que a larga así lo creemos y así nos pasa. Logramos que no podamos tener dinero para terminar el mes o para ahorrar o para comprar aquello que queremos.

Peor aun es aquellas personas que estando en ventas tienen esas creencias tan limitantes que hasta cuando te están ofreciendo algo te dicen que tienen otro producto pero es muy caro.

Fueron educados de tal manera que transfieren lo que ellos piensan en lo que pueden llegar a pensar los demás, sin darse cuenta que no todos tenemos los mismos parámetros de caro y barato ni siquiera en un mismo país.

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También podemos tener creencias limitantes hasta para el estudio  pensando que no podemos ser lo que queremos ser por lo que sabemos. Muy común es escuchar de no seguir algo por no ser bueno para ello.

Si queremos serlo podremos ser médico, arquitecto, contador, todo se puede lograr si nos esforzamos y trabajamos para ello, si nos cuesta el estudio quizás no rindamos cuatro materias por cuatrimestre quizás podamos la mitad, nos lleve más tiempo pero si lo queremos, lo conseguiremos.

Si es por dinero quizás tengamos que trabajar pero después de trabajar con esfuerzo iremos a estudiar y a la larga obtendremos nuestro título. Nada nos debe limitar mucho menos los años.

Tenemos que aprender a disfrutar de lo que hacemos sin darle tanto valor a lo que piensan los demás.

Muchas veces nos limitamos de hacer cosas por lo que piensen los demás sin darnos cuenta que a veces ni están pensando en nosotros y otras muchas si nosotros les demostramos lo valioso que es para nosotros lo que estamos haciendo nos entenderían más.

Algunos traen creencias de palabras que les decían desde cuando eran chicos, no eres bueno para hablar, eres muy tímido, no eres bueno para matemática, no sabes expresar tus sentimientos, tantas cosas pueden decir.

No importa cuantas, sino importa a cuantas las dejamos en nuestra mente y las fuimos alimentando nosotros para que sigan después de años.

Por eso lo importante es dar lo máximo, descubrirnos y valorar lo que somos.

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Fuente: Patricia Mónica Canseco – Nuevo Dinamo

El poder de lo pequeño

El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes que son los que marcan la diferencia

Los arrebatos no conducen a nada; la constancia es la que lleva a todas partes

Un avión parte de Moscú con destino a Madrid, pero sufre una avería inadvertida en su sistema de navegación que crea una mínima desviación del rumbo de menos de un grado. El avión acaba aterrizando en Mallorca. ¿Cómo se desvió tanto? Un grado es muy poco, sin embargo, ese pequeño desajuste durante cinco horas de vuelo crea una enorme diferencia en el resultado. Cuando hablamos de comportamientos humanos durante… ¡toda una vida!, las desviaciones son aún mayores. En realidad, lo que determina lo que conseguimos no son las grandes decisiones, sino las menores y los actos cotidianos. En este artículo trataremos sobre cómo las personas pueden alejarse de sus deseos y objetivos si no disponen de un plan de vuelo y un sistema de navegación perfectamente ajustados.

Dos hermanos comparten la misma familia, genética, posibilidades y educación, entorno…, y, sin embargo, con el paso de los años, sus vidas se hacen cada vez más diferentes. Básicamente hay tres factores que influyen en esa divergencia: sus elecciones, sus acciones y sus relaciones.

“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va” – Antoine de Saint-ExupÉry

Lo cierto es que no podemos “no elegir”. No tomar una decisión es, en realidad, tomar una: demorarla. De modo que estamos decidiendo o dejando de hacerlo, cada día. Y lo que acaba ocurriendo es que la vida es el resumen de todas ellas, sean menores o mayores. Cualquier cosa que acaba entrando en nuestras vidas es la consecuencia de una cadena de actos y caminos que elegimos o no.

Las decisiones mayores son aquellas que se toman conscientemente y suelen requerir a veces ayuda de terceros en forma de consejo, pero siempre tiempo de reflexión. Las menores son las que se deciden casi sin pensarlo y acaban creando un efecto compuesto. De las dos, son las pequeñas elecciones las que se acumulan día tras día y marcan una gran diferencia.

Tomar decisiones sabias es más sencillo cuando se tienen claros cuáles son los valores prioritarios y adónde se va. Para no equivocarse conviene hacerse esta sencilla pregunta: ¿la dirección que voy a tomar concuerda con lo que me importa prioritariamente en la vida?

Para conseguir grandes resultados no es preciso llevar a cabo grandes acciones, sino pequeñas repetidamente a lo largo del tiempo. El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes. Y el truco está en insistir en un comportamiento positivo el tiempo suficiente como para que marque una distinción significativa a medio plazo. Es el poder de las pequeñeces acumuladas.

Ganar es el resultado de una suma de costumbres; perder, también. Es algo que saben muy bien los deportistas. Por ejemplo, Michael Phelps es un brillante modelo del poder multiplicativo del hábito. Sus rutinas de entrenamiento son muy estrictas, previsibles, sistemáticas. Es obvio que su anatomía estaba diseñada para ganar, pero su enorme éxito es fruto de su persistencia.

A menudo, para implementar una rutina, las personas recurren a la fuerza de voluntad. Es un error. Están luchando consigo mismas, y, a la larga, abandonarán, porque la lucha desgasta. ¿Cuál es la alternativa? La mo­­tivación. Establecer un hábito nuevo solo tiene futuro cuando concuerda con los valores principales de la persona. El poder de algo que nos estimula disuelve las luchas internas y proporciona combustible mental para pasar a la acción.

Sin tener en cuenta en cualquier elección esos valores básicos, las personas caen víctimas de sus contradicciones internas y dejan de perseguir sus deseos y sus sueños.

Por suerte, todo lo que se aprende en la vida puede reaprenderse. Los hábitos no son una excepción a esta regla y se pueden cambiar. El mejor modo de terminar con uno negativo es empezar uno nuevo y positivo que lo sustituya, y que esté propulsado por la fuerza imbatible de la motivación.

“El secreto del éxito se encuentra en la rutina diaria” – John C. Maxwell

No hay una mejor estrategia para conseguir lo que se desea en la vida que crear hábitos positivos que conduzcan a lograrlo, y después, delegar el trabajo en el poder de la costumbre, seguir el flujo del tiempo, y dejar de esforzarse una vez puesto en marcha el impulso de la inercia.

Las personas que nos rodean: familia, amistades, compañeros de trabajo… crean una gran influencia en cada uno de nosotros. En psicología se conoce este efecto como la influencia del “grupo de referencia”. Es una información silenciosa, inconsciente y que se acumula con el paso del tiempo. Y se traduce en una imitación inconsciente de lo que el “grupo” dice, piensa, hace, siente, come, viste, se comporta…

Se podría decir que una persona es la suma de las influencias personales que ha recibido a lo largo de su vida, que, como es de imaginar, pueden ser positivas o negativas, y acabará pareciéndose mucho a la gente con la que tiene más trato. La pregunta que nos deberíamos formular es: ¿quién o quienes ejercen ese poder sobre mí?

¿Es importante filtrar las influencias que recibimos? Por supuesto que sí, ignorar su efecto puede salir caro. Y si no, que se lo pregunten a cualquier padre o madre que vigila escrupulosamente con quién anda su hijo o hija. Tan importante es el efecto de las compañías en un adolescente como en un adulto. A fin de cuentas, como afirma el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres” o “Dios los cría y ellos se juntan”.

Casi siempre que se toma una decisión, las personas empiezan con mucha energía y empeño, pero, a la larga, acaban abandonando. Ese exceso inicial es en realidad contraproducente porque semejante nivel de energía no se puede mantener por mucho tiempo. Querer hacerlo todo cuanto antes es provocar el abandono. Es mejor iniciar la tarea o el plan con menos fuerza, pero mantenerlo en el tiempo hasta conseguir el objetivo. El éxito es resultado de dosificar las fuerzas, de mantener el ritmo, de la regularidad. Es así como se ganan carreras y como los equipos consiguen torneos.

La disciplina es esa regularidad, constancia, cadencia o ritmo. No hace falta hacer mucho de golpe, pero sí algo cada día. Por ejemplo, al empezar una dieta es mejor aplicarse a unas normas razonables y no saltárselas ni un día, antes que matarse de hambre los tres primeros días. Los atletas saben muy bien que las medallas se consiguen dosificando el ritmo. Una vez más, es el poder de los pequeños pasos, que proporcionan resultados extraordinarios.

De nada sirve tener una arrancada de caballo y después una parada de burro. Eso significa ser víctima de un gran entusiasmo inicial, no dosificado, para pasar a abandonar y volver al estadio inicial al poco tiempo. Los arrebatos no conducen a nada; pero los planes sostenidos y la constancia conducen a todas partes.

“Te convertirás en una combinación de las cinco personas con quienes pasas más tiempo” – Jim Rohn

Todas las personas tienen sueños, pero no todas los consiguen. ¿Es cuestión de mérito, genes, inteligencia o suerte? No, más bien se debe a trabajar para conseguirlos con método; es decir, mediante una rutina diaria. Repetir una acción cada día, semana o mes. Un acto que está implícito en la agenda y ni siquiera hay que apuntarlo, se da por hecho. Es como cepillarse los dientes, se hace automáticamente después de cada comida, sin que haga falta recordarlo.

Cuando se pone en marcha un objetivo, lo primero que conviene hacer es preguntarse qué rutinas conducirán a él. Seguramente, un buen coach preguntaría a su cliente: “¿Qué tres acciones sencillas te acercarían a tus grandes objetivos?”. Sí, pasos simples hacia resultados extraordinarios. Y si esa persona es sistemática, y se aplica a dar tres pasos diarios, su éxito está asegurado. No importa lo lejos que vaya, tres pasos al día, tarde o temprano, le llevarán a donde sea que se dirija.

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Autor y fuente: Raimón Samsó – elpais.com

Cómo cumplir nuestros sueños

Cuando somos pequeños se nos permite utilizar la imaginación para soñar, para vernos a nosotros mismos siendo lo que queremos sin ningún tipo de restricción ¿Bailarina? ¿Astronauta? ¿Veterinaria? ¿Aventurero? Cuando nos permitían soñar nada era imposible.

Por mayores que creamos ser no debemos permitir que personas negativas y mediocres nos impidan tener sueños, pero la cuestión es cómo cumplir tus sueños, tanto para tu desarrollo personal como para tu desarrollo profesional.

Hoy quiero compartir contigo los 5 pasos esenciales para saber cómo cumplir tus sueños y hacerlos realidad, pero incluso aunque no te salga a la primera nunca olvides que proyectar un futuro mejor es un hábito positivo en sí mismo, nunca te sientas ridículo por soñar tomar el vuelo.

 

Cómo cumplir tus sueños en 5 pasos

Atrévete a soñar:

Recuerda cuando eras pequeño y no tenías una voz censora en tu cabeza que te decía “No, eres demasiado (lo que sea) para eso” !simplemente te entusiasmabas y te dabas permiso para utilizar tu imaginación.

No te cortes y date un tiempo para pensar en cuales pueden ser tus sueños, y cuando salte la voz censora !mándala a paseo!.

Una pista: ¿recuerdas que querías ser de mayor cuando tenías 6 años?

Comparte tu sueño:

No sirve de nada soñar y dejarlo pasar, tienes que explicarlo a los demás, con todo lujo de detalles, a amigos, familia, compañeros de trabajo.

Por supuesto saldrán voces críticas, pero también quien te animará o incluso complemente tu visión original mejorandola con nuevos detalles !notarás como tus sueños van tomando vida propia!.

Además ¿Quien sabe? El universo tiene misteriosas sincronicidades y cabe la posibilidad de que alguien que puede ayudarte se entere de tu propósito y decida ayudarte.

Escríbelo:

Nuestro objetivo es saber cómo conseguir tus sueños, y tal vez la respuesta no venga sola en un momento sino que tenga que madurar.

Cuando tengas claro qué quieres y entre tu y los demás lo tengas más definido no olvides escribirlo para comprometerte y no olvidarlo.

También puedes recortar una foto de una revista que se asemeje a lo que quieres y tenerla a la vista en tu oficina o en algún sitio visible de tu casa.

Piensa sobre ello:

La idea anterior refuerza el pensar sobre lo que quieres, y la energía de tu pensamiento abre puertas a que se haga realidad, le da fuerza y permite que las “casualidades afortunadas” llamadas sincronicidad tengan lugar.

Además, tal vez tu sueño pueda moldearse y ajustarse a tu realidad y posibilidades factibles.

Trabaja sobre ello:

A pesar de lo que afirmen libros como “El Secreto” no basta con todos los pasos anteriores si no te arremangas y decides mancharte las manos con trabajo duro y perseverancia.

La suerte y la inspiración vienen cuando estás en actividad, así que si quieres materializar tu deseo debes convertirte en el tipo de persona capaz de ponerse objetivos y no rendirse a la primera dificultad. Recuerda el proverbio Chino “Si quieres que algo se haga asigna la tarea a alguien ocupado”

Si necesitas motivación para descubrir cómo cumplir tus sueños mira este estupendo video de Will Smith

Fuente: Ivan Sánz – http://www.ivansanz.com/2012/05/09/como-cumplir-tus-suenos/

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Cambie su modo de pensar y cambiará su modo de actuar

Nicholas Tarrier, enseña terapia cognitivo-conductual en la Universidad de Manchester.

Tengo 61 años. Nací en Londres; para nacer otra vez elegiría Barcelona. Casado con otra psicóloga; dos hijas gemelas médicas que hablan español y un hijo politólogo. Soy ateo y laborista. Colaboro con la Societat Catalana de Recerca i Teràpia del Comportament.

Nuestros pensamientos afectan a nuestras emociones y, con ellas, a nuestra conducta. Así que, si modificamos nuestros hábitos de pensamiento, también corregiremos nuestros problemas emocionales y de comportamiento.

 Higiene mental: no es nuevo.
Porque funciona. La terapia conductista está consolidada tanto para una pequeña obsesión como para una grave esquizofrenia.

 Resúmala en una frase.
Las cosas no son como son, sino como las percibimos. Por eso, si logramos cambiar el modo en que pensamos y sentimos lo que nos pasa, también mejoraremos el modo en que reaccionamos y actuamos. Y cuando usted mejore su comportamiento, también mejorará el que tienen los demás con usted.

 Por ejemplo.
El miedo ha salvado a nuestra especie. Sin miedo la humanidad no existiría. Pero también hay muchas personas que no pueden controlarlo y sufren ansiedad y angustia.

 ¿Puede ser más concreto?
El miedo a un accidente salva vidas cada día, pero ese mismo miedo, cuando degenera en un trastorno obsesivo compulsivo, hace que el conductor obsesionado revise veinte veces los frenos o el cinturón.

 ¿Le ha pasado a usted algo parecido?
Tuve un ataque de ansiedad bajo el agua cuando buceaba. Creí que no podía respirar. Intenté frenar el pánico recordando lo que llevo media vida aconsejando: “Corrige tu conducta con el pensamiento”. Y me dije a mí mismo: “Nicholas, el equipo funciona, así que, si te tranquilizas, podrás respirar”.

 ¿Funcionó?
No, cada vez tenía más ganas de huir: salir a la superficie y respirar, pero eso hubiera precipitado la descompresión con fatales consecuencias. Me concentré en pensar hasta que encontré la idea que me desbloqueó: “¡Ya estás respirando, porque si no respiraras, estarías muerto! O sea, que relájate y respira”. Entonces funcionó. Lógica inmediata.

 El pensamiento corrigió la conducta.
Cito el caso porque ejemplifica el gran error habitual de seguir conductas de huida que perpetúan y agrandan los problemas, aunque la gente crea que la ponen a salvo.

 ¿Los conflictos de la vida cotidiana deben plantearse o rehuirse?
No corra, no huya, pero tampoco plante cara agresivamente. Analice su problema a fondo y negocie una solución. Pero, sobre todo, antes de actuar, anticipe siempre las consecuencias de cada paso que da. Y no lo dé si no sabe hacia dónde le va a llevar.

 ¿En qué sentido?
Antes de actuar plantéese qué quiere conseguir y cómo conseguirlo. Ese planteamiento ya es en sí un primer éxito, porque si uno mismo no se permite enfadarse, ya ha empezado a encontrar una solución: ha controlado su agresividad.

 Pero soltarse también es un desahogo.
Siempre es el reflejo de una impotencia; además, piense siempre: “¿Adónde me lleva?”.

 Si no hago daño a nadie, chillar alivia.
En vez de abandonarse a la espiral de las reacciones, vuelva a los fundamentos y relajará su tensión. Si el conflicto estalla, por ejemplo, en su oficina, piense que su objetivo allí es tener un entorno agradable y una relación racional con sus compañeros.

 Sentido común, pero no fácil de lograr.
Pues antes de hacer nada, recupere el control sobre usted mismo: respire. Ya ve, se trata de volver de nuevo a lo básico en vez de huir hacia el descontrol. Cuando controle la emoción, ya podrá volver a usar su sistema 2: el raciocinio. Ya no será un animal.

 ¿Y si se me va la pinza y no controlo?
Abandone el escenario donde ha perdido el control de sus emociones y vuelva sólo cuando lo haya recuperado. Trate entonces de racionalizar la situación y explicarla.

 Supongo que usted se enfrenta a diario a problemas peores.
A mis pacientes esquizofrénicos que oyen voces les doy siempre el mismo consejo: “No huyas de ellas, ni las ignores: afróntalas y razona con ellas”. De nuevo, recuerde que cuando trata de huir de un problema, suele empeorarlo. La huida aumenta el riesgo.

 Es el primer recurso del débil.
Trato también muchos casos de shock postraumático. Es muy habitual que un paciente sufra flashbacks (recuerdos recurrentes) del momento de un accidente de automóvil. Esos recuerdos degradan su vida.

 Es cuestión de sobreponerse.
De higiene mental: el pensamiento lleva a la emoción y la emoción a la conducta. No huya del pensamiento: ¡afróntelo! Razone.

 ¿Cómo?
La señora víctima del accidente también trataba de evitar recordarlo: huía. Pero la técnica adecuada es la contraria: evocarlo con toda nitidez y cuantas más veces, mejor.

 ¡Qué mal trago! ¿Para qué repetirlo?
Cuando ella trataba de evitar el recuerdo, no podía conducir o iba ridículamente lenta porque temía recordarlo de repente y paralizarse y tener otro accidente, pero cuando conseguí que buscara ese recuerdo, al principio fue peor, sufrió una angustia enorme.

 Comprensible.
Pero, poco a poco, a fuerza de enfrentarse a su miedo y evocar el choque una y otra vez, en su mente el trauma pasó de ser presente a convertirse en ya pasado. Y así lo superó.

 Se trabajó su problema.
Es una sencilla técnica que todos podemos ejercitar para poner nuestro cerebro a trabajar para nuestro bienestar.

Fuente: “La Vanguardia” (Lluís Amiguet) – http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120913/54350265869/la-contra-nicholas-tarrier.html

 
 

La Clave más importante para su futuro: Crecimiento Personal – Jim Rohn

De todas las cosas que pueden tener un efecto en su futuro, yo creo que el crecimiento personal es lo más grande. Podemos hablar acerca del crecimiento de las ventas, el crecimiento de las ganancias, el crecimiento de los bienes, pero todo esto probablemente no acontecerá sin el crecimiento personal. Es realmente la puerta abierta a todo. De hecho yo apreciaría que memorizara una frase muy importante.

Aquí está, “La clave más importante para su futuro es USTED.”
Permita que repita eso.
 
“La clave más importante para su futuro es USTED.”
 
Póngala en alguna parte donde usted la pueda ver a diario, en el cuarto de baño, en la cocina, en la oficina, dondequiera que usted la pueda ver a diario. La clave más importante para su mejor futuro es USTED. Trate de recordarlo cada día de su vida y piense acerca de ello. La clave más importante es USTED.
 
Ahora, hay muchas cosas que ayudarán a que tenga un mejor futuro. Si usted pertenece a una compañía fuerte, dinámica y progresiva, eso ayudaría. Si la compañía tiene buenos productos, buenos servicios de los que usted está orgulloso, eso ciertamente ayudaría. Si hay buenas herramientas de ayuda para ventas, eso ayudaría, una buena instrucción ciertamente ayudaría. Si hay un liderazgo fuerte eso ciertamente ayudará. Todas estas cosas ayudarán, y por supuesto, si no hay una tormenta, eso ayudará. Si su auto no se descompone, eso ayudará. Si los niños no se enferman, eso ayudará. Si los vecinos permanecen medianamente civilizados, eso ayudará. Si sus parientes no lo molestan, eso ayudará. Si no hace demasiado frío, si no hace demasiado calor, todas esas cosas ayudarán a su mejor futuro. Y si los precios no suben mucho y si los impuestos no se ponen mas pesados, eso ayudará. Y si la economía permanece estable, esas cosas todas ayudarán. Podríamos continuar y continuar con la lista; pero recuerde esto, la lista de las cosas
que acabo de cubrir y muchas y más, todo puesto junto, juega un papel secundario en su futuro.
 
La clave más importante para su futuro es usted. Cierre su mente en eso. Este es un punto súper importante de recordar. La clave más importante es usted. El Sr. Shoaff siempre contestó cuando le preguntaban, “¿Cómo usted desarrolla ingresos por encima de la media?”. Diciendo, “Simple, llegue a ser una persona por encima de la media. Trabaje en usted.”. El Sr. Shoaff diría, “Desarrolle un apretón de manos por encima de la media.” Él diría, “Mucha gente quiere tener éxito, y ellos ni siquiera trabajan en su apretón de manos.” El Sr. Shoaff diría, “Desarrolle una sonrisa por encima de la media. Desarrolle un entusiasmo por encima de la media. Desarrolle una dedicación por encima de la media. Desarrolle un interés en otra gente por encima de la media.” Él diría, “Para tener más, conviértase en más.” Recuerde; trabaje más duro en usted mismo de lo que usted hace en su trabajo. Durante mucho tiempo en mi vida, yo no tuve esto resuelto.
 

 

Alguien dijo una vez, “La magia no está en los productos. La magia no está en la literatura. La magia no está en la película. No hay una reunión mágica, la magia que hace las cosas mejores están dentro de usted, y el crecimiento personal hace este trabajo mágico para usted. La magia está en creer. La magia está en atreverse. La magia está en tratar. La magia verdadera está en perseverar. La magia está en aceptar, está en trabajar. La magia está en el pensamiento. Hay magia en un apretón de manos. Hay magia en una sonrisa. Hay magia en el entusiasmo y la determinación. Hay la magia verdadera en la compasión, en el cuidar y en el compartir. Hay una magia excepcional en un fuerte sentimiento y usted ve, todo viene de adentro, no de afuera. Así, la diferencia está dentro de usted. La verdadera diferencia es usted. Usted es la clave más importante para su mejor futuro.
Jim Rohn
 
 

 
 

Las 8 palabras clave para el ÉXITO

Los Ocho Principios o Secretos del Éxito en ocho palabras clave:
Pasión (tenerla y hacer lo que se haga por amor no por dinero), Elije una pasión y motivado e impulsado por ella genera tu idea de negocio. Lo más importante es recordar cada día que lo haces por amor y no por dinero.

Trabajo (duro, pero divertido), Nada es fácil, hay que trabajar mucho. Pero al mismo tiempo la satisfacción que generas durante la labor compensará los esfuerzos.

 
Sobresalir o Mejorar (en algo, a fuerza de practicarlo), Para ser exitoso dedícate a un rubro y vuélvete muy bueno en ello. No es magia: ¡Practica, practica, practica y practica! Y no te olvides de comunicar cuan bueno eres claramente.

Enfocarse (en una cosa, un tema, un proyecto), Dedica tus esfuerzos a un solo proyecto a la vez. No intentes abarcar dos proyectos a la vez.

Empuje (ejercerlo mentalmente, físicamente), Presiónate física y mentalmente para cumplir con las tareas. Aclara tus dudas y miedos. Cree en ti mismo.

Servir (a los demás con algo que tenga valor), Crea una oferta de valor y irve a tus clientes. El valor que le pones será detectado por los demás.

Persistir (frente al fracaso, la crítica, el rechazo, los que opinan por opinar, la presión), Es la primera razón del éxito. Persiste a los fracasos, a las críticas, a los rechazos, a los negativos, y a la presión.

Ideas (buscarlas, investigarlas, tenerlas), Escucha, observa, se curioso y haz preguntas, resuelve problemas, amplia tu red de contactos y rodéate de talentos.

 
 
TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una conferencia anual que define su misión como “ideas que vale la pena difundir” (“ideas worth spreading”). Las charlas, también llamadas TED Talks, cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología y desarrollo, y entretenimiento. Los conferencistas han incluído a personas como el ex-Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, los laureados con el Premio Nobel James D. Watson, Murray Gell-Mann, y Al Gore, el co-fundador de Microsoft, Bill Gates, los co-fundadores de Google Sergey Brin y Larry Page, y Billy Graham.
La conferencia TED fue fundada por Richard Saul Wurman y Harry Marks en 1984, y se lleva a cabo anualmente desde 1990. Después de la conferencia de 2002, Wurman cedió los derechos de la conferencia a Chris Anderson, quien es ahora el anfitrión de la misma. La conferencia es propiedad de The Sapling Foundation, fundación sin ánimo de lucro de Anderson, dedicada a “potenciar el poder de las ideas para cambiar el mundo”.
 
 

 
 

No se puede ganar siempre sin dar nada a cambio – Eduard Punset

Ahora resulta que nada es verdad y todo es mentira. Durante más de un siglo se nos vendió la idea de que el comportamiento humano es racional e interesado. Miles de dirigentes fueron educados con la idea de que el móvil de nuestros actos era conseguir no solo el reconocimiento, sino el consiguiente interés propio. En las instituciones sociales, en el Congreso, en las grandes empresas… nos dotamos de los mejores personajes racionales e interesados.

 Es más, los psicólogos experimentaron en el laboratorio hasta el punto de demostrar que las descargas de testosterona durante el embarazo conseguían que el dedo anular de los hombres fuera más largo que el índice, en promedio, que el de las mujeres, siendo ello un dato inédito e incontrovertible de la mayor ambición de los primeros con relación a las segundas. No solo eso, sino que se pudo demostrar que los agentes de la Bolsa con el anular superior al índice acababan ganando más dinero que nadie. Había pruebas concretas de que, cuanto más racional e interesado, mejor le iba a ir a uno.

Nuestra clase política está atiborrada de personajes que están negociando siempre a su favor; que están en un duelo constante del que tienen que salir triunfadores, incluso cuando defienden el interés general. Los negociadores de las empresas importantes no hacen otra cosa que sobreponer el interés particular al deseo íntimo de ser de utilidad a los demás. Se le ha enseñado a la gente que nos dirige que el ser humano es, por encima de todo, racional e interesado. Es paradójico, pero eso es lo que estamos viendo todos los días en el curso de la actual discusión o negociación en la Unión Europea.

La meta, algo que no se puede alcanzar siempre sin dar nada a cambio (imagen: Boston Public Library / Flickr).

¿Alguien ha podido identificar algún dirigente que defienda, por encima de todo, la necesidad de que él o su país pueda ayudar a los demás? Si no se tiene obligación alguna de mostrar que uno confía en los demás y nadie sabe si Rajoy o Merkel son de fiar, ¿en nombre de qué se podría premiar la confianza mostrada por un extranjero con una dosis recíproca e idéntica de confianza que puede costarte dinero? Si nadie lo va a saber, no hay problema en comportarse como un gusano venenoso, explotando al otro hasta que no pueda resistir más. Según la teoría económica que ha regido durante la mayor parte del siglo XX, esa ha sido la manera real de comportarse de las autoridades competentes tanto nacionales como de los organismos internacionales.

Los dirigentes del mundo que hemos conocido se enamoraron de la teoría que llamaban «del interés propio racional», en virtud de la cual cada individuo tomaba decisiones en función de su propio interés o solo de su país. En el mundo del videojuego lo denominaban el «juego de la confianza», sin darse cuenta de que no iba en absoluto con la gente real.

Mira por donde, nuestros dirigentes no se han enterado de que todo está cambiando. Los científicos que se han puesto a comprobar la supuesta inexistencia de la confianza en los demás basada en la persecución del interés propio están descubriendo que las cosas no funcionan así. Ahora resulta que las dosis de comportamiento positivo aumentan el bienestar de los colectivos considerados; los científicos están demostrando, además –aunque pocos les hagan caso todavía–, que factores biológicos como la oxitocina, pero no solo ella, están desempeñando un papel importantísimo a la hora de responder a un gesto de confianza desprendiéndose de dinero.

Dentro de muy poco tiempo se considerarán alumnos extraviados los preparados para triunfar cueste lo que cueste; aquellos cuyo comportamiento está regulado por el puro racionalismo y la consecución del propio interés. Porque las nuevas competencias estarán demostrando claramente que no se puede ganar siempre sin dar nada a cambio.

Fuente: Eduard Punset – http://www.eduardpunset.es

 

 
 

Lanzamiento de penalties ¿inteligencia emocional o suerte?

Tras el partido de semifinales de la Eurocopa de 2012 que ha enfrentado a España y Portugal, leía los labios de Cristiano Ronaldo decir “No es justo, no es justo”.
Realmente ¿la tanda de penalties es cuestión de suerte? ¿Es justo vencedor el equipo que marca más penalties? Mi respuesta es SI.

¿Cuántos penalties ensayan los jugadores en sus entrenamientos sin errar, y por qué fallan en el momento crítico? ¿Por qué se agarrotan los músculos o me paralizo ante una situación tensa?

¿Os habéis parado a pensar el gran control emocional y las habilidades que deben gestionarse al lanzar o tratar de parar un penalty en un momento de tanta presión como puede ser una semifinal o una final de un torneo de envergadura?

Al enfrentarse al momento de máxima presión de lanzar o parar un penalty, el control de las emociones debe ser óptimo para llevar a cabo la habilidad del lanzamiento, o la parada. Todo control emocional, nos llevará a una mejor ejecución de la habilidad.

Todo esto conlleva un entrenamiento previo de la mente, no solo de la habilidad. Debe producirse una introspección interior, es decir, hablar hacia dentro de nosotros mismos.
El deportista debe sentirse solo entre las 100.000 personas de un estadio. El gran Andrés Iniesta (“¡¡¡Iniesta de mi vida!!!), comentaba tras marcar el gol que hizo a España campeona del mundo en el año 2011, que cuando fue a golpear el balón, no oía nada, sentía que estaba solo frente al balón. Esa introspección fue lo que le llevo a empujar el balón dentro de la portería. Eso mismo, hizo Cesc Fábregas en el lanzamiento del penalty que ha llevado a España a la Final de la Eurocopa 2012….hablar con la pelota…. Su diálogo con la pelota diciéndole: “Vamos juntos a hacer historia, vamos hasta el final”, le llevo a realizar esa introspección, como herramienta de gestión de sus emociones.

Este entrenamiento de introspección, es cuanto menos, más entrenado y utilizado por un portero que por un jugador de campo. ¿Os podéis imaginar la cantidad de diálogos internos que puede tener un portero de fútbol durante 90 minutos? Este entrenamiento previo del día a día en un partido, debe llevarle a gestionar de mejor manera su estado emocional frente a una pena máxima, pero al igual que un jugador de campo, debe entrenar las habilidades de su puesto.

No podemos olvidar del entrenamiento de la habilidad. Estoy seguro que si tengo que lanzar un penalty en un partido entre amigos, si no lo ensayé previamente, reduzco mis posibilidades de éxito. Entrenamiento de habilidades y de emociones deben ir de la mano para alcanzar el éxito.

Dejemos de lado la típica y tópica frase de “la suerte de los penalties”. Todo entrenamiento de habilidades y emociones, nos llevarán a enfrentarnos a las situaciones que se nos presentan en el día a día, y nos ayudarán a superar estas situaciones de forma óptima.

Por último,no os olvidéis de una última cosa….¡¡pensad siempre que alcanzaréis el éxito, visualizarlo!!….y junto a ese entrenamiento previo de emoción y habilidad, se conseguirán las metas.

Fuente: RRHH Digital – (Juan Pedro Vegas Rodríguez) – http://www.rrhhdigital.com

 
 

 

Las diez lecciones que deberíamos aprender de los animales de compañía

Las mascotas han dejado de ser un simple animal de compañía para convertirse en un miembro más de la familia. Se dice de los perros que son el mejor amigo del hombre, pero no siempre se saca el máximo provecho a su fidelidad ni se aprecian ciertas enseñanzas que podrían ser beneficiosas para la vida de las personas. Lo mismo ocurre con el resto de mascotas que se tienen en casa, ya sea un gato, un hámster o un loro. Además, pueden influir positivamente en el estado de ánimo de las personas, alejar las preocupaciones y contribuir a incrementar el bienestar general. Las mascotas tienen una marcada capacidad para empatizar con sus dueños, sobre todo cuando llevan bastante tiempo conviviendo con ellos. Especialmente, los perros y los gatos son expertos en captar las emociones y rápidamente perciben cuando uno está triste o enfermo. Por eso, se puede aprender de las mascotas, conociendo su manera de actuar y su forma de reaccionar ante los estímulos externos, para enriquecer la vida de las personas.

La primera lección que se puede sacar de un animal de compañía es que su aprecio y amor es siempre incondicional. Querer a alguien sin esperar nada a cambio no es más que el amor verdadero, es decir, amar a las personas por lo que son y no por el rédito que se pueda obtener de una determinada relación.

La lealtad es otra de las máximas de las mascotas. Pase lo que pase siempre estarán ahí, pues es más fácil perder la lealtad de los familiares o amigos que la de un animal de compañía. Este rasgo de los animales de compañía marca una clara distancia con la crisis de valores que vive la sociedad contemporánea. Saber pedir ayuda cuando realmente se necesita, sin creer que se trata de una debilidad. El ego impide muchas veces a las personas buscar ayuda en los demás porque se asocia a una falta de capacidad resolutiva. Sin embargo, es necesario tener el suficiente coraje para admitir la necesidad de ayuda cuando sea necesaria, sin miedo a abrirnos a los demás. El rencor es una característica propia de los humanos. Los animales de compañía pueden expresar su ira o enfado cuando se les está reprendiendo para disciplinarlos, sin embargo, consiguen olvidarlo enseguida, casi inmediatamente después de que se les deje de regañar. Saber pedir perdón y, más aún, saber perdonar a los demás, es otra de las lecciones importantes que se pueden aprender de las mascotas. Los animales utilizan una serie de signos para expresar sus emociones. Los perros mueven la cola cuando algo les hace felices y los gatos muestran su aprecio cuando ronronean o se frotan con su dueño. No tener miedo a mostrar los sentimientos y, sobre todo, a ser agradecido, es una cualidad no siempre presente en los humanos. Con la práctica resultará menos embarazoso agradecer un gesto con un beso o un abrazo. Los beneficios emocionales de saber corresponder cuando es preciso superan con creces todos los esfuerzos que puedan suponer en un principio.

Ciertas actitudes de las mascotas son claves para alcanzar la felicidad

Saber disfrutar de la soledad y alejar el miedo a pasar tiempo a solas es imprescindible para alcanzar la felicidad, pues en un momento u otro estas situaciones son inevitables. Mucha gente odia estar sola, pero se debe buscar un equilibrio para minimizar nuestra percepción negativa de estos momentos. Es más, apreciar el tiempo que se pasa solo puede ser muy beneficioso a largo plazo y servirá para incrementar el conocimiento personal. Para saber cuidarse a uno mismo, primero hay que saber cuidar a los demás. Los animales suelen adoptar esta actitud a rajatabla con sus retoños, asegurándose de cubrir sus necesidades antes que las propias. Una máxima imprescindible entre las personas que vayan a formar una familia. No tener miedo a equivocarse es una buena enseñanza de las mascotas, pues la clave del desarrollo humano y personal se basa precisamente en el ensayo y el error. Para perfeccionar el talento o resolver ciertos problemas es necesario intentar ciertas acciones que no siempre salen bien a la primera. Lo importante es aprender de esos errores y no volver a cometerlos, pues como afirma el dicho popular: “El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Conseguir apreciarnos a nosotros mismos, siendo conscientes de nuestras limitaciones y capacidades, es el primer paso para acercarnos a la felicidad. Los animales se reconocen como lo que son y sus pretensiones no impiden que se sientan realizados. Fingir lo que no se es tampoco contribuirá al bienestar, pues engañarse a uno mismo suele tener consecuencias negativas a medio y largo plazo. El primer paso para ser feliz es quererse a uno mismo tal y como se es.

Cometer errores no es malo si se aprende de ellos

La austeridad y saber acoplarse a una vida sobria es una característica común a los animales. Vivir de forma sencilla y sólo con lo que realmente se necesita puede ser un objetivo casi impensable en la sociedad de consumo, donde parece que la felicidad no reside en tener cubiertas las necesidades personales, sino en tener más y más que el vecino. De todos es sabido que no es más feliz el que más tiene porque esta ambición siempre será insaciable y nunca se tendrá lo suficiente. Diferenciar lo que se necesita de lo que se quiere es fundamental para sentirse a gusto con uno mismo y con la vida que se tiene. Ponerse metas y perseguir los sueños es especialmente beneficioso, pero deben considerarse como lo que son para minimizar las consecuencias psicológicas del fracaso.

Fuente: “El Confidencial” (Iván Gil)

Los niveles de dopamina en regiones claves del cerebro podrían influir sobre la motivación.

La química de tres áreas del cerebro podría influir sobre los niveles de motivación, según un estudio reciente. Además de proveer nueva información sobre la forma en que el cerebro funciona, este estudio podría resultar importante para hallar formas de tratar la depresión, la esquizofrenia, el trastorno por déficit de atención y otros tipos de enfermedades mentales relacionadas con una menor motivación, aseguraron investigadores de la Universidad de Vanderbilt.

Los investigadores monitorizaron la actividad cerebral de 25 voluntarios de 18 a 29 años mientras realizaban una tarea diseñada para evaluar su disposición de trabajar por una recompensa de efectivo.

Los resultados mostraron que las personas “dinámicas” dispuestas a trabajar duro por una recompensa mostraban una liberación mayor del neurotransmisor dopamina en áreas del cerebro que se sabe que desempeñan un papel importante en la recompensa y la motivación: el estriato y la corteza prefrontal ventromedial.

Pero los que estaban menos dispuestos a trabajar duro por una recompensa, tenían niveles más altos de dopamina en un área del cerebro relacionada con la emoción y la percepción del riesgo, conocida como la ínsula anterior. El rol de la dopamina en esta área del cerebro sorprendió a los investigadores.

“Estudios anteriores en ratas han mostrado que la dopamina es esencial en la motivación a la recompensa, pero este estudio provee nueva información sobre la forma en que la dopamina determina las diferencias individuales en la conducta de los buscadores de recompensas humanos”, aseguró en un comunicado de la universidad el autor del estudio Michael Treadway.

“En este momento, no tenemos ningún dato que pruebe que este periodo de 20 minutos de conducta se corresponda con los logros a largo plazo de un individuo, pero si en realidad mide una variable de rasgo como la disposición de un individuo de gastar esfuerzo para obtener metas a largo plazo, será extremadamente valioso”, aseguró en el comunicado de prensa el coautor David Zald.

Se necesita más investigación para determinar si las diferencias en los niveles de dopamina tienen que ver con los niveles más bajos de motivación observados en personas que sufren de ciertos tipos de enfermedad mental.

Fuente: http:/www.psiquiatria.com

 

 
 
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desQbre – Se puede vencer la timidez

La timidez es un rasgo de carácter que se puede cambiar.

Una persona tímida está expresando temor al trato social, a enfrentarse a situaciones nuevas, a relacionarse afectivamente, a hablar, a dar una opinión, a tener una iniciativa, a participar en un grupo, a pasar vergüenza por sentirse siempre inapropiado o mal vestido o por el miedo a hacer el ridículo y al rechazo.

Los tímidos han adquirido el hábito de pasar desapercibidos y por esta razón pueden perderse muchas oportunidades en sus vidas.

El tímido es inseguro, tiene baja la autoestima, poca tolerancia a la frustración y ninguna resistencia a la crítica.

Para participar en alguna actividad, los últimos en tener en cuenta son los tímidos, porque se esconden, se van antes, se sienten mal, inseguros, y deseosos de estar solos.

La timidez no es solo un problema psicológico sino que también puede producir manifestaciones orgánicas, como sudoración en las manos, palpitaciones o colon irritable.

El tímido tiene miedo al entorno social, a las exigencias, a la mirada de los demás, a las opiniones ajenas y a lo que pueden pensar los otros o decir de él.

Se esfuerza por mantener un bajo perfil, trata de no ser notado ni distinguido en ningún aspecto para no tener que enfrentar situaciones que lo asustan, tanto las alabanzas como las críticas.

Tiene una alta autocrítica y sentimiento de inadecuación y puede llegar a ser un solitario que solo se lleva bien con su computadora.

El tímido siente que fracasa cuando intenta agradar a los demás, su inseguridad le provoca torpeza y rigidez y siempre trata de hacer lo que hacen los demás sin atreverse a ser él mismo.

Se puede sentir bien con personas conocidas pero quedarse mudo en un rincón cuando aparece gente nueva.

La timidez tiene un componente temperamental, que a veces se hereda. Son personalidades introvertidas que pueden complacerse viviendo encerrados en su mundo interno y ser cautos y desconfiados para relacionarse.

Por lo general, su timidez les produce sufrimiento, ya que pueden perder a la mujer que aman, ascensos en su trabajo, la posibilidad de vivir experiencias nuevas o de cambiar de vida, porque la rutina les da una falsa sensación de seguridad.

La timidez exige vivir aislado, evitando el contacto con los otros y rechazar la competencia porque hace que la persona renuncie antes del intento.

Existen grupos terapéuticos que resultan eficaces para los tímidos, una buena oportunidad para aprender a relacionarse y perder el temor al otro.

Estudiar teatro es también una forma de comenzar a salir de ellos mismos al ensayar distintos roles, poniéndose en el lugar del otro y dándose cuenta que se puede ser diferente.

Casi todas las tareas o deportes en equipo son recomendables, ya que obligan a vincularse, colaborando y dependiendo de los demás; y al participar con las propias habilidades se puede aprender a confiar en si mismo y a elevar la autoestima.

Un trabajo que exija atención al público es una de las mejores técnicas para aprender a dominar la timidez, porque el trato cotidiano con muchas personas diferentes quita la fobia social.

Los tímidos necesitan aprender a apreciar sus propias cualidades, aceptarse como son y darse cuenta que no tienen que ser como los demás para ser aceptados, sino tal cual son, únicos y distintos.

Fuente: http:/psicologia.laguia2000.com

 
 
 
 
 
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